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miércoles, 2 de abril de 2025

Tragedia en una mina

     Cinco trabajadores murieron el lunes (30 de marzo de 2025) y otros cuatro resultaron heridos de gravedad en un accidente en una mina del pequeño pueblo de Degaña. La investigación del juzgado de Cangas del Narcea deberá determinar a fondo las circunstancias del siniestro, pero las primeras hipótesis apuntan a una explosión de grisú, un gas inflamable que ha sido el histórico enemigo de los mineros y, por ello, objeto de algunas de las principales medidas de seguridad en los pozos. 

     No es el primer caso de explotación de accidente en una mina por explosión de grisú. Sin embargo, desde hace tiempo existe la tecnología necesaria para prevenir la presencia de qrisú en un pozo.

     La conmoción que causa un accidente de estas dimensiones debe  llevar a la petición de todas las responsabilidades que sean necesarias, pero igualmente a empresas y administraciones a realizar una necesaria labor de supervisión. No es una actividad residual.  La minería ha vuelto a primera línea por la necesidad que tiene Europa de extraer minerales estratégicos en el actual escenario geopolítico. y es el sector que más fallecido registra en relación con su número de empleados (27,7 por cada 100.000 ocupados, más del doble que el segundo sector).

     Cuando en el mundo parece que no existe otra economía que la del capitalismo financiero. el ámbito digital y las grandes tecnológicas, la explosión de una mina nos recuerda que muchos trabajadores siguen muriendo en el tajo. Fueron cerca de 800 el año pasado en España, un 10,4% más que en 2023 y el segundo peor dato de la serie histórica. Trabajo digno y trabajo seguro tienen que ir indisolublemente unidos. Prevención y seguridad laboral deben ser prioritarias  para empresas, administraciones y agentes sociales, tanto para un mundo del trabajo en constante cambio como para ocupaciones con siglos de historia. (Fuente: El País, 2 de abril de 2025).

     Esta noticia me ha recordado el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 8: "Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenido, el pleno empleo productivo y e´trabajo decente para todos".

martes, 1 de abril de 2025

Minas en el República Democrática del Congo

     La Carretera Nacional 1 nace en Kinshasa, llega a la ciudad congoleña de Lubumbashi, en  la provincia de Alto Katanga, una zona del sureste riquísima en cobre y sobre todo en el codiciado cobalto, y desemboca en Zambia. En el extremo de este corredor se sitúa la localidad de Kasumbalesa, principal paso de frontera por el que cada día salen de República  Democrática del Congo entre 350 y 400 camiones cargados de minerales, según corroboran los recuentos de periodistas locales especializados en minería. Las autoridades locales también mencionan esta cifra extraoficial en sus conversaciones.

     Bernadette Kapend Muambu también la corrobora. Esta mujer es cofundadora de la Red Nacional de Mujeres en las Minas (Renafem, según sus siglas en francés), consagrada a la defensa de los derechos y la inclusión de las mujeres y menores en las zonas mineras. “Donde hay mujeres, hay menores, niños y niñas, ese es un binomio inseparable y que necesita ser incluido en la gestión minera, en el trabajo y en los beneficios”, dice esta experta en género en una entrevista en su casa en Lubumbashi.

      Porque la inmensa riqueza que subyace en el suelo de República Democrática del Congo no llega a sus ciudadanos, especialmente a las mujeres. “¿Por qué las mujeres no acceden a los beneficios de las minas como sus pares hombres y se les da la oportunidad de cambiar su estatuto social y disfrutar también de las riquezas de su país?”, se pregunta Kapend Muambu. Pese a que una tonelada de cobalto, clave para la fabricación de baterías de iones de litio de los vehículos eléctricos, cuesta esta semana en torno a los 26.000 dólares (24.000 euros), más del 70% de los congoleños, país que lidera la producción mundial de este mineral, viven con menos de 2,15 dólares al día, la barrera de la extrema pobreza. El control de los minerales es también el telón de fondo del conflicto en este país africano, asolado por casi 30 años de guerra.

     Pregunta. ¿Cuál es el impacto de la extracción de minerales en la vida de las mujeres de esta región?

     Respuesta. Vivimos en una paradoja. El cobre sirvió para la colonia y su industrialización y ahora tenemos el cobalto y los minerales que están sirviendo para alimentar la llamada ecología verde. Pero la población vive en medio de una pobreza que no tiene nombre y las mujeres de manera más específica y profunda. ¿Por qué las mujeres no acceden a los beneficios de las minas como sus pares hombres y se les da la oportunidad de cambiar su estatuto social y disfrutar también de las riquezas de su país? Las mujeres son utilizadas para trabajos duros para los que no reciben ni formación ni herramientas adecuadas y, además, están muy mal remuneradas o no remuneradas. A esto añadamos que no conocen sus derechos y no pueden organizarse para reclamar respeto.

     P. ¿Puede poner un ejemplo de esos trabajos duros e injustamente pagados que ejercen las mujeres en las minas?

     R. Las mujeres a pie de mina limpian los minerales extraídos, los clasifican, los transportan a pie, los trituran y tras estos trabajos los acaban vendiendo a muy bajo precio por desconocer su valor real. Las mujeres viven en una completa inseguridad física y económica. No tienen seguro médico y no se las deja participar en las mesas de discusión sobre las condiciones de trabajo. Esto en la minería artesanal, de la que viven miles de familias. Si nos vamos a la otra minería, la industrial, vemos que las mujeres están también excluidas. Ellas deberían estar representadas en los comités locales de desarrollo que discuten con las empresas mineras porque saben qué necesita la comunidad y aportan otra perspectiva complementaria a la de los hombres. Por eso en Renafem trabajamos para formar a mujeres que participen en las discusiones sobre las regalías mineras.

     P. ¿La minería industrial ha mermado entonces la capacidad de las mujeres para organizarse?

     R. Cuando llegó a nuestro país la cuestión de las regalías, las empresas mineras mandaron a sus propios agentes a crear asociaciones de carácter “comunitario” para controlar el proceso. Esas organizaciones no son neutras, son parciales y no trabajan para la comunidad. Y eso tiene que parar. Las empresas mineras deben trabajar con la población civil y las autoridades municipales deben también evitar el clientelismo y actuar por el bien de su comunidad. Nunca he visto una empresa que ayude, por ejemplo, al tratamiento del agua contaminada, como existen en otros países como Angola.

     P. ¿La actividad minera impacta también en la vida de hombres y mujeres que no se dedican a la extracción?

     R. Completamente. Cuando se extraen los minerales, nadie se preocupa de las comunidades vecinas y echan sus vertidos sin prestar atención. Contaminan el agua, contaminan el aire, contaminan las tierras que rodean esas minas. Yo he visto campos completamente quemados por los vertidos que contaminan el agua que luego es usada para regar los cultivos de verduras y frutas. La Universidad de Lubumbashi nos contactó para trabajar con las mujeres y desarrollar la hidroponía, es decir, cultivar sin utilizar el suelo agrícola contaminado. Porque las mujeres alrededor de las minas suelen ser agricultoras. Con respecto a la salud, sospechamos también que hay algunas enfermedades provocadas por la minería. Existen por ejemplo casos de cáncer o malformaciones de recién nacidos, aunque aún debemos hacer estudios para confirmar su relación con las actividades mineras. Pero nuestra conclusión es que la extracción tiene consecuencias nefastas para el conjunto de la población.

     P.¿Cómo se organizan las mujeres para hacer frente a este impacto tan perjudicial para sus vidas?

     R. Nosotras empezamos en 2012 a documentar y en 2015 formamos Renafem. Queríamos analizar los problemas de los derechos de las mujeres en medio de la explotación minera: cómo podemos hacer que esas mujeres conozcan sus derechos, cómo hacer para que ellas también sean incluidas y disfruten de los beneficios de la actividad minera... Por ejemplo, en la minería artesanal, fundando cooperativas o pequeñas empresas mineras. Y en la minería industrial, ocupando puestos de responsabilidad que les permitan poner encima de la mesa la agenda específica de las mujeres. Y en eso estamos y seguimos. Haciéndonos fuertes y buscando estrategias para que, en todos los ámbitos de la minería, ellas estén presentes.

     P. ¿El intenso tráfico de camiones también tiene consecuencias en las mujeres de esta región?

     R. Hay un aumento de las enfermedades de transmisión sexual, camioneros que proceden de la parte austral de África y que vienen a quedarse semanas, acaban estando con mujeres de aquí y de allá y algunos de esos hombres transmiten el VIH a las jóvenes de esta zona. Cuando esos camioneros se van, dejan atrás un paquete de consecuencias de las que ni ellos ni las autoridades se van a hacer cargo.

     P. Y, más allá de las mujeres, ¿entraña un riesgo sanitario vivir en esta zona debido al transporte de minerales?

     R. Hay un aumento de las enfermedades pulmonares. Me ha pasado a mí. Cuando estás más de cinco minutos en la orilla de la carretera te pones a toser. También recuerdo a los niños saliendo del colegio a las afueras de Lubumbashi, tosiendo sin parar. Esos minerales deberían estar cubiertos con contenedores de plomo, como se hacía antes, cuando eran transportados en vagones de tren. Del tren se pasó a la carretera y ya no se respeta nada. Los minerales de Katanga contienen uranio y deberían estar muy bien aislados. Queremos que se compense a las comunidades y a las mujeres que trabajan a lo largo de la carretera vendiendo sus mercancías junto a sus hijos e hijas.

      P. El conflicto en su país se ha visto recrudecido desde enero. ¿Han llegado los enfrentamientos a Lubumbashi? ¿Ha habido algún impacto en la producción minera y en los trabajadores y trabajadoras de las minas?

     R. Aquí en la provincia no hay conflicto armado, pero las minas nunca son seguras, ni están suficientemente protegidas. Las mujeres que trabajan en ellas están más expuestas y son las primeras que han dejado de ir a trabajar. Están perdiendo sus empleos y su fuente de ingresos, sobre todo en la minería artesanal. Pero la actividad industrial también está siendo afectada y los trabajadores de las empresas internacionales empiezan a irse por razones de seguridad. Así que debemos favorecer un clima de paz para explotar las minas mejor, en condiciones en las que todos y todas ganemos. (Fuente: El País. Planeta Futuro. 22 de marzo de 2025)

      ¿Sucedería lo mismo, por ejemplo, en un país de la Unión Europea?  No hay que olvidar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10: "Reducir la desigualdad en y entre los países".

Niñas de Afganistán

     "Me llamo Zahra. Tengo 15 años. Si las niñas aún pudiéramos ir a la escuela, estaría en noveno (tercero de la ESO en España). Cuando los talibanes cerraron nuestros institutos, mi mundo se derrumbó; No poder aprender me resultaba insoportable. Cuando oí hablar de una escuela clandestina para niñas, asumí el riesgo".  Zahra es una de las centenares o tal vez miles de adolescentes -nadie sabe  cuántas son-  que desafían a los talibanes en Afganistán estudiando en secreto con más de 12 años. Esa edad es para los fundamentalistas la frontera tras la que imponen ls ignorancia a las mujeres.  La educación alas adolescentes fue uno de los primeros derechos de una lista enorme que los radicales han arrebatado a las afganas tras retomar el poder en agosto de 2021. Un nuevo año académico de Secundaría acaba de empezar en el país, pero sin niñas, por tercer curso consecutivo.  

     Las escuelas clandestinas son una vieja tradición que existía durante el primer período en el poder de los talibanes (1996-2001). 

     Afganistán es el único país del mundo donde se priva a las mujeres y niñas del derecho a la educación. Tampoco las jóvenes pueden asistir a la universidad, cerrada para ellas en diciembre de 2022, y ni siquiera pueden formarse en profesiones sanitarias, vetadas desde diciembre de 2024. Las afganas tienen vetados la inmensa mayoría de los trabajos -en la administración, la banca, las ONG, Naciones Unidas, las fuerzas de seguridad y hasta las peluquerías-,  no pueden viajar sin un pariente varón ni obtener los documentos, Tampoco pueden asomarse a una ventana  (Fuente: El País, 31 de marzo de 2025) 

     Es una lástima, pero los talibanes ignoran la importancia de la educación (ODS 4)  y que mujeres y hombres son  iguales (ODS 5)

L.

 

domingo, 30 de marzo de 2025

Banco de corales

     En 2011, la ONG Oceana descubrió en una de sus expediciones un gran arrecife de corales de zonas profundas en el banco de Cabliers, una formación geológica de montes submarinos situada en el mar de Alborán. un lugar único en el Mediterráneo, debido a que no se conoce otro de dimensiones semejantes, que da cobijo a gran cantidad de especies, y está vivo y en crecimiento El día 10 de noviembre los países mediterráneo acordaron prohibir todo tipo de pesca de fondo, incluidas las redes de arrastre, en área área prevista de unos 400 kilómetros cuadrados a su alrededor. La decisión se ha tomado en la reunión anual de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo, dependiente de Naciones Unidas y de la que forman parte 22 países de la ribera del Mediterráneo y del mar Negro, junto con la UE.

     La lejanía de Cabliers de las costas ha favorecido que el área permanezca bastante aislada y haya eludido la contaminación y sobreexplotación que padece e, Mediterráneo.  

     Helena Álvarez. bióloga de Oceana, se muestra muy satisfecha de la protección. Quizá, señala, el olvido de estos corales se debe a que las personas solo conoce los tropicales. "Pero  son iguales de necesario, por la biodiversidad que generan y las especies que se reproducen y se alimentan allí, forman como un gran bosque, que crece muy lentamente", concreta.  La vicepresidenta adjunta de Oceana en Europa, Vera Coelho, afirma que se trata de "una victoria para ecosistemas marinos, y constituye un ejemplo que los países mediterráneo deberían seguir para sus objetivos de conservación y reconstruir sus poblaciones de peces". (Fuente: El País, 11 de noviembre de 2023)

     En la Agenda 2030, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 esta relacionado con el trabajo realizado por la  ONG  Oceana: "Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos y los recursos marinos para el desarrollo sostenible",

 

sábado, 29 de marzo de 2025

Cambio climático

 "Garantizar el derecho a un medio ambiente sano es esencial para el bienestar de todos.Gobiernos y empresas deberían priorizar ya la sostenibilidad y adoptar medidas concretas para reducir las emisiones y proteger la biodiversidad de nuestro planeta. La ciudadanía también desempeña un papel clave: exigir políticas ambientales y participar en la defensa del clima es fundamental.  Sin  acción inmediata, las generaciones futuras sufrirán las consecuencias de nuestro pasotismo. Aunque muchos creen que todo está perdido, es indudable que aún que mucho por hacer para frenar los avances de la crisis climática. Sin verdadero compromiso. no habrá futuro sostenible.

     Esta es la "carta a la directora"  que escribió Adraina Soler (Barcelona) y que fue publicada el día 12 de marzo de 2025, bajo el título "Pasotismo"

 

 

Mortalidad infantil

     En 2023, 4,8 millones de niños murieron en el mundo antes de cumplir los cinco años, la mayoría por causas prevenibles, según un informe del Grupo Interinstitucional de la ONU para la Estimación de la Mortalidad en la Niñez (UN IGME, por sus siglas en inglés) publicado este martes. Casi la mitad de estas muertes (2,3 millones) se produjeron en los primeros 28 días de vida.

     Además, en 2023 se registraron 1,9 millones de muertes prenatales en 2023, según otro informe del grupo  difundido también este martes y que indaga en la mortalidad  que se produce después de 28 semanas de embarazo, pero antes del parto o durante este. “Dos de cada cinco bebés murieron durante el parto, un momento en el que se pueden prevenir la mayoría de las muertes fetales”, explica el documento, que prevé que, si no se toman medidas, se produzcan 30 millones de muertes de niños menores de cinco años antes de 2030, y 13 millones de mortinatos hasta ese año.

     Desde 2000, la tasa mundial de mortalidad de niños menores de cinco años se ha reducido a la mitad y ha pasado de 77 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, a 37 por cada 1.000 en 2023, el último año estudiado. Sin embargo, estos progresos se han ralentizado en un 42% entre 2015 y 2023, en comparación con las mejoras logradas entre el año 2000 y 2015.

     La ONU subraya que estos avances están ahora aún más en peligro por los recortes de financiación de los principales donantes, de los que ya se están viendo las consecuencias en los programas de salud infantil. Escasez de personal sanitario, cierre de clínicas, falta de suministros, interrupción de programas de vacunación y de tratamientos como el de la malaria están impactando en territorios donde estas tasas de mortalidad infantil ya son altas. “La tendencia ha sido preocupante en los últimos años. Los fondos disponibles de los Gobiernos donantes y socios para algunos de los países en desarrollo, que están lejos de cumplir los objetivos de salud de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se han ido reduciendo y los recientes recortes que han anunciado varios Gobiernos han hecho que las perspectivas sean bastante aterradoras”, explica por videoconferencia a EL PAÍS Fouzia Shafique, directora Asociada de Salud de Unicef y una de las autoras del informe.

     El documento advierte de que, si la tendencia actual continúa, 60 países no cumplirán la meta recogida en los ODS de reducir la mortalidad de menores de cinco años a 25 muertes por cada 1.000 nacidos vivos. Y 65 países corren el riesgo de no cumplir el objetivo de reducir la tasa de mortalidad neonatal a 12 muertes por cada 1.000 nacidos vivos para 2030. “Ahora bien, estas son cifras de hace un año y se basaban en la suposición de que, al menos la situación financiera no cambiaría drásticamente”, explica Shafique, que añade que ahora hay países en los que se ha reducido de forma drástica el margen fiscal para el sector sanitario. “Por lo tanto, a menos que los propios Gobiernos y otros donantes intervengan y se aseguren de que se mantengan las inversiones en salud materna, neonatal e infantil, comenzaremos a ver una reversión en la tasa de mortalidad”, cuenta. “Nos encontramos en una situación en la que tal vez dentro de un año estemos hablando de un aumento de las cifras y no de una nueva disminución”, añade.

      Las muertes de niños, inciden en el informe, “son especialmente trágicas”, ya que los medios para prevenirlas son bien conocidos y van desde el acceso a servicios sanitarios esenciales, partos atendidos por personal sanitario cualificado, atención prenatal y postnatal de calidad, atención especializada a recién nacidos enfermos, vacunaciones, prevención y programas de nutrición, entre otros. “El cálculo es trágicamente sencillo: si estas intervenciones llegaran a su fin, también lo harían las esperanzas, las aspiraciones y el futuro de millones de niños de todo el mundo", advierten en la introducción.

     Pese a los progresos a nivel mundial, un niño nacido en África subsahariana tiene una probabilidad 18 veces mayor de morir antes de cumplir los cinco años que uno nacido en Australia y Nueva Zelanda. Esta región concentra junto con el sur de Asia el 80% de las muertes de menores de cinco años. Es decir, cuatro de cada cinco decesos sucedieron en estos dos territorios. Sin embargo, las causas son muy diferentes. En África subsahariana el paludismo es el responsable del 15% de las muertes de menores de cinco años en la región. En el sur de Asia, “las muertes se deben en gran medida a causas relacionadas con complicaciones en el parto”, menciona el informe.

     Los niños nacidos en países de renta baja y media-baja se enfrentan a riesgos de muerte significativamente mayores que los nacidos en países de renta alta. Un niño de un país de renta baja tiene un riesgo 10 veces mayor de morir en el primer mes de vida que uno de renta alta. Y respecto a la mortalidad de niños menores de cinco años, estaríamos hablando de 62 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en países con ingresos bajos, frente a las 4,9 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en países de ingresos altos. “Solo cuatro países —Níger, Nigeria, Somalia y Chad— tuvieron en 2023 una tasa de mortalidad de menores de cinco años superior a 100 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, pero todos ellos se encuentran en África subsahariana”, dice el análisis. Además, en esta región también se encuentran los países con las 20 tasas de mortalidad de niños de menos de cinco años más altas del mundo, con más de 60 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.

     Los riesgos no solo dependen del territorio. Aquellos niños que viven en hogares más pobres tienen casi el doble de probabilidades de morir antes de cumplir los cinco años que los de hogares más ricos, puntualiza el informe. Y aquellos que viven en zonas rurales tienen un riesgo 1,5 veces mayor que aquellos de entornos urbanos. Otros factores, como el nivel educativo de la madre o su edad, también influyen.

     En cuanto a las causas, durante los primeros 28 días de vida, un periodo especialmente vulnerable, las principales amenazas son los partos prematuros, las complicaciones en el parto y las anomalías congénitas. Para los niños que sobreviven más allá de ese primer mes, “la neumonía, la malaria y la diarrea representaron en conjunto casi un tercio de todas las muertes”.

     Como se indica al inicio de este artículo, desde el año 2000 se ha reducido a la mitad la mortalidad mundial de menores de cinco años. Un hito que algunos países han llevado más lejos, con disminuciones aún mayores. El informe destaca cuatro casos de éxito, Nepal, Senegal, Ghana y Burundi, en los que los retos financieros y geográficos no han sido un impedimento en la disminución de las muertes infantiles. Senegal, por ejemplo, ha logrado “una de las mayores reducciones de la mortalidad de menores de cinco años en todo el mundo”, con un 70% desde el 2000 y también ha disminuido la mortalidad neonatal en un 41%. Nepal ha tenido un descenso del 67% y del 59%, respectivamente. En Ghana y Burundi las reducciones también han sido significativas.

     En aproximadamente dos de cada cinco países, los datos más recientes disponibles sobre mortalidad infantil tienen más de cinco años. “Sin mejores datos, millones de niños corren el riesgo de pasar desapercibidos, y los esfuerzos para reducir la mortalidad se verán obstaculizados por la incertidumbre y los retrasos, especialmente en los países con mayor mortalidad, donde los sistemas de datos son más débiles”, indica el informe.

     Según se incide en el análisis, “ahora no es el momento de reducir las intervenciones probadas que salvan vidas infantiles, sino de fortalecer los sistemas y plataformas a través de los cuales los niños reciben estas intervenciones. Dejar morir a estos niños cuando se dispone de los medios para evitar sus muertes es una violación fundamental de nuestro deber para la infancia de todo el mundo”.(Fuente: El País. Planeta Futuro,  25 de marzo de 2025) 

     Estamos hablando del ODS 3: "Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades". Una de las metas a alcanzar antes del año 2030:  "Poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años, logrando que todos los países intenten reducir la mortalidad neonatal al menos hasta 12 por cada 1.000 nacidos vivos, y la mortalidad de niños menores de 5 años al menos hasta 25 por cada 1.000 nacidos vivos". ¿Lo conseguiremos?


viernes, 28 de marzo de 2025

Árboles en las ciudades

 Aunque quizás repita algunas cosas, creo que lo que hoy voy a escribir puede ser útil a más de un alcalde.

1.- La colocación estratégico de árboles en zonas urbanas puede bajar la temperatura del aire entre 2 y 5 grados centígrados.

2.- Los grandes árboles de las ciudades son excelentes filtros para los contaminantes urbanos y las pequeñas partículas.

3.-  Los árboles maduros regulan el flujo del agua y mejoran la calidad del agua.

4.- Pasar tiempo cerca de los árboles mejora la salud física y mental aumentando los niveles de energía y la velocidad de recuperación. a la vez que descienden la presión arterial y el estrés.

5.- Un árbol puede absorber hasta 150 kilos de dióxido de carbono al año.Ayuda a mitigar el cambio climático.

6.- Los árboles proporcionan alimentos como las frutas, frutos secos y hojas,

7.- La población urbana mundial está creciendo. Los árboles hoy es la clave para las generaciones futuras.

8.- Los árboles colocados de manera adecuada cerca de los edificios reducen las necesidades de aire acodiciado un 30% y ahorran entre un 20% y un 50% de calefacción.

(Fuente: Organización de las Naciones Unidas pf