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viernes, 13 de diciembre de 2024

Democracia. Rescatar el poder de la ciudanía

 Arentxa Mendihatar, licenciada en Ciencias Políticas del Instituto de Estudios Políticos de Burdeos (Francia), y Ernesto Ganuza, sociólogo en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos de CSIS, cuya investigación se ha desarrollados en torno a la democracia y los mecanismos que pueden contribuir a su practica, son autores de un libro titulado La democracia es posible. Sorteo cívico y deliberación para rescatar el poder de la ciudadania.

El sorteo cívico consiste en reunir a un grupo  de personas al azar sin tener en cuenta sus conocimientos para que lleguen a decisiones comunes en asuntos de gran relevancia para todos.  

 El desgaste y el deterioro de la política desde la perspectiva de la ciudadanía han incrementado las preguntas sobre la mejor forma de hacer política. Las políticas públicas hoy en día parecen incapaces de repensarse, ni siquiera frente a un desafío como el de la pandemia del COVID-19. Solemos pensar que políticamente no hay muchas alternativas a lo que tenemos hoy. Tanto nos hemos acostumbrado a entender la democracia solo mediante los partidos que cualquier otra alternativa suena fantasiosa. La solución, por supuesto, no es fácil. Sin embargo, desde hace algunos años estamos asistiendo a la puesta en marcha de mecanismos políticos que proponen una salida distinta y que permiten pensar, desde una perspectiva renovada, esas tensiones que azotan regularmente la democracia.
Este libro pretende mostrar de qué manera el sorteo y la deliberación pueden jugar un papel destacado en las instituciones políticas de hoy y de mañana. Veremos cómo se emplean para tomar, en la actualidad, decisiones importantes en muchos lugares del mundo y que fueron también herramientas usadas en momentos históricos. El sorteo y la deliberación pueden aportar un elemento de equilibrio a la tensión que puebla la política hoy día (entre democracia y eficiencia), pues ciertamente cualquier alternativa política tiene que ser tan eficiente como democrática en sus formas. Para repensar el mundo, necesitamos replantear nuestra forma de tomar colectivamente las decisiones que nos afectan.

El sorteo cívico consiste en reunir a un grupo  de personas al azar sin tener en cuenta sus conocimientos para que lleguen a decisiones comunes en asuntos de gran relevancia para todos.  La politóloga afirma estar de acuerdo con la importancia de los expertos y del conocimiento científico, pero indica que aunque los expertos son fundamentales, la cuestión es quien tiene acceso a ellos. Todas las personas son capaces de tomar decisiones de políticas públicas mientras estén informadas y tengan recursos para deliberar Sin embargo, en un sorteo puede ser elegida cualquier persona que tenga luego acceso directo a esos expertos. Es lo que algunos llaman "asamblea ciudadana". En cuestiones a largo plazo como el cambio climático,Por ejemplo, se han organizado asambleas ciudadanas para buscar soluciones al cambio climático.

Jeremy Rfkin en su libro La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis (2010, Paidós), señala que "La empatía es el alma de la democracia". "Cuando más empática es una cultura, más democráticos son sus valores y sus instituciones de gobierno".


martes, 20 de octubre de 2020

Asamblea ciudadana

 En este blog, las entradas correspondientes a los días 8, 10 y 15 de abril del año 2013 las dediqué a hablar de los siguientes temas: Sabiduría de las multitudes; ¿Cuándo una decisión colectiva es más sabía que una individual?; y Democracia y sabiduría de las multitudes. Lo recuerdo ahora porque bajo el nombre de “asambleas ciudadanas” algunos gobiernos, por distintos motivos, han empezado a recurrir a la sabiduría de las multitudes en busca de las mejores estrategias contra el cambio climático.

El 28 de junio de 2020, el periódico El País publicó una noticia titulada “Ciudadanos elegidos por sorteo para buscar soluciones al cambio climático”. “Una asamblea ciudadana elegida al azar en Francia acaba de presentar sus propuestas contra el calentamiento del planeta, una iniciativa también puesta en marcha en Suecia o el Reino Unido que el Gobierno de Pedro Sánchez se comprometió llevar a cabo en España”.

En 2014 en Suecia surgió lo que se llamó Parlamento Popular por el Clima que desde  entonces hace llegar propuestas contra el cambio climático al Gobierno del país; propuestas  procedentes desde un movimiento desde abajo liderado por organizaciones ambientalistas y personas preocupadas por estas cuestiones. En cambio, en el Reino Unido y en Francia se ha organizado desde los poderes públicos, y con una especie de lotería ciudadana para seleccionar a un grupo de personas representativo de la sociedad. Solo en este último caso se está utilizando la “sabiduría de las multitudes” para buscar soluciones al cambio climático. El azar juntó a muy diversos perfiles de toda Francia, con realidades muy distintas, a los que no se les pidió tener ningún conocimiento de climatología, economía o cualquier otro ámbito fueron los  elegidos para hablar sobre cómo lograr los drásticos recortes de emisiones que se requieren para evitar que el planeta siga calentándose y que tanto pueden influir en las vidas de todos. “Ha sido una gran idea hacer esta asamblea, se puede poner en tela de juicio que hayamos sido escogidos por sorteo, pues no somos especialistas, pero después de haber escuchado y debatido con profesionales, expertos y científicos nos damos cuenta de que sí podemos sacar algo positivo para reducir las emisiones”, destaca uno de los participantes, en principio muy reacio a participar y ahora un convencido de la responsabilidad humana en el cambio climático después de escuchar a varios climatólogos en la primera sesión de la convención. La primera reunión de un proceso que con la pandemia se ha alargado nueve meses y que acaba de terminar justo ahora.

En una entrevista a la politóloga  Arentxa Mendiharat (Bayona, Francia, 1972), con ocasión de la publicación de su libro La democracia es posible. Sorteo cívico y deliberación para rescatar el poder de la ciudadanía (Consonni), publicada en el periódico El País del 12 de octubre de 2020, se le pregunta qué es el sorteo cívico.  “El sorteo cívico –contesta- consiste en reunir a un grupo de personas al azar, sin tener en cuenta sus conocimientos, para que lleguen a decisiones comunes en asuntos de gran relevancia para todos. Se trata de un modelo de la Grecia antigua que se está recuperando cada vez más”.

En la entrevista, esa politóloga afirma estar de acuerdo con la importancia de los expertos y del conocimiento científico, pero indica que aunque  ”los expertos son fundamentales, la cuestión es quien tiene acceso a ellos”. Sin embargo, en un sorteo puede ser elegida cualquier persona que “tenga luego acceso directo a estos expertos”. Y añade: “Cuando hablamos de expertos no nos referimos solo a los académicos como  se entiende desde la élites, sino también a expertos de la sociedad civil, pues hay mucho conocimiento en la calle”. Además, “grupos de personas diversas en su manera de ver el mundo, toman mejores decisiones que grupos homogéneos de expertos y expertas. Personas elegidas por sorteo que tienen acceso a conocimiento por un tiempo determinado y a técnicas de  deliberación”.

“Todas las personas somos capaces de tomar decisiones de políticas públicas mientras estemos informadas y tengamos tiempo y recursos para deliberar”. “Estamos programados para ser colectivamente inteligentes”, afirma, junto con Arentxa Mendiharat, el periodista americano James Surowiecki,  en su libro Cien mejor que uno. La sabiduría de la multitud o por qué la mayoría es más inteligente que la minoría.

No cabe duda de que una buena gestión de la sabiduría de las multitudes puede permitir la creación de una democracia participativa que sustituya a la actual democracia representativa, que tantos problemas está creando.

viernes, 2 de febrero de 2018

Gasto militar



Después de haber sufrido, primero, dos Guerras Mundiales, se podía pensar que nuestros representantes políticos habrían desechado la guerra como forma de resolver los conflictos.  En 1914 el mundo quedó verdaderamente desgarrado. No obstante, en la actualidad, muchos países han aumentado su gasto militar.
Vivimos en una época de contradicciones. Una muy importante contradicción reside en la inclusión del gasto militar, en la brújula encargada de medir el bienestar material de una sociedad, es decir, en el Producto Interior Bruto (PBI).
 El problema del PIB es que únicamente mide el valor de la suma total de los bienes y servicios económicos generados durante un período de doce. Pero no distingue entre aquellas actividades económicas que realmente mejoran la calidad de vida de la sociedad y aquellas negativas, que empeoran dicho estándar, entre estas últimas se encuentra el gasto militar.  Tanto  Simon Kuznets, uno de los creadores de la contabilidad nacional que dio lugar al uno del PIB como indicador económico, como numerosos actores posteriores, han criticado el uso del PIB como sinónimo de bienestar social.
“Es necesario tener en mente varias distinciones entre la cantidad y la calidad del crecimiento […]. Los objetivos que marquen un mayor crecimiento deberían especificar un crecimiento en términos de qué y para qué”. (Extraído del libro de Jeremy Rifkin La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. 2010: 538-539)”. 
Se aumenta el gasto militar, pero no el gasto en servicios públicos: en educación, en sanidad,… No solo se tiran por la ventana recursos que podrían utilizarse para aumentar el bienestar de la población, sino que se emplean para disminuir ese bienestar. Las bombas nunca pueden matar la pobreza, la ignorancia, ni la enfermedad, pero matan, o perjudican seriamente, a muchas personas inocentes, sobre todos niños y niñas. Imposible no preguntar, ¿a quién beneficia un aumentio del gasto militar?
Emmanuel Kant, en su libro La paz perpetua, señala que democracia y guerra son dos conceptos incompatibles, porque los efectos de la guerra la sufren los ciudadanos y ninguno de los políticos.

jueves, 21 de diciembre de 2017

La agonía democrática



“La agonía democrática” es el título de un artículo de Antonio Navalón publicado en El País, del 11 de diciembre último. En el primer párrafo, Antonio Navalón escribe: “La voluntad popular está por encima de cualquier otra consideración. Elegimos a uno, aunque normalmente no permitimos que nos dirija, pero lo elegimos. Ninguno es superior a nosotros y juntos siempre somos superiores a cualquiera de ellos”. Y, más tarde, añade: “Tal vez ahora, en uno de esos retrocesos que tiene la historia, es necesaria otra manera de estructurar el poder. […]  Ante la pérdida de los valores morales y la crisis permanente por no actuar conforme a los principios fundamentales de la organización de los pueblos, las democracias van empequeñeciéndose y engendrando legiones de frustrados que juegan a disparar sobre las urnas”. […] Hoy la democracia agoniza en gran parte del mundo. Y mientras tanto una pregunta sigue en el aire: ¿Qué o quiénes la salvarán de su sufrimiento?”.
Desde mi punto de vista, agoniza secuestrada por los que llamamos “mercados”: lobbies y sector financiero.
Puesto que nadie duda de la existencia de una conexión entre la idea de justicia y la democracia,  no es de extrañar que, en su libro  La idea de la justicia  Amartya Sen dedique los capítulos finales al tema de la democracia. Ya en el prefacio Amartya señala: “La democracia debe juzgarse no solo por las instituciones formalmente existentes sino también por el punto hasta el cual pueden ser realmente escuchadas voces diferentes de sectores distintos del pueblo”.
En uno de los citados capítulos (2010:353) indica: “Al ponderar los pros y los contras de la democracia, tenemos que otorgar un adecuado reconocimiento a la atracción del gobierno participativo que ha aparecido y reaparecido con cierta consistencia en diferentes partes del mundo”. […], “en la filosofía política contemporánea ha ganado amplia aceptación la idea de que la democracia se entiende mejor como el gobierno por discusión. Esta frase fue probablemente acuñada por Walter Bagehot, pero es la obra de John Stuart Mill la que ha tenido un papel clave en la comprensión y en la defensa de esta perspectiva”.  […]  En efecto, ha habido un gran desplazamiento en la concepción de la democracia a resulta de la obra de Rawls y Habermas, y de una vasta bibliografía reciente sobre esta temática, que incluye aportes de Bruce Ackerman, Seyla Benhabib, Joshua Cohen y Ronald Dworkin, entre otros. Una interpretación similar de la democracia también puede hallarse en los escritos de James Buchanan, el teórico pionero de la elección pública”. (Recuérdese las investigaciones de la Premio Nobel de Economía Elinor Ostrom acerca de la gestión de los bienes comunes)
Dos hechos facilitan el ejercicio, en la actualidad, de una democracia participativa o por consenso: las técnicas de la información y la comunicación y el descubrimiento de la sabiduría de las multitudes.
¿Qué o quiénes salvarán a la democracia de su sufrimiento? A pesar de las “legiones de frustrados que juegan a disparar sobre las urnas”, que indica Navalón, solo los ciudadanos pueden (y deben) salvar  a la democracia de su sufrimiento.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Ciudades democráticas



Este mes de noviembre se ha convertido en la capital de la innovación democrática, según Máriam Martínez-Bascuñán (#CiudadesDemocráticas”, El País. 18 de noviembre de 2017). Ese evento ha girado en torno a las nuevas tecnologías orientadas a la participación ciudadana. Entre esas tecnologías, en Madrid, se ha utilizado CONSUL,   una herramienta que permite a una ciudad desplegar procesos de participación ciudadana en Internet, en poco tiempo y de forma segura, es decir, permite poner en manos de los ciudadanos  la toma de decisiones sobre la configuración del espacio urbano, los presupuestos de la ciudad y las prioridades en la gestión municipal. Además se trata de un programa de software libre, con lo que no requiere el pago de licencias y puede ser modificado para adaptarse a las necesidades de cada organización y facilitar el intercambio de conocimientos y experiencias.
Según http://madridpress.com, el concejal de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, Pablo Soto, ha firmado en el Palacio de Cibeles el compromiso para que siete ciudades se unan a la red de participación ciudadana que usa CONSUL para desarrollar sus propias plataformas.
Este evento ha contado con la colaboración de personas de todo el mundo preocupadas con la necesidad potenciar la participación ciudadana en la democracia y confía en la sabiduría de las multitudes. En este blog, se ha dedicado varias entradas a este tema: Sabiduría de las multitudes,¿Cuándo una decisión colectiva es más sabia que una individual?Democracia y sabiduría de las multitudes, Inteligencia colectiva.
La democracia reducida a su dimensión representativa hace aguas y es necesario  incluir la deliberación y la participación de los ciudadanos, en palabras del economista Premio Nobel, Amartya Sen, pasar a una democracia por consenso o participativa.  Máriam Martinez escribe: “No se trata de recurrir a las bases para legitimar decisiones que a veces ya están tomadas en petit comité y se refrendan por plebiscitos. Lo que proponen es activar la imaginación política para una nueva concepción y creación de la público: pensar y deliberar sobre el significado que otorgamos a los bienes que son de todos”.   Christian Laval y Pierre Dardot  llaman “democracia radical” a esa gestión de los bienes comunes por los ciudadanos (Alternativa política. Democracia radical). “Se trata de construir un modelo de ciudad alejado de la concepción del ciudadano como cliente consumidor”.
En la correspondiente página web, en este evento han participado muchos activistas, políticos, programadores…..  
¿Cómo podría extenderse este proyecto democrático, desde mi punto de vista, imposible de controlar por los lobbies de las grandes empresas y el sector financiero?

lunes, 2 de octubre de 2017

Calidad del aire y soberanía nacional



El aire limpio es un bien común de la Humanidad. Todos los seres humanos  tenemos derecho a disfrutar de una atmósfera libre de contaminación y pasar a las generaciones futuras una naturaleza en su plenitud.
Sin embargo, en el vigente sistema económico por encima de este derecho y otros similares, relacionados con los bienes comunes de la Humanidad y la Declaración Universal de Derechos Humanos, están las ganancias económicas de las grandes empresas.
 En una columna periodística, “Cuéntame un cuento/y 3”, el catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y director del Colegio Miguel Servet de París, José Vidal-Beneyto, indica que “el ‘marketing’ y sus técnicas no autorizan el asesinato ni pueden justificar las matanzas”, y entre los ejemplos de propaganda, según él “perniciosa” para los ciudadanos, pero que ha reportado –y está reportando- jugosos beneficios económicos a las empresas implicadas, señala “la promovida por General Motors, Firestone y Standard Oil para acabar con los tranvías en las ciudades americanas y sustituir su transporte por autobuses y coches particulares. Con un éxito total”.
“Con un éxito total” porque a través de medidas fiscales, subvenciones y de construcción de infraestructuras, se ha beneficiado este sistema de transporte a pesar de ser el medio menos eficiente y que mayores problemas ambientales crea. Se ha abandonado el concepto de transporte como un servicio público que el Estado debe proporcionar a todos los ciudadanos.
Respirar aire limpio y sin riesgos para la salud es un derecho de toda persona. Está demostrado que la contaminación atmosférica causa graves daños a la salud y al medio ambiente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niveles actuales de contaminación atmosférica en muchas ciudades causan miles de muertes prematuras.
Con ser importante este tema, el objetico de esta “entrada” no es, únicamente, analizar las consecuencias del tráfico rodado sobre la salud de los ciudadanos, sino también, comentar una  noticia, “Suspenso crónico en calidad del aire”,  publicada en El País del 26 de septiembre de 2017. En esta noticia se indica que España está incumpliendo “la normativa europea que busca limitar la polución en las ciudades, vigente desde 2010” y que “España también  tiene abierto otro procedimiento de infracción por las llamadas partículas PM10, que proceden también del tráfico rodado”. Mi objetivo es señalar  que este incumplimiento es posible es posible gracias a la soberanía nacional de que goza España, como prácticamente todos los países, aunque se declaren democráticos.  
Me parece importante indicar que la soberanía nacional permite a cualquier presidente de una nación desobedecer cualquier acuerdo firmado por un presidente anterior. Así no se puede hacer frente a ningún problema global, y, en la actualidad, los problemas más importantes, con los que se enfrenta la Humanidad, son globales. Eso es lo que realmente quería señalar a raíz de la citada noticia.
En primer lugar se necesita que nuestros gobiernos sean realmente democráticos. La globalización nos ha robado esa posibilidad. Es por ello por lo que existen propuestas para “superar el tribalismo nacionalista y a favor de un orden político global más justo, democrático y humano”: una Organización de Naciones Unidas reformada, un Parlamento Mundial … ; es decir, cualquier institución democrática supranacional.  Una utopía posible y factible  (3 julio 2017)  Pero, ¿cuántas utopías se han hecho realidad a la largo de la historia de la Humanidad?