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viernes, 5 de abril de 2024

Racismo y xenofobia

     Tres actos racistas durante el pasado fin se semana ha vuelto a poner sobre la mesa el grave problema del racismo en los estadios españoles de fútbol.. A pesar de la legislación vigente -la Ley 10/2007 contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte-, la situación sigue repitiéndose con escandalosa frecuencia sin que, más allá de los comunicados de condena de los clubes propietarios de los campos y las declaraciones solidaridad con los agredidos, se produzca una mejora tangible de la situación.

     Son tantos los ejemplos que parece razonable plantear  que el endurecimiento de las sanciones a los equipos en cuyos estadios se produzcan estos actos racistas es el medio más eficaz para acabar con esta lacra, intolerable en una democracia europea y en el ámbito de un deporte con tanta proyección social.

     Conforme a la Convención Internacional sobre de la diversidad de todas las formas de Discriminación Racial aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 21 de diciembre de 1965, "la doctrina de la superioridad basada en diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable, socialmente injusta y peligrosa [...]  nada en la teoría o en la práctica permite justificar en ninguna parte, la discriminación racial".

     La xenofobia ​ es el rechazo u odio al extranjero o inmigrante, cuyas manifestaciones pueden ir desde el simple rechazo, pasando por diversos tipos de agresiones y, en algunos casos, desembocar en un asesinato.

     Todos somos iguales. excepto que algunos, muchos en estos momentos, carecen de humanidad. Esa carencia es el origen, entre otras cosas, de las guerras.

domingo, 29 de octubre de 2023

Objetivo de Desarrollo Sostenible 16

     El Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 (ODS 16) es "promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles".

     Sin embargo, en la actualidad, las guerras son muchas. Normalmente se lucha por adueñarse de un trozo del planeta Tierra en que vivimos. 

      En primer lugar, conviene recordar que la especie humana, junto con otras muchas otras especies animales y vegetales, habitan el planeta Tierra. El planeta Tierra es nuestro mundo y nosotros sus ciudadanos.

     Así lo entienden muchas personas. Adela Cortina, catedrática de Ética de la Universidad de Valencia, es autora de un libro titulado «Ciudadanos del mundo». Albert Einstein, y Bertrand Russel hasta Jesús Monsterin y Marta Nustam consideran que ya es hora de diseñar una alternativa cosmopolita adecuada a las nuevas y futuras circunstancias que garanticen la paz mundial.

     Séneca dijo «No he nacido para un solo rincón, sino para el mundo». Mientras Thomas Paine, un político estadounidense del SXVIII, afirmaba: «Mi patria es el mundo, mi familia la Humanidad».

     Multitud de experimentos han puesto de manifiesto que el ser humano es empático, social y solidario; algo que nunca ha aceptado el sistema económico-social. Pienso que fue ese sistema el que introdujo el concepto de nación tal como tenemos ahora. Naciones que luchan para tener un trozo mayor del planeta Tierra en que vivimos.  

     Conviene recordar que la especie humana, junto con otras muchas otras especies animales y vegetales, habitan el planeta Tierra. El planeta Tierra es nuestro mundo y nosotros sus ciudadanos.Así lo entienden muchas personas. Adela Cortina, catedrática de Ética de la Universidad de Valencia, es autora de un libro titulado «Ciudadanos del mundo». Albert Einstein, y Bertrand Russel hasta Jesús Monsterin y Marta Nustam consideran que ya es hora de diseñar una alternativa cosmopolita adecuada a las nuevas y futuras circunstancias que garanticen la paz mundial.

     Séneca dijo «No he nacido para un solo rincón, sino para el mundo». Mientras Thomas Paine, un político estadounidense del SXVIII, afirmaba: «Mi patria es el mundo, mi familia la Humanidad».

      Los «ciudadanos del mundo» piensan en grupos cada uno con una lengua, religión y color que solo aspiran a ser cada vez más humanos (proceso de humanización) y ayudarse los unos a los otros. Como especie capaz de pensar y dotada de empatía somos responsables de intervenir cuando algunos se comporten de forma inadecuada, es decir, como no pertenecientes a la especie humana.

     En cuanto a la responsabilidad recuerdo que en 1993, cuando abrió sus puertas el Museo Internacional del Holocausto en Estados Unidos, el escritor y premio Nobel de la Paz, Elie Wiesel, afirmó que aquel museo era una institución sobre la responsabilidad moral y la responsabilidad política. Según distintos observadores, Wiesel no se refería a la responsabilidad de los culpables concretos del desastre, sino de la ciudadanía ante el desastre. Algo que, con anterioridad, había expuesto el eminente psiquiatra y filósofo alemán Karl Jasper en la Universidad de Heildelberg durante los cursos de enero y febrero del semestre de invierno de 1945-1946 y que se ha recogido en un texto titulado «El problema de la culpa» (1998).

     Karl Jasper tuvo el inmenso valor de preguntarse en voz alta lo que casi todo el mundo mascullaba para dentro: ¿Eran todo los alemanes culpables de las atrocidades del régimen nazi? Es lógico pensar que el régimen de Hitler no podría haber funcionado con la voluntad de un individuo solo: la mayoría de la población debió colaborar con él, unas veces de forma activa y otras de forma pasiva.

     Según el eminente psiquiatra y filósofo alemán: «Hay una solidaridad entre hombres que cada uno es responsable de todo el agravio y toda la injusticia del mundo, especialmente de los crímenes que suceden en su presencia y con su conocimiento. Si no hago lo que puedo para impedirlo, soy también culpable". Todos los ciudadanos tenemos la responsabilidad de no precipitarnos como sonámbulos en una catástrofe (guerras) evitable cuyas consecuencias están pagando miles de personas, entre ellos, niños inocentes.

     En estos momentos somos responsables de que nuestros gobiernos apoyen a uno de los dos contendientes y no digamos fuerte y claro NO A LA GUERRA.

martes, 3 de enero de 2023

Ciudadanos del mundo

          

          Adela Cortina, (catedrática de Ética de la Universidad de Valencia, autora de un libro titulado «Ciudadanos del mundo»), Albert Einstein (Premio Nobel de Física 1921)  Bertrand Russel (filósofo, matemático, escritor, Premio Nobel de Literatura 1950) y Jesús Monsterin (1941-2017 antropólogo, filosofo y matemático español) entre otros muchos, han consideraron y consideran que ya es hora de diseñar una alternativa cosmopolita adecuada a las nuevas y futuras circunstancias que garanticen la paz mundial.

          Seneca dijo «No he nacido para un solo rincón, sino para el mundo». Mientras, Thomas Paine, un político estadounidense (1737-1809, afirmó: «Mi patria es el mundo, mi familia la Humanidad»

          Los «ciudadanos del mundo» viven en grupos cada uno con una lengua, religión y color, solo aspiran a ser cada vez más humanos y como tales. ayudarse los unos a los otros. 

         Según el eminente psiquiatra y filósofo alemán, Karl Jasper: «Hay una solidaridad entre hombres que cada uno es responsable de todo el agravio y toda la injusticia del mundo, especialmente de los crímenes que suceden en su presencia y con su conocimiento. Si no hago lo que puedo para impedirlo, soy también culpable. Todos los ciudadanos tenemos la responsabilidad de no precipitarnos como sonámbulos en una catástrofe evitable cuyas consecuencias pagarían nuestros hijos».

          Todas estas consideraciones están relacionadas con lo que ahora está teniendo lugar en Ucrania. Somos responsables de que nuestros gobiernos apoyen a uno de los dos contenientes y no digan fuerte y claro: NO A  LA GUERRA.

viernes, 30 de diciembre de 2022

Guerra. Sin justificación

           "Así es esta guerra, lenta, desagradable, extenuante. Pero es nuestra tierra y lo vale todo". Dijo un soldado ucraniano (Lamento recordar la fecha de la noticia publicada en El País)

          Sin embargo, la Tierra debería ser un ligas libre y pacífico donde celebras la vida compartiendo los recursos que nos brinda. Un lugar sin fronteras para poder moverse como lo hacen las aves del cielo, sin identidas ni papeles y anidando allí donde les resulta más propicio. Los recursos de la Madre Tierra son patrimonio de todos los seres vivos y  deberían pertenecer a quienes en ella vienen a la vida.

          Pero en realidad no es así. unos lo tienen todo y otros nada.Insolidaridad, abuso de poder, violencia y leyes injustas, conforman un mundo muy peligroso, pero, sobre todo, para losmás vulnerables, 

          Los humanos somos una rareza de la naturaleza. Se ha demostrado que el ser humano es empático, social y solidario, además somos inteligentes. Pero esa inteligencia queda cuestionada cuando no practicamos la equidad,la solidaridad y la empatia. (Fuente: "Tierra, patrimonio común", Pedro Serrano, El País, 24 de agosto de 2019).

          En el Foro Tendencias se ha indicado: "La crsis económica y energética requiere una respuesta rápida y contundente por parte de los gobiernos y empresas, pero sin perder de vista la necesidad de crear una sociedad más justa, sostenible e imclusiva". (Fuente: El País. 27 de noviembre de 2022)

sábado, 17 de septiembre de 2022

Conciencia de especie

En una ocasion preguntaron  a Eudal Carbonell, uno de los arqueologos de mas prestigio y proyeccion internacional internacional, codirector del yacimiento de Atapuerca (Burgos), desde 1999 catedràtico de Universidad, y premio de Asturias de Investigacion Cientifica 1997, "¿De que depende  nuestra supervivencia?". "De que tengamos conciencia de especie", fue su contestacion.

Tener "conciencia de especie" es ser consciente de las caracteristicas  que diferencian a la especie humana de otras especies y potenciar esas caracteristicas. La especie humana es la única especie capaz de pensar; además es la única especie que, a lo largo del tiempo, experimenta un proceso de humanización por el cual la especie es cada vez más humana. La historia demuestra la importancia de ese proceso. Edual Carbonel,  habla de “conciencia de especie” para señalar la importancia de que todos los humanos tomen conciencia de la importancia del proceso de humanización. Considera que a todos los niños se les debe enseñar en que consiste este proceso y la importancia que tiene.

Utilizando a su inteligencia, capacidad para pensar, el ser humano ha realizado muchos experimentos que han puesto de manifiesto que el ser humano es empático (neuronas espejo, que también posee alguna otras especies animales, por ejemplo, los elefantes) social y solidario.  Algo que no acepta  el sistema económico-social. En este sistema,  para todo ser humano  solo tiene importancia su propio interés (teoría de la elección racional) que ha conducido a la existencia de seres humanos muy pobres y seres humanos muy ricos.

Ser empatico, social y solidario supone tener "responsabilidad". Según el escritor y premio Nobel de la Paz, Elie Wiesel, “Hay una solidaridad entre hombres como tales que hace a cada uno responsable de todo el agravio y toda la injusticia deL mundo, especialmente de los crimenes que suceden en su presencia o con su conocimiento. Si no hago algo para impedirlo, soy también culpable”


jueves, 6 de junio de 2019

Crecimiento económico


Tim Jackson, economista, profesor de desarrollo sostenible en la Universidad de Surrey (Reino Unido) y autor del libro Prosperidad sin crecimiento. Economía para un planeta finito (2011), comenta la experiencia adquirida durante los años en los que tuvo que participar en numerosas reuniones relacionadas con el cambio climático. Al final la respuesta era siempre la misma: “esto perjudica al crecimiento económico”.
Para las élites que gobiernan la globalización el crecimiento económico es un fin en sí mismo, es como un dios al que hay que adorar, tener contento por encima de cualquier circunstancia.  Basta leer cualquiera de los informes del FMI.
Para medir el crecimiento económico se utiliza el Producto Interior Bruto (PIB). El problema del PIB como parámetro para medir el crecimiento económico  es que no distingue entre aquellas actividades económicas que realmente mejoran la calidad de vida de la sociedad y aquellas negativas, que empeoran dicho estándar. Por ejemplo, se incluyen en el PIB los gastos militares. Una forma de elevar el crecimiento económico es la fabricación y posterior venta de armas. (Para disimilar, algunos hablan de creación de puestos de trabajo).  Destaco la contribución del gasto militar al PIB de un país por sus terribles consecuencias y porque el gran poder de determinados grupos de presión hace prácticamente imposible renunciar a este gasto. No cuentan los niños inocentes que mueren en la guerra, tampoco  los daños al medio ambiente.  
En su libro Libres. Ciudadanas del mundo, en las páginas dedicadas a Marilyn Waring, señala:  “La estimación aproximada del coste de la provisión de agua potable y sanidad para los seres humanos y de otras especies animales es de veinte mil millones de dólares: menos que el gasto correspondiente de armamento durante quince días; sin embargo, la mitad de la población del planeta carece de tales recursos”. Dada su calidad de presidente de la Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, repite, una y otra vez, en su blog:  “Cada día se gastan más de 3.000 millones de dólares en armas y gastos militares al tiempo que mueren de hambre unas 20.000 personas, la mayoría niños y niñas de uno a cinco años de edad”. 
He dicho “fabricación y venta” porque solo contribuyen al PIB aquellas actividades, no importa que sean buenas o malas, en las que haya transferencia de dinero, sean objeto de mercado.
Otro ejemplo de esta sinrazón es la inclusión dentro del PIB actividades como la prostitución, el contrabando o las drogas. En 2014 se pudo leer en un periódico nacional una noticia titulada “El PIB subirá hasta un 4,8%al sumar prostitución, droga y otros cambios”. (El País, 2 de junio de 2014)
Muy difícil alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible si usamos únicamente el PIB para medir el progreso de nuestras economías.  De aquí el título del libro de Tim Jackson: Prosperidad sin crecimiento. Economía para un planeta finito.
En un mundo en que empiezan a escasear los recursos naturales, con graves problemas de contaminación del suelo, del agua y del aire y con  todos los problemas derivados del aumento global de la temperatura, se hace necesario, urgente, pensar si no deberíamos sustituir el concepto de crecimiento económico por el de sostenibilidad.
David Pilling, editor para África del diario Financial Times,  es autor de trabajo periodístico publicado en El País, 3 de febrero de 2019, titulado “El crecimiento mal entendido. El PIB y su grave error” en el que,  tras mencionar “el daño catastrófico que los residuos plásticos causan en nuestro entorno, y en particular en los océanos” y después de señalar que “el plástico es solamente una parte pequeña –muy visible- de un problema mucho más profundo, cuya raíz entronca con una concepción errónea de lo que es el progreso económico”, se plantea si en un mundo en que empiezan a escasear los recursos naturales, con graves problemas de contaminación del suelo, del agua y del aire y con  todos los problemas derivados del aumento global de la temperatura, se hace necesario, urgente, pensar si no deberíamos sustituir el concepto de crecimiento económico -medido por el PIB- por el de sostenibilidad. Además, se indica en el periódico, David Pilling es autor de un libro titulado El delirio del crecimiento, publicado por Taurus el 24 de enero de 2019, que se puede descargar gratis en Internet y que se considera de lectura obligatoria por todo aquel que quiera contribuir a la construcción de un mundo mejor.  “El escepticismo sobre el PIB es un primer paso inestimable cuando se trata de hacer las cosas mejor”. Angus Deaton, Premio Nobel de Economía.

domingo, 6 de mayo de 2018

Guerras



En la Carta de Naciones  Unidas se dice: “Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas, hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra”. Se atribuye a los pueblos y no a los gobiernos o a los Estados, la gran responsabilidad de evitar las guerras, es decir, construir la paz, como compromiso para con las generaciones futuras.
Ahora, los ciudadanos ya podemos expresarnos libremente, ya sabemos lo que sucede. No  podemos seguir callados. No podemos seguir impasibles espectadores de lo que acontece, porque nos convertiríamos en cómplices. Hay que pasar de espectadores impasibles a actores comprometidos. Como “actor comprometido” he escrito en este blog algunos textos sobre este tema.
Desde mi punto de vista, resulta vergonzosa la pasividad e indiferencia generalizada de la ciudadanía ante las noticias y fotografías de lo que, en estos momentos, está sucediendo en Siria. Día sí y día no nos enteramos de bombardeos de los que son víctimas personas y niños y niñas todos inocentes.  Mientras, nuestra ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, anuncia un aumento de la cantidad de dinero dedicado a la fabricación de armas, y anima a la solidaridad con las Fuerzas Armadas.
Es muy importante tener en cuenta de que en la guerra nunca muere el presidente o jefe de Estado que la ha declarado ni el dueño de la fábrica de las armas empleadas. Sin embargo, la guerra es un crimen contra la humanidad y como tal debe ser castigado. No hay nada que justifique el inicio de una guerra.
Sin embargo, nuestros dirigentes, con la seguridad de que a ellos no les va a pasar nada, aumentan la cantidad de  dinero destinada a la fabricación de armas cada vez más sofisticadas.  No solo aumentan su gasto militar, sino que presumen de ello. Olvidan el cambio climático, el medio ambiente, la escasez de recursos, naturales, el gran número de seres humanos –sobre todo, niños y niñas- que pasan hambre o mueren por falta de atención médica.