Cada vez que alguien abre un grifo de agua, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está detrás de este gesto: establece las normas que garantizan su calidad. "También está detrás de la de la definición de que tiene que llevar una crema para protegerte de los rayos ultra violetas", asegura María Neira (La Felguera, Asturias, 64,años) la española, que aspira dirigir la OMS. para explicar el impacto la vida cotidiana de una institución que pasa por horas bajas después de la retirada de la financiación de Estados Unidos y el desplome de su autoridad.
Médica especializada en salud pública, ha trabajado Médicos Sin Fronteras en una crisis humanitaria como Ruanda o Centroamérica, ha dirigido la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y es la directora del departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud dela OMS. Llega a la carrera por el puesto decidida a la carrera por el puesto decidida a recuperar la credibilidad y el impacto de la institución tras la covid, pese a los recortes drásticos de financiación. "Puedes tener una financiación buenísima y no tener impacto", afirma en una entrevista celebrada un día después del primer debate entre los candidatos, organizado esta semana por el World Health Summit de Berlín al que EL PAÍS asistió invitado por el Instituto de Salud Global de Barcelona.
Pregunta. Todos a dirigir los candidatos para dirigir la OMS coinciden en que necesitan reformas. ¿Cuáles?
Respuesta.Tenemos que conseguir que la OMS tenga el mayor impacto posible. Para eso se necesita una arquitectura sólida, unas finanzas estables y, sobre todo, un mandato muy claro: la OMS debe ser autoridad en salud global que establece estándares, que responde con los datos epistemológicos y que ejerce una función que para mí es la más poderosa: convocar a los mejores expertos del mundo para saber cuáles son para la salud que pueden aparecer y cómo reducirlos.
P. ¿Por qué cree que la OMS perdió parte de su credibilidad desde la pandemia de covid-19?
R. La covid supuso una exposición enorme para la OMS. Antes de la pandemia, no se exponía nunca y tenía un impacto tremendo. Cuando te levantas y abres el grifo del agua, la OMS está detrás de las normas que hacen que el agua no tengan ciertos elementos para garantizar su calidad. También está detrás cuan viajas en cuestiones como el insecticida que llevan los aviones que van o vienen de ciertos países. O cuando te hacen un cribado de cáncer de mama. La OMS era muy invisible, pero su impacto era y sigue siendo muy fuerte.
P. ¿Cómo puede recuperar la credibilidad?
R. La credibilidad se gana cuando tienes muy claras las prioridades y trabajas con los mejores profesionales de instituciones, universidades de la sociedad civil, a los que vas capaz de movilizar en nombre de la OMS.Y eso es mucho más importante que el dinero. Cuando yo empecé en la OMS bastaba con decir "según la OMS" para que aquello fuera aceptado. Hoy vivimos en un mundo diferente y tenemos que aprender a comunicar mejor. Los retos que tenemos son más complejos y mayores, y por ello esa autoridad y esa credibilidad son más necesarias que nunca.
P. ¿Cuáles son esos grandes desafíos para la salud global?
R. El primero es lograr una trasformación profunda en la prevención primaría. Tenemos que actuar sobre los factores que hacen que enfermemos. Eso implica trabajar con las políticas climáticas o la contaminación del aire. También debemos entender mejor fenómenos como la caída de la fertilidad. Al mismo tiempo, siguen existiendo enfermedades enfermedades infecciosas, pero cada tienen más peso las no transmisibles, la salud mental, las neurodivergencias o cuestiones emergentes como los microplásticos y los disruptores endocrinos, sustancias químicas que se comportan como hormonas. Los nuevos desafíos exigen más ciencia y una mejor comunicación de esta.
P. La financiación es uno de los desafíos para organización. ¿Es sostenible el modelo actual,que dependen en gran medida de las donaciones voluntarias a proyectos concretos?
R. Un grupo de trabajo hizo unas recomendaciones, que ya fueron aprobadas, para que las contribuciones obligatorias de los Estados miembros cubran el 50% del presupuesto de la OMS de aquí a 2030. Eso permite garantizar que las funciones no dependan de fuentes menos estables. Pero la financiación debe estar al servicios de unas prioridades bien definidas. Puedes tener una financiación buenísima y no tener impacto.
P. ¿Están suficientemente claras las funciones de la OMS?
R. Existe una oportunidad para reenfocar la organización. Hay cuestiones que no se pueden compran con dinero, como la influencia. La OMS puede influir enormemente en las políticas públicas simplemente utilizando su voz y su autoridad. Puede influir en las ciudades qu es done vive casi el 70% de la población mundial. Pero para tener esa influencia, debes tener credibilidad, y para ello, has de contar con los mejores profesionales. Nuestro mejor aliado es nuestra capacidad para convocar a la élite del conocimiento. Si la OMS conserva esa capacidad de convocatoria, tendrá la fuerza necesaria para afrontar, por ejemplo, cualquier pandemia futura.
P. En la arquitectura de salud global conviven otros actores, como organizaciones filatrópicas o no gubernamentales, que a veces compiten por los mismos fondos. ¿Hay solapamientos?
R. Lo fundamental es concentrarse en aquellas funciones donde tiene una ventaja comparativa única: la evidencia científica, las recomendaciones, los estándares, los protocolos, la vigilancia epidemiológica o la capacidad de detectar amenazas emergentes. A partir de ahí, hay que reconocer que existen otras instituciones que pueden desempeñar determinadas funciones igual o mejor. La discusión no debe centrarse en las organizaciones, sino en las funciones. Primero hay que identificar qué hay que hacer y después quien está mejor situado para hacerlo.
P. Si fuera elegida directora general, ¿qué haría en sus primeros 100 días?
R. Lo primero, reunirme con mis colegas, abrazarlo, estimularlo. darles esperanza y decirles que aquí ca a haber un ambiente fantástico. Lo segundo, convocaría a todas las instituciones que trabajan con el agua: hay que acabar con no haya agua potable en muchas partes del mundo porque es un determinante de nuestra salud fundamental. También empezaría a poner en marcha esta antena para detectar todos todo los riesgos emergentes para los que necesitamos más ciencia y reforzaría el trabajo con la sociedad civil, las ciudades y las organizaciones profesionales. Además, me aseguraría de situar a las personas más competente en los puestos donde más las necesitamos. Siempre he creído que una persona inteligente es aquella que se rodea de gente todavía más inteligente que ella. (Fuente: EL PAÍS, 18 de octubre de 2026)
Me ha parecido importante cómo, en la actualidad, trabaja la Organización Mundial de la Salud (OMS)