Magdalena Cortés espera sentada en una silla del comedor, a pie de calle, la llegada de la comitiva judicial que debe desalojarla del piso en que vive desde hace 48 años, en el barrio de Sant Roc de Badalona, uno de las más pobres de Cataluña. "Era de un hombre, que se fue y lo dejó abandonado.. Hasta que mi cuñado entró con una patada en la puerta". La vivienda está en una quinta planta, sin ascensor. Con muletas y las piernas hinchadas (en unos días pasará por quirófano), a Magdalena, de 70 años le ha costado horrores bajar las escaleras y dejar la vivienda: 50 metros cuadrados donde viven iras ocho persona --cuatro hijos, una nuera, un yerno y dos nietos, uno de ellos un bebé de pocos días y dos perros.
El desahucio por impago ha sido solicitado al juzgada por Promontaria Real State Coliseum, una inmobiliaria a un fondo de inversión que es propietario de n buen puñado de pisos en esta zona degradada de Badalona, según Carles Gagues, una de las caras visibles de la plataforma que casi a diario trata de frenar desahucios en el barrio. Como es martes, la cosa pinta bien:las unidades de orden público de los Mossos suelen reservar el jueves para los desahucios que, sí o sí, van a ejecutarse. Sagués explica alas funcionarias la situación de Magdalena y de su familia, y la comitiva accede a aplazar la ejecución del lanzamiento hasta finales de junio. La mujer ha ganado un mes para que los servicios municipales le ofrezcan alguna alternativa o "al menos presionen a la propietaria para buscar algún acuerdo", cuenta Saqués,
"Si me echan, me vuelvo a meter, no me da vergüenza decirlo. El piso no es de nadie. Si hubiera un dueño que lo necesitara sería distinto, pero aquí la única dueña soy yo". El piso es, en puridad, propiedad de la empresa, que según su relato le ofreció comprar la casa donde ha vivido medio siglo. Esa es la salida que los fondos de inversión inmobiliaria, según las plataformas de apoyo vecinales, ofrecen a los residentes de pisos que o bien viven como okupas o bien no pueden hacer frente al pago del alquiler o la hipoteca. Según esas plataformas, Magdalena había llegado a abonar mensualidades a la entidan bancaria que, anteriormente era propietaria de inmueble.
La mujer cuenta que la inmobiliaria le propuso comprar el piso por 49.000 euros, que después rebajó hasta los 30.000. Percibe una pensión y dice que no puede pagarlo. "El problema es que ellos quieren el dinero de golpe. Y si no tenemos para comer, no sé cómo vamos a pagar eso", tercia uno de sus hijos, Antonio. de 47 años, que coincide con su madre en que el fondo de inversión propietario ha rechazada pago de un alquiler. "Yo podría pagar 200 o 250 euros al mes. Me vender el piso, pero no me lo quieren alquilar de ninguna manera", dice Magdalena,
El caso de Magdalena es la tónica en Sant Roc, explica otro de los voluntarios jubilados que acudió ayer frente al bloque, extrabajador de banca: "Se gastarían en arreglar el piso más de lo que vale y no quieren. La salida que ofrecen es comprar el piso porque quieren quitárselo de encima. Estos no tienen salida más de sus propios vecinos.
Sagués critica que la actitud de los grupos inversores, "más dura y beligerante" que la de la banca. "Acceden a negociaciones de compraventa y, aunque son cantidades pequeñas, para personas como Magdalena son difíciles de asumir; Eso sí, se niegan rotundamente a lo posibilidad de alquiler", que les obligaría a llevar a cabo una inversión para garantizas unas condiciones mínimas de habitabilidad, agrega, Sagués insiste en que las administraciones deben "presionar " a los grandes tenedores para abran sus paquetes de vivienda, también al alquiler. (Fuente: EL PAÍS, 13 de mayo de 2023)
Desde mi punto de vista lo que se indica en esta noticia no es propio del verdadero ser humano, preocupado por "reducir la desigualdad en y entre los países".