Existe una paradoja silenciosa en el corazón de la medicina moderna; el cuerpo humano tomado como modelo de referencia es el hombree. Las mujeres --la mitad de la humanidad con una biología distinta en casi todos sus sistema fisiológicos-- han sido tratadas históricamente como variante del paciente masculino estándar Por inercia y por siglos de ensayos clínicos con poblaciones mayoritariamente masculinas.
El plan anunciado por el Gobierno para triplicar ls investigación en salud femenina es, en este contexto, mucho más que una medida sanitaria. Es el reconocimiento institucional de una deuda científica de la medicina con la mitad de la humanidad,
Permitan ilustrar la magnitud de lo que está en juego con tres realidades.
1.-La fertilidad no es solo reproducción. Es un sistema de alerta Durante demasiado tiempo hemos entendido la fertilidad en en sentido exclusivamente reproductivo: la capacidad de concebir y gestar un hijo. es incompleto. La función ovarica es un indicador extraordinariamente sensible del estado de salud metabólica, cardiovascolar e inmunologica de la mujer.
Existe una conexión directa y documentada entre la infertilidad y el riesgo de enfermedades no transmisibles: Enfermedad cardiovascular, diabetes tipi2, cáncer.una mujer con problema de fertilidad no tratados en su dimensión stseéémica está recibiendo una señal que su cuerpo envía sobre su salud futura. La consulta de fertilidad debería ser el inicio de un programa de salud personalizada que acompañe a la mujer mucho más allá del embarazo. Esta es la hipótesis que orienta el Ptoyecto FORgenomics que desarrollamos en Sevilla: identificas las variantes genética que regulan la reserva ováriva y la longevidad reproductiva para anticipar riesgos antes de que se manifiesten clínicamente.
2,- El corazon también tiene género. Y nadie nos lo enseñó. Ls enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en mujeres en el mundo occidental, Y también la patología más infradiagnosticada en la medicina femenina, En España muere una mujer por causas cardiovascular dada ocho minutos. El 80% de causa muertes prematuras podrían evitarse
Una de las razones de este fallo es que el infarto de la mujer no siempre se presenta como síntomas que los libros de medicina describen: el dolor opresivo en el pecho irradiado al brazo izquierdo. En la mujer, se manifiesta a menudo con fatiga, náuseas, dolor de espalda o mandíbula, sensación de indigestión, ahogo- Esta presentación diferente, combinada con el prejuicio sobre quién el paciente tipo del infarto, produce lo que se como Síndrome de Yenti:las mujeres reciben diagnósticos tardíos o incorrectos, de les administran con menor frecuencia los tratamientos que salvan vidas.
El Síndrome de Yenti tiene una causa raíz que la medicina debe reconocer sin eufemismo: los médico aprendemos con datos masculinos. Las mujeres representan solo un tercio de los pacientes incluidos en los ensayos clínico cardiovasculares, según el Journal of the A,erican College of Cardiology. Los tratamientos que reciben millones de mujeres para la enfermedad que más las mata han sido probados, fundamentalmente, en hombres.
3,. Necesitamos un Me TOO genómico. El cambio que. la situación exige no se producirá en los laboratorios ni solo es los despachos ministeriales. Requiere un Me Too genómico: un movimiento colectivo -- científico, clínico y ciudadano -- para visibilizar y corregir las disparidades de sexo y género que han contaminado la biología y la medicina.
El primer frente de este movimiento es la investigación: eligir la paridad en los ensayos clínicos y desarrollar el conocimiento del genoma femenino. El segundo es la educación. reformar los currículos de medicina para incorporar la fisiología femenina como materia de estudio sistemático. El tercero es el apoderamiento de las mujeres como protagonista de su salud: una mujer informada que sabe que el dolor menstrual incapacitante no es normal, que conoce los síntomas cardiovasculares atípicos, que comprende sus opciones en á menopausia, es una paciente que puede exigir una atención de calidad.
Esta revolución es justicia social y eficacia científica. Una medicina que conoce mejor el cuerpo femenino es más precisa y capaz de cumplir su misión fundamental: mejorar la salud y el bienestar de toda la humanidad.
El plan del Gobierno llega en el momento oportuno. Es el comienzo, no el fin. Lo que venga después --los criterios de financiación, los requisitos de inclusión en los ensayos, la reforma curricular, la inversin en genómica femenina -- determinará si estamos ante un cambio de paradigma real o ante un gesto bienintencionado.
Este artículo, publicado en EL PAÍS el día 3 de julio de 2026, ha sido escrito por Guillermo Antiñolo Gil, inestigador delProyecto FORgenomcs en el Hospial Virgen del Rocio de Sevilla.