El retorno a Marruecos de 70,000 personas que entraron en masa irregularmente a nado en Ceuta or la playa hace cinco días, desbordando a los servicios de seguridad españoles, coloca a la parte más urgente de la crisis en vías de solución migratoria. Pero en absoluto cierra las preguntas inquietantes que deja en el aire este grave incidente fronterizo, preguntas cuyas respuestas no están en Madrid, sino en Rabat. Cuanto más detalles se conocen del desarrollo de aquellas horas trágicas, más ineludible es señalar la responsabilidad de Marruecos en un ataque a la soberanía española socio en asuntos capitales para la seguridad que cuestiona la fiabilidad de ese país como socio en asuntos capitales para la seguridad de España y la de Europa.
Por eso es importante que la reunión del Interior de la Unión Europea de ayer, convocada de urgencia a petición del Gobierno español, empezara a pasar página del debate artificial sobre la política migratoria de cada país, que responde a intereses electorales regionales, y se centrara en dar un respaldo contundente a España ante el intento de debilitar la única frontera terrestre de la UE en África. Los ministros europeos mostraron su " total solidaridad" con España y elogiaron la "rápida y eficaz" respuesta de sus autoridades ante la crisis. Al tiempo, plantearon una actuación más contundente contra las de tráfico de migrantes, un reforzamiento de las políticas d de repatriación y medidas adicionales para fortalecer las fronteras de la UE.
Prácticamente desparecieron del debate las insinuaciones interesadas que relacionaban la crisis con la reciente regulación masiva de inmigrantes irregulares y que hace de España una excepción en el viraje¡ antimigración europeo. Es de esperar que algunos gobiernos de ultraderecha sigan aprovechan las impactantes imagines de Ceuta para consumo interno, pero en nivel europeo el debate ha empezado a virar. Este cierro de filas se tiene que consolidar en los próximos días.
El desafío planteado por las autoridades de Marruecos, sin cuya aquiescencia no pueden llegar decenas de miles personas a la frontera y echarse al mar, va mucho más allá de poner en dificultades al Gobierno español. Los ministerio implicados en la seguridad y la inteligencia tendrán investigar a fondo los hechos y dar explicaciones detalladas de lo que falló, especialmente por el lado de la previsión, pues, según han admitido ellos mismos, no detectaron la magnitud del asalto fronterizo. El comunicado posterior a la reunión europea de ayer subraya precisamente la necesidad de desarrollar sistemas de alerta temprana como la información de inteligencia previa a la frontera y el seguimiento de las redes sociales.
Pero Marruecos es quien decide cuándo permite que se produzca una situación límite como esta, ante la cual los servicios de seguridad y emergencias españoles no pueden hacer nada más que ayudar a salvar vidas, como no puede ser de otra manera. Las preguntas de fondo sobre la tragedia de Ceuta hay que hacérselas a Marruecos y se tienen que hacer desde Europa. Empezar a hablar de la estrategia de coacción de Rabat sin eufemismos diplomáticos como se hace con cualquier otra acción hostil exterior, es primordial. El Gobierno español y las Cortes tienen la responsabilidad de marcar el tono en ese sentido. El Consejo celebrado ayer debe ser el principio de esa conversación que continuará en el Parlamento Europeo y que estar orientada a la unión total de la Ue en defensa de sus fronteras y la firmeza frente a cualquier tipo de taque híbrido, en Ceuta, en Finlandia o en Polonia, sin distracciones ideológicas o regionales. (Fuente: EL PAÍS. 5 de agosto de 2026)
España tiene que liderar en Europa un debate de fondo sobre lo sucedido en Ceuta más allá de los intereses paridistas y nacionales
á
ersela a
a
debate
as