La Bóveda de Semillas de Svalard, situada en la isla habitada más cercana al Polo Norte, fue galardonada ayer con el premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional. Autentico Arca de Noé de las plantas, alberga en un edificio de hormigón que se hunde en el permafrost, la tierra permanentamene helada del norte, más de un millón de variedades de 6.500 especies de plantas de todos los climas y continentes, entre ellas olivo español, Su objetivo es seguro contra el hambre; cada vez se cultivan menos variedades de plantas, lo que las hace especialmente vulnerables a cualquier enfermedad, como ocurrió con la filoxera que arrasó los cultivos de viñas en Europa en el siglo X1X.
El jurado del premio destaca que la Bóveda de Semillas representa un modelo de "multilateralismo eficaz" para garantizar la base genética de los sistemas alimentarios y "el conocimiento acumulado durante milenios" por las distintas culturas agrarias. Y añade que las muestra que alberga son "esenciales para la seguridad alimentaria de la humanidad".
Situado a 1.400 kilómetros del Polo Norte, en las afueras de la ciudad Longyearbyen, la gestión de este banco de germoplasma universal depende de Noruega --que pagó los nueve millones de euros que costó la obra de este edificio futurista .., junto Crop Trust, una fundación internacional apoyada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), y el banco de semillas de los países escandinavos, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NorgGen). El Arca de las Semillas fue inaugurada en 2008.
La mayoría de los países del mundo contribuyen periódicamente con semillas, que llevan a este territorio agreste, donde la temperatura en verano apenas sube por encima de los 10 grados y que vive sometido a la noche polar durante tres meses al año. Dentro de la bóveda, la temperatura es de -18 grados y las semillas de guardan en bolas selladas. Sin embargo, no es inmune al cambio climático: en 2017 saltaron todas las alarmas porque las tenperaturas inusualmente altas para el Ártico provocaron que se derritiera el permafrost y entrara en el túnel de acceso.
Svalbard es, en cierta medida, el plan B del mundo en caso de que sus propios bancos de semillas sufra algún tipo de desastre. Por ejemplo, acoges 1.000 muestras de olivo recolectadas por las universidades de Córdoba y Granada. Las cajas, de diferentes formas aunque similares tamaños, muestran cultivos de México, Canadá, Estados Unidos, Etiopía, Dinamarca o incluso del país más hermético de la tierra, Corea del Norte. Todavía queda mucho espacio semillas: tiene una capacidad para 4,5 millones de variedades. Cada paquete se ha ll ado en el que se conservan contiene unas 500 semillas, así que p0drà albergar 2.500 millones de semillas diferentes.
El archipiélago de Svalbard --el banco está situado en la isla principal, Spitsbergen -- es un territorio administrado por Noruega, en el que establecerse cualquier país del mundo, siempre que acepte la soberanía de Oslo y que no tengan fines militares. De hecho, existe un enclave ruso, la ciudad minera de Barentsbuurg. La principal norma que deben seguir todos los que viven ahí es que no se puede salir de la ciudad sin llevar un rifle y demostrar que se puede utilizar: en Svalbard hay más osos polares (unos 4.000) y estos carnívoros provocan incidencias todos los años. Sin embargo, pese a su emplazamiento remoto, está conectado con el resto del planeta a través de un aeropuerto internacional. que funciona todo el año.Cuando se visita la Bóveda da la sensación de haber llegado al fin del mundo: en medio de un desierto helad, con el peligro de los osos polares siempre presente, el visitante se topa con entrada de una cueva de hormigón surgiendo de la montaña. La bóveda se abre lo menos posible, para preservar la temperatura y evitar la entrada de enfermedades. Solo se abre para su mantenimiento --y muy poco-- y un par de veces al año para nuevos cultivos. La instalación se rige por un sistema idéntico al de cajas de seguridad de los bancos: solo los dueños de las semillas tienen derecho a reclamarlas y nadie puede acceder al material que se almacena sellado. Por ahora, sus responsables calculan que guarda en torno al 50% de la diversidad vegetal del mundo.
Pero,una vez dentro, con un frío que se hace insoportable por minutos, se contempla la evolución de la humanidad desde la revolución neolítica, el acontecimiento más importante de la historia, cuando se domesticaron hace unos 10.000 años las plantas y los animales y los seres humanos dejaron de ser cazadores recolectores para convertirse en agricultores y ganaderos.
La falta de diversidad vegetal es una creciente preocupación entre los expertos. Cuantas menos variedades de alimentos básicos se cultiven, más expuestas están a que una enfermedad las destruya en su totalidad en poco tiempo, como ocurrió con la filoxera, sin la que no se puede entender la colonización de Argelia. Decenas de miles de campesino franceses se vieron obligados a abandonar sus tierras de cultivos y la solución puede encontrarse escondidas entre los estantes de Svalbard; por ejemplo, existen variedades de trigo mucho más resistentes al calor que otras. Y también existe el problema de las patentes: unas pocas marcas como Monsanto, controlan la mayoría de las semillas que de plantan en el mundo. (Fuente: EL PAÍS, 21 de mayo de 2026)
Considero muy bueno el que se haya creado una Bóveda de Semillas, por lo que eso supone para la "seguridad alimentaria de la humanidad".
Ante un situación global donde 815 millones se personas padecen subalimentación crónica, más de 2.000 millones de personas tienen sobrepeso, la Asamblea General de la ONU proclamó en 2016 Decenio de acción sobre la nutrición para el periodo 2016-2025.
La resolución reconoce la necesidad de erradicar el hambre y prevenir todas las formas de malnutrición a nivel mundial. Un objetivo que también reconoce la Agenda 2030 0ara el Desarrollo Sostenible, Liderado por organizaciones como la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Decenio de la Nutrición implica a los gobiernos nacionales, organismos internacionales y plataformas como la UNICEF o el Programa Mundial de la Alimentación (PMA). Sitúa a la nutrición en el centro del desarrollo sostenible y reconoce que la mejora de la seguridad alimentaria es esencial para el ser humano.