Dicen que no se entiende del valor de la libertad hasta que se pierda, De la paz, podría decirse lo mismo. Esto le consta a los seres humanos que dejan todo, casa, familia, amistades, referencias, recursos, país, para huir de una guerra en busca de seguridad, De salvar la vida.
Y sin embargo ocurre a diario. Las cifras refleja la magnitud: Naciones Unidas calcula que más de 117 millones de personas (bastante más de la población de dos Españas) fueron forzadas a desplazarse en 2025. Este año, 239 millones (todo un Brasil) necesitarán ayuda humanitaria urgente.
Detrás de cada dígito hay una persona con un nombre y una vida interrumpida, una trayectoria truncada y necesidad imperiosa de un lugar donde reconstruirse... a pesar de un contexto internacional que se mueve en dirección contraria. Mientras se prolongan los conflictos --del Sahel a Sudán, de Ucrania a Oriente Próximo y Oriente Medio--, se endurecen las políticas migratorias y ee asilo, se externalizan las fronteras.
Sin ir más lejos, el desarrollo del Pacto Europeo de Migración y Asilo introduce nuevos interrogantes en este escenario. "Abre la puerta a medidas restrictivas que plantean riesgos evidentes de vulneración de derechos humanos si no se establecen mecanismos efectivos de control y garantía". sostiene María Tejada, responsable de Campañas y Comunicación en Accem, una organización con 35 años de trabajo en desarrollo social para proteger los derechos y la dignidad de las personas vulnerables,
Accem defiende el sentido humanitario y reivindica la idea de la paz, No como ausencia de guerra, sino como condición imprescindible de la dignidad. La organización reivindica el derecho el derecho asilo para proteger a quienes lo han perdido todo. Y resume este reclamo en el lema Un refugio para la paz, con motivo de Día Mundial de las Personas Refugiadas (20 de junio)
La organización entiende el refugio como una responsabilidad colectiva: "No se trata solo políticas públicas, sino una actitud social que rechace la indiferencia y la deshumanización. La paz no puede ser un concepto abstracto ni un privilegio geográfico. Debe ser un horizonte común que guíe tanto la acción institucional como la convivencia cotidiana". asegura Tejada-
Construir ese refugio para la paz "implica proteger el derecho de asilo, garantizar condiciones dignas de acogida y combatir los discursos que erosionan la convivencia". Y algo aún más profundo, según la portavoz: " Reconocer que, en un mundo interdependiente, la seguridad y la dignidad de unos dependen inevitablemente de las demás", reflexiona á portavoz.
"En un momento de incertidumbre global, la forma en que respondemos a quienes buscan refugio define no solo el presente de millones de personas, también el tipo de sociedad que queremos ser", asegura Tejada. Según la ONG, hay motivos para la esperanza, a pesar de esa deriva internacional. Es sistema de acogida español tiende a favorecer la integración de las personas que llegan, desde los primeros momentos, En 2025. más de 144.000 solicitudes de protección internacional fueren registradas -- Venezuela, Malí, Colombia... --- y solo en el,primer cuatrimestre de este año, Accem ha acogido a 17.467personas es ese trance.
A la luz de estos datos, el sistema de Acción Concertada de Atención Humanitaria y Protección Internacional --al que pertenece Accem y coordinado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones-,demuestra capacidad de respuesta. "En España tenemos la oportunidad de consolidarnos como un refugio para la paz, reforzando los estándares de acogida para situar los derechos humanos en el centro", comenta la responsable de campañas.
Habilitar vías legales y seguras para acceder a la protección internacional es clave en la gestión de la migración y el asilo, porque "la ausencia de estas alternativas empuja a miles de personas a emprender rutas peligrosas, muchas veces en manos de redes criminales", detalla María Tejada.
Por lo tanto, "garantizar estas vías y gestionar los flujos migratorios de manera más ordenada y respetuosa con el derecho internacional, contribuye a reducir el sufrimiento y las muertes. Es una cuestión de eficiencia y legalidad, pero sobre todo de humanidad".
Con motivo de este Día Mundial de las Personas Refugiadas, Accem ha organizado actos en cuatro territorios --Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Región de Murcia t Canarias -- para mostrar a la sociedad la realidad de las personas refugiadas, junto con su trabajo para ofrecerles acogida y atención.
Con un significado añadido: Accem conmemora 25 años de trabajo en la Comunitat Valenciana, 20 en la Región de Murcia y un lustro en Canarias. "Nuestra labor --concluye la portavoz de la ONG -- refleja una manera de entender la acogida: como respuesta a una emergencia, y como proceso sostenible en el tiempo, ligado a las comunidades locales y orientado a construir convivencia". (Fuente: EL PAÍS 20 de junio de 2026)
Una labor de verdaderos seres humanos, que hacen uso de sus neuronas espejo.