El sistema de comercio de derechos de emisiones que obliga a los sectores industriales a pagar por cada tonelada de dióxido de carbono es desde hace dos décadas el instrumento más eficaz de la política climática de la Unión Europea. Tocaba revisarlo ahora y seguramente no era el mejor momento. Porque en un convulso mundo marcado por el avance de las políticas ultraderechista contrarias a la agenda verde, una decena de países de la UE ha empujado contra este instrumento. Finalmente, Bruselas presentó ayer su esperada propuesta de reforma, que suaviza el sistema. Pero la comisión ha optado una una vez más por una decisión salomónica, porque también había países --con España ocupando un lugar destacado -- que abogaban por mantener la integridad,
Esta postura intermedia se la Comisión se ve con mucha claridad con los porcentajes de reducción de emisiones que plantea, Con la regulación vidente se reducen cada año los derechos de emisión un 4,4%. Y así será hasta 2030. A partir de entonces, Bruselas plantea a bajarlo en el 3,7% hasta 2035 y suavizar todavía más esta senda a partir de entonces, al 1,7%. España, por ejemplo,defendía mantener el porcentaje actual hasta 2035, Polonia, en cambio, planteaba una rebaja muy significativa.
El Ejecutivo de la UE introduce, además, un mecanismo que permitirá también a partir de 2036 suavizar más el ajuste de carbono con los llamados "créditos internacionales de alta calidad" que permitirá a los emisores, principalmente empresas industriales, ganar algo de margen, hasta un 2%, si demuestran inversiones compensatorias fuera de la Unión. No obstante, todos estos números son revisables a partir de 2033, año en que está un revisión como la actual."
Está propuesta está totalmente alineada con la Ley del clima", defendió el comisario europeo de Clima, Wopke Hoekdtra, en un encuentro con varios medios europeos, entre ellos EL PAÍS. Esa norma fija el objetivo de reducir las emisiones de carbono un 90% del total de emisiones de la UE (respecto de lo que se emitía en la década de los noventa) en 2040, Aunque a continuación defiende la reforma del sistema porque "presenta deficiencias importantes". Una de ellas es que las empresas europeas "no compiten en igualdad de condiciones".
La vicepresidenta para la Transición Limpia, Teresa Ribera, añadió en la presentación de la propuesta que "la competitividad de Europa se basará en la energía limpia, no en los combustible fósiles importados". Este argumente se ha visto reforzado con la guerra que tienen abierta en el golfo Pérsico Estados Unidos e Irán, al disparar las cotizaciones del crudo, "Al reforzar el mercado del carbono y acelerar la electrificación estamos dando a las empresas la confianza necesaria para invertir, innovar y liderar la tecnologías de próxima generación", abunda la española.
La propuesta de Bruselas deberá discutirse ahora con los representantes del Parlamento europeo--con tres grupos políticos ultra que cuestionan la misma existencia de cambio climático-- y de los Veintisiete. En el contexto actual, no es descartable que rebaja de la reforma sea rebajada todavía más ese proceso de negociación. La presión que están ejerciendo países como Italia y Polonia, respaldados por otros Estados, principalmente. los están más al este, Frente a ellos a ellos están España. Portugal Luxemburgo, Holanda y otros países nórdicos. La vicepresidenta tercera española y ministra para la Transición Ecológica. Sara Aagenes, por ejemplo. remitió una carta a la comisión´el jueves pasado reclamando que mantuviera el 4,4% de senda de reducción hasta 2035.
Más allá de las ideologías y las sensibilidades medioambientales de cada Gobierno, no hay que este asunto lo que también está en juego son los intereses económicos de cada país de la UE. España, como Portugal, tienen mucho avanzado en desarrollo de las energías renovables. Los países del este, en cambio, fueron históricamente dependientes del carbón. la tecnología más emisora. Alemania e Italia, por su parte son las potencias industriales de la Unión con sectores muy pegado al consumo de gas natural
El Régimen de Comercio de Derechos de Emisiones (ETS, en sus siglas en inglés) arrancó en 2005 e impone un sobrecoste a aquellas industrias que expulsan más dióxido de carbono, para el eurodiputado socialista español, Nicolás González Casares, "la propuesta de revisión del ETS contiene avances, pero también aarencias importantes, "Preocupa la rebaja de ambición: mantener el 4,4% habría sido más coherente que reducirla al 3,7%. También se abre demasiado la puerta a los créditos internacionales de carbono sin garantías suficientes sobre su integridad ambiental", señala.
Bruselas también quiere asegurarse de que una parte mayor de lo recaudado con el ETS se destine a inversiones de lucha contra el cambio climático, Y propone incluir al sector de los residuos en los planes de actuación. En concreto se establece que la incineración de los residuos municipales se introduzca se el sistema ETS a partir de 2031. (Fuente; EL PAIS, 18 de julio de 2026)
Lo más importante, desde mi punto de vista, es que terminemos de quemar combustibles. Existen muchos tipos de energía renovable.
En la Agenda 2030 el Objetivo de Desarrollo Sostenible 13 es: "adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos".