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sábado, 4 de abril de 2026

Cambio climático

La relación entre el efecto invernadero y el calentamiento global 

     El efecto invernadero es un fenómeno atmosférico que lleva ocurriendo miles de años y que permite que la energía que llega a la Tierra a través de la radiación solar no se escape nuevamente hacia el exterior, Gracias a los gases viven en la atmósfera parte del calor se mantiene dentro de ella como en un invernadero, permitiendo que la temperatura media del planeta sea 15 grados.

Efecto invernadero derivado de la acción humana

     La concentración de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero aumenta por la quema de combustibles fósiles y otras actividades humanas. El equilibro se rompe. La Tierra no puede procesar el aumento de los gases de efecto invernadero a la velocidad necesaria y la atmósfera ya no filtra el calor, lo retiene provocando el calentamiento global. 

     En 150 años la temperatura media ha subido 1,1 grados centígrados lo que ha provocado el cambio climático.  Si aumenta hasta 2 grados los efectos se predicen como catastróficos. 

 ¿Cuáles son los gases de efecto invernadero?

Dióxido de carbono 

     Procede de la quema de la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas)

Metano  

     Lo crean las bacterias que se alimentan de material orgánico. El 60% lo produce la acción del nombre mediante la ganadería, los vertederos, los cultivos de arroz y la minería 

Óxido nitroso

     El 60% es natural. El 40% del total lo producen los fertilizantes, las actividades industriales, el tratamiento de residuos y los automóviles. Dañan el ozono.

Halocarbonos y gases fluorados

     Se utilizan en neveras, aires acondicionados y aerosoles. En la naturaleza no existen Son artificiales

El cambio climático y el factor humano

     Estas dos omnipresentes palabras entraron en la vida de los estadounidense en una sofocante mañana de junio de 1988, con medio país sumergido en ola de calor sin precedentes. Los bosques ardían, las cosechas se secaban y la mitad del territorio se declaraba "zona catastrófica". Aquel día, el climatólogo de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos) James Hansen, habla ante el Senado, que intentaba dilucidar si las temperaturas récord que marcaban los termómetros tenían algo que ver con lo que los científicos llamaban "calentamiento global".

     El testimonio de Hansen, hoy conocido como "el profeta del cambio climático", dio la vuelta al mundo. "El calentamiento global ha comenzado", titulaba al día siguiente The New York Times. "Las pruebas son claras: la temperatura de la Tierra es en 1988 más alta que ningún otro momento de la historia. No es por causas naturales. Es el efecto invernadero, provocado  por hombre y está cambiando nuestro clima", dijo el experto, que abandonó su pasión de juventud, el estudio del planeta Venus, para elaborar modelos computacionales que permitirían predecir la velocidad y efectos del cambio climático.

     Aquella fue la primera ocasión en la que en público y ante una audiencia relevante, un científico relacionó el calentamiento del planeta con la acción del hombre. Y de inmediato  esas dos palabras comenzaron a salpicar ls conversación global. Desde entonces los titulares de la prensa nos recuerdan a diario este peligro latente y sus consecuencias ya visibles. "Un verano sin hielo en el Ártico"  "Adiós a los grandes mamíferos del planeta"  "La Tierra bate por tercer año consecutivo su récord de temperaturas" ...

     Ese mismo año, la ONU y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) crearon un grupo de expertos sobre el tema, con de esos interminables: el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) por sus siglas en inglés. El objetivo era conta la unformar con una fuente rigurosa e imparcial de conocimientos sobre el cambio climático, y mantener actualizada la información sobre sus repercusiones medioambientales y socioeconómicas.

     Desde entonces, dada cinco años, el IPCC emite un informe que es referencia fundamental para entender el fenómeno.

     En 1992, tras recibir el primer y preocupante informe, los Estados del mundo reunidos en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York decidieron pensar otro larguísimo nombre para poner por escrito una base que sirviera para alcanzar un mínimo consenso internacional sobre el tema. Tras intensos debates, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climatico (CMNUCC), adoptó esta definición, aceptada por la práctica totalidad de los científicos y firmada por la práctica totalidad de los países: "El cambio climático en el cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera global y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.

     En pocas palabras: cuando hablamos de cambio climático, hablamos de "nuestro" cambio climático. De los cambios en el clima que, de una u otra forma, hemos provocado nosotros. Y que 197 países se pusieran de acuerdo en esa definición es más importante de lo que parecer, pues sin un acuerdo básico de qué se habla, no habrían sido posibles los tratados y esfuerzos internacionales posteriores, desde el famos Protocolo de Kiotona las reciente Acuerdo de París.

     Además, y como protección frente a los negacionistas, la Convención Marco dice claramente que los Estados firmantes están obligados a actuar "incluso a falta de certeza científica", Casi 30 años después, las certezas aplastan a las dudas y los organismos internacionales hace tiempo que abandonaron la discusión sobre la cuestión en sí para centrarse en sí para centrarse en buscar soluciones. (Fuente: El estado del planeta, número 2. El cambio climático.  Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Año 20l8

 

 

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