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domingo, 12 de julio de 2026

Desaparición de los bosques

     ¿Sabes lo que hay detrás del café que tomas por la mañana? ¿O de la soja que alimenta la carne que llega a tu mesa?  Muchos de estos productos forman parte de un modelo de producción y consumo que contribuye a la pérdida de millones de hectárea de bosque en distintas regiones del planeta. Cerca del 90% de forestación mundial está vinculada a la expansión agrícola y ganadera, y de ese porcentaje más de la mitad se debe directamente a la conversión de bosque en tierras de cultivo de alimentos que, en su mayoría, no se consume localmente sino qu abastecen supermercado de ciudades ubicadas a miles de kilómetros. Es lo que se conoce como deforestación importada. Como resume Javier Fernández, fundador y director general de la Fundación COPADE, "la deforestación no empieza donde se tala un árbol, sino donde consume un producto".

     Se trata de una cadena de responsabilidad en la que el mayor peso recae sobre los importadores de estos productos, se de las grandes distribuidoras -- que pueden condicionar el suministro a través de sus políticas de compra-- y, por último, de consumidor final, con menor de control directo pero con  influencia sobre la demanda y sobre lo que llega al mercado.

     Enrique Porta, socio responsable de Consumo y Retail de KPMG España, asegura que "el consumidor está cada vez concienciado y cada vez es mayor su exigencia a marcas y retailers en transparencia sostenibilidad, especialmente entre los más jóvenes. Según un estudio de esta consultora realizado en 11 países, incluido España, el 64% de los consumidores quiere conocer el impacto medioambiental de lo que adquiere, "Ahora bien", advierte Porta, "existe todavía un importante gap entre intención y comportamiento, muy condicionado el precio y el contexto inflacionario". "Uno de los principales retos es mejorar la percepción de valor de estos productos y lograr que el consumidor esté dispuesto a pagar más", advierte,

     El director general de COPADE cree que "antes del precio, la primer barrera es la falta de información clara y fiable". ya que en muchos casos las etiquetas no permiten conocer el origen real de los productos ni su impacto ambiental. "A ello se suma", añade, "la dificultad de acceso a alternativas sostenibles, que no siempre están disponibles o visibles en tiendas habituales".  Y si influya "el precio, pero sobre todo se percepción", matiza, "porque, aunque no siempre existe una diferencia real de coste, lo sostenible sigue asociado a productos más caros". Por último, la proliferación, de sellos y mensajes ambientales (como  eco, bio o natural) puede generar confusión y escepticismo sobre qué productos  ofrecen realmente garantías.

     Por eso. señala Fernández, "cualquier producto que no venga  ( con ellos ambientales como FSE  (Forest Stewarhship Council) o PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification), o con certificaciones como Madera Justa, careede de las garantías de sostenibilidad necesarias para considerarse un producto ético, digno y alejado   de canales de deforestación o de pobreza de sus comunidades y trabajadores;, especifica

Nos jugamos mucho. Un estudio difundido por WWF calcula que el planeta ha perdidom81,7 millones de hectárealmforestales desde 196'. con lo que supone: los bosques absorben y almacenan dióxido de carbono. albergan el 75% de la biodiversidad  terrestre y sostienen el modo de vida  de más de 1.600 de personas.

Europa es uno de los motores de esa deforestación importada. La UE importa cada año una media de 112 millones de soja, aciete de palma, cacao,  café,ho y madera tropical por unos 85,millones de euros. Según la Comisión Europea (CE), estas materias primas estuvieron asociadas  2015 y 2020 a más de cuatro millones de hectáreas de bosque destruidas cada año,el  70% vinculadas a la expansión agrícola mundial. En el caso de España, algunos años ha llegado inclusona situarse como el principal importador europeo de  estos productos", señala Diana Colomina, responsablee del programa de Bosque  de WWF.

"La soja ocupa el primer lugar: apenas se cultiva en España y se destinaa sobre todo a la producción de piensos para la ganadería. En segundo lugar, el aceite de palma tiene presencia en la industria alimentaria y química, con una dependencia de importaciones dese el sudeste asiático", añade Colomina, que no e muy optimista. "Entre 2013 y 2019.  importaciones españolas de soja y maíz para pienso aumentaron en torno a un 34%, impulsadas por el crecimiento de la ganadería intensiva". (Fuente: EL PAÍS,  suplemento Medio Ambiente, 5 de junio de 2026)

La Agenda 2030, un plan para transformar el mundo y construir un futuro mejor. En esta Agenda, el objetivo de desarrollo sostenible sostenible 15 es "proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas  terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la diversidad biológica"

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