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jueves, 2 de julio de 2026

La pobreza nos desafía

      Una de cada 75  personas en España no come todos los días. Uno de cada diez hogares sufre inseguridad alimentaria, es decir, al menos uno de sus miembros no se alimenta suficiente. En este país viven 2,8 millones de personas que no pueden permitirse una dieta saludable y se ven obligadas a reducir la cantidad de alimentos o saltarse una comida. Las cifras del  último informe FOESSA y de la Memoria Confederal de Cáritas, ambos documentos relacionados con los servicios de la Iglesia católica, dibujan una radiografía de la pobreza en España, millones de historias de sufrimiento muchas veces invisible que desafían el triunfalismo de las cifras macroeconómicas, Y que exigen respuestas políticas, pues la mitigación de la pobreza no es solo un deber constitucional, sino que es esencial para el funcionamiento de la democracia

     Que en España, como señala Cátitas, haya 680.000 personas que pasan días enteros sin comer por falta de recursos no puede dejar a nadie indiferente. Los hogares donde mayor es la inseguridad alimentaria son, según el informe, aquellos encabezados por mujeres, por jóvenes parados, personas monoparentales y familias numerosas. Ni siquiera el trabajo es garantía, por la fragilidad del empleo o los bajos salarios.

     Dos factores lastran las economías más pobres. Por un lado, la vivienda, cuyo crecimiento desaforado -- en el primer semestre de 2026 el metro cuadrado en venta subió un 15,2%, mientras que los alquileres aumentaron un 5,1% -- devora gran parte de los presupuestos familiares. Por otro lado, la inflación, que pese a haber moderado su crecimiento sigue sigue alejando cada más alimentos de las cestas de la compra. De ambos factores, el de mayor peso es la vivienda.  La prioridad de las familias por tener un techo bajo en el que vivir les obliga a recortar en todo lo demás, incluida la alimentación. Y esto tiene consecuencias sobre la salud, especialmente la de los niños. Los efectos de la pobreza de hoy los paga la sociedad durante generaciones, y la pobreza extrema se está volviendo estructural. por la insuficiencia de los mecanismos redistributivos y la creciente dificultad para acceder a la educación terciaría y profesional, según el informe.

     Nada de lo que estamos viendo era inevitable. España es la cuarta economía de la eurozona y la 14 del mundo, y si bien  la población en riesgo de pobreza ha bajado progresivamente la última década, de un 22,3% a un 19,5%, según el INE, la cifra sigue siendo elevada. El peligro es que la consolidación de una clase de pobres y el gripado del  ascensor acaben contribuyendo a desconfianza en el sistema y la democracia.  El preámbulo de la Constitución establece como uno de sus objetivos el "garantizar la convivencia democrática (...) conforme a un orden económico y social justo". Estamos fallando en esa promesa. (Fuente: EL PAÍS, 2 de julio de 2023)

     Como verdaderos seres humanos debemos "poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo". 

 

 

 

ias. 

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