¿Cuántas veces hemos oído últimamente el consejo o mandato: "Trabajar más, ganando menos"?
El Premio Nobel de Economía 2001, Joseph E. Stiglitz, escribe en su libro El malestar en la globalización (2002, 62): "Dado que según el fundamentalismo del mercado -en el cual se supone que los mercados funcionan perfectamente y la demanda debe igualar a la oferta, sea de trabajo como de cualquier otro bien o factor- no puede haber desempleo, el problema no puede ser este. Debe provenir de otra parte: de sindicatos codiciosos y políticos que interfieren en la acción de los mercados demandando -y consiguiendo- salarios excesivamente altos. El corolario de política es obvio: si hay paro se deben reducir los salarios".
Sin embargo, las políticas utilizadas para hacer frente a la reciente crisis financiera, ni los sindicatos ni los políticos han podido interferir en la acción de los mercados: han sido los mercados, a través del FMI, los que han establecido las reglas. Hay paro, a pesar de que los salarios se han reducido a límites inimaginarios. Hay algo que falla.
He pensado en los adelantos de las Técnicas de la Información y de la Comunicación (TIC) y su influencia sobre los puestos de trabajo. Todas las revoluciones industriales anteriores han conducido a un descenso de las horas de trabajo. Sin embargo, ahora, cuando las máquinas pueden sustituir al ser humano en más trabajos, en lugar de diseñar una nueva sociedad, se indica que hay que trabajar más y ganar menos.
Alguien ha indicado que quizás ese trabajar más por menos dinero esté relacionado con la búsqueda del máximo crecimiento económico. Al ser el crecimiento económico algo que persiguen todos los países y al estar asociado al consumo se establece una especie de carrera por vender lo más barato posible. Y la mejor manera de abaratar costes es reducir los salarios.
¿Por que no acudir a las máquinas? Ningún trabajador es más barato que una máquina. Recapacitando sobre esto he recordado la opinión de expertos que indican que los presupuestos operativos del capitalismo son incompatibles con los adelantos de la Ciencia y la Técnica, hasta tal punto que Jeremy Rifkin habla de eclipse (no desaparición) del capitalismo y el nacimiento de un nuevo paradigma económico. ¿Será esa la razón del "trabajar más y ganar menos"?
El contenido de este blog se ha cedido al dominio público: puede ser copiado, parcial o totalmente, sin previo permiso de la autora.
miércoles, 22 de julio de 2015
lunes, 20 de julio de 2015
Regreso
Hace tiempo interrumpí las entradas a este blog, porque sentí la necesidad de ordenar todo lo que había aprendido, analizarlo, repensarlo. Por supuesto, no ha sido una tarea fácil, pero, al final, salió un libro.
No pretendía recoger sin más las "píldoras para pensar" escritas en ese tiempo. Sería contraproducente, porque, si algo garantiza el aprendizaje al que he hecho referencia, es el desorden.
En el libro he intentado presentar las "píldoras" más importantes, remozadas, comentadas y algunas de ellas reproducidas solo en parte. En total, han sido nueve capítulos.
El primer capítulo está dedicado a señalar el hecho de que que lo que estamos sufriendo no es una simple crisis económica, sino una crisis sistémica en la que intervienen, además, una crisis ecológica y una crisis de valores.
Con estos antecedentes, he dedicado el segundo capítulo a las características del planeta Tierra y la forma de gestión de los recursos naturales defendida por los dirigentes del sistema económico-social imperante.
En el tercer capítulo agrupo y comento las "píldoras para pensar" sobre los fundamentos o pilares en los que se apoya el sistema. Dedico el capítulo cuarto a lo que se ha dado en llamar "gangrena de las sociedades" y que consiste en convertir en mercancías todas las actividades humanas, sin distinción. En este capítulo incluyo un análisis de la Organización Mundial de Comercio (OMC), encargada de ordenar el comercio de las verdaderas mercancías y aquellas cosas de no-mercado convertidas en mercancía. Ante la imposibilidad de describir el contenido de todos los Acuerdos por los que se rige esta institución, en este capítulo, me limito al Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad relacionados con el Comercio (ADPIC).
Imposible no hablar de la globalización. En el quinto capítulo reúno las "píldoras" relacionadas con este fenómeno o proceso.
En el sexto capítulo me dedico integramente a la actual crisis financiera: origen y solución aplicada. La austeridad presupuestaria, unido a reformas laborales y reformas estructurales en sanidad, educación y pensiones, han ocasionado graves problemas sociales. Los temas de justicia social y democracia están expuestos en el séptimo capítulo. No hay justicia social sin democracia, ni democracia sin justicia social.
El siguiente capítulo, octavo, gira en torno al crecimiento económico y al desarrollo humano. En este punto, es ineludible mostrar el retroceso en humanización experimentado en los inicios del siglo XXI, por los países occidentales.
Partiendo del hecho de que, en una sociedad eminentemente científica y técnica, no se puede hablar de soluciones a una crisis sistémica y nacimiuento de un mundo diferente ignorando los últimos adelantos de la Ciencia y la Técnica, en el último capítulo agrupo las "píldoras" en las que analizaba estos adelantos y la posibilidad que ofrecen para construir un mundo mejor.
Espero que este libro, aunque minimamente, contribuya para construir un mundo distinto, más humano.
Les tendré al corriente de su publicación en papel, a un precio mínimo, y en versión digital, totalmente gratuito.
No pretendía recoger sin más las "píldoras para pensar" escritas en ese tiempo. Sería contraproducente, porque, si algo garantiza el aprendizaje al que he hecho referencia, es el desorden.
En el libro he intentado presentar las "píldoras" más importantes, remozadas, comentadas y algunas de ellas reproducidas solo en parte. En total, han sido nueve capítulos.
El primer capítulo está dedicado a señalar el hecho de que que lo que estamos sufriendo no es una simple crisis económica, sino una crisis sistémica en la que intervienen, además, una crisis ecológica y una crisis de valores.
Con estos antecedentes, he dedicado el segundo capítulo a las características del planeta Tierra y la forma de gestión de los recursos naturales defendida por los dirigentes del sistema económico-social imperante.
En el tercer capítulo agrupo y comento las "píldoras para pensar" sobre los fundamentos o pilares en los que se apoya el sistema. Dedico el capítulo cuarto a lo que se ha dado en llamar "gangrena de las sociedades" y que consiste en convertir en mercancías todas las actividades humanas, sin distinción. En este capítulo incluyo un análisis de la Organización Mundial de Comercio (OMC), encargada de ordenar el comercio de las verdaderas mercancías y aquellas cosas de no-mercado convertidas en mercancía. Ante la imposibilidad de describir el contenido de todos los Acuerdos por los que se rige esta institución, en este capítulo, me limito al Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad relacionados con el Comercio (ADPIC).
Imposible no hablar de la globalización. En el quinto capítulo reúno las "píldoras" relacionadas con este fenómeno o proceso.
En el sexto capítulo me dedico integramente a la actual crisis financiera: origen y solución aplicada. La austeridad presupuestaria, unido a reformas laborales y reformas estructurales en sanidad, educación y pensiones, han ocasionado graves problemas sociales. Los temas de justicia social y democracia están expuestos en el séptimo capítulo. No hay justicia social sin democracia, ni democracia sin justicia social.
El siguiente capítulo, octavo, gira en torno al crecimiento económico y al desarrollo humano. En este punto, es ineludible mostrar el retroceso en humanización experimentado en los inicios del siglo XXI, por los países occidentales.
Partiendo del hecho de que, en una sociedad eminentemente científica y técnica, no se puede hablar de soluciones a una crisis sistémica y nacimiuento de un mundo diferente ignorando los últimos adelantos de la Ciencia y la Técnica, en el último capítulo agrupo las "píldoras" en las que analizaba estos adelantos y la posibilidad que ofrecen para construir un mundo mejor.
Espero que este libro, aunque minimamente, contribuya para construir un mundo distinto, más humano.
Les tendré al corriente de su publicación en papel, a un precio mínimo, y en versión digital, totalmente gratuito.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Nueva amenaza
Llevamos unos años que vamos de un susto a otro mayor. Hace unos días nos enteramos de la existencia de unas tarjetas mágicas por las cuales sus dueños podían sacar dinero de un extraño cajón y gastarlo en lo que quisieran, menos atender a familias en pobreza extrema, dar de comer a niños y niñas malnutridos, atender a las familias que habían perdido su hogar, etc. etc. ¿Eran seres humanos los poseedores de esas tarjetas y, sobre todo, quienes las habían fabricado?
Casi no hemos asimilado esa noticia, cuando nos enteramos de unas reuniones secretas destinadas a diseñar la forma como se podría aumentar, aún más, la cifra de negocio de las empresas multinacionales. Quienes participan en esas reuniones tienen forma humana, pero a tenor de lo que hemos adivinado no pertenecen a la especie humana. Dicen creer en el libre mercado y se reúnen en secreto por miedo a los ciudadanos.
En estos momentos, están diseñando, entre otras cosas, lo que llaman Tratado de Libre Comercio e Inversión (TTIP, en inglés). Lo que, hasta ahora, sabemos es que pretenden eliminar las barreras reguladoras que limitan los beneficios potenciales de las multinacionales a ambos lados del Atlántico. ¿Cómo? Permitiendo que las empresas multinacionales puedan cuestionar los Estados, exigiendo una indemnización cuando consideren que la regulación les puede perjudicar. Un tribunal, no independiente, fijará la multa correspondiente, sin derecho a recurrir por parte del Estado. ¿Dónde la democracia?
Algunas de las cosas en juego, además de la democracia:
- Los transgénicos. Cualquier decisión que limite su uso, será cuestionada porque perjudicará los beneficios potenciales de Monsanto.
- Uso de sustancias químicas en agricultura. Una regulación perjudicaría a las empresas del sector.
- Fracking. Hay empresas a las que interesa seguir con el petróleo: nada de fuentes de energía distintas, Ello a pesar de que con el fracking se consume más energía de la que se obtiene (Tasa de Retorno Energético no favorable)
- Leyes de privacidad en Internet y protección de nuestros datos. Es necesario tener a los ciudadanos bien vigilados, además de hipnotizados.
- Privatización de los servicios públicos, como sanidad, educación, seguridad y agua. Un hachazo a mareas y plataformas. Hay empresas que desde hace tiempo están buscando la manera de terminar con el Estado de Bienestar europeo, que les impedía aumentar sus ganancias económicas.
Sustitución de la democracia por una mercadocracia, plutocracia o sistema feudal.
Son los jóvenes los que han dado la señal de alarma y están dispuestos a luchar por que fracasen esas reuniones secretas, pero necesitan la ayuda del resto de los ciudadanos.
Casi no hemos asimilado esa noticia, cuando nos enteramos de unas reuniones secretas destinadas a diseñar la forma como se podría aumentar, aún más, la cifra de negocio de las empresas multinacionales. Quienes participan en esas reuniones tienen forma humana, pero a tenor de lo que hemos adivinado no pertenecen a la especie humana. Dicen creer en el libre mercado y se reúnen en secreto por miedo a los ciudadanos.
En estos momentos, están diseñando, entre otras cosas, lo que llaman Tratado de Libre Comercio e Inversión (TTIP, en inglés). Lo que, hasta ahora, sabemos es que pretenden eliminar las barreras reguladoras que limitan los beneficios potenciales de las multinacionales a ambos lados del Atlántico. ¿Cómo? Permitiendo que las empresas multinacionales puedan cuestionar los Estados, exigiendo una indemnización cuando consideren que la regulación les puede perjudicar. Un tribunal, no independiente, fijará la multa correspondiente, sin derecho a recurrir por parte del Estado. ¿Dónde la democracia?
Algunas de las cosas en juego, además de la democracia:
- Los transgénicos. Cualquier decisión que limite su uso, será cuestionada porque perjudicará los beneficios potenciales de Monsanto.
- Uso de sustancias químicas en agricultura. Una regulación perjudicaría a las empresas del sector.
- Fracking. Hay empresas a las que interesa seguir con el petróleo: nada de fuentes de energía distintas, Ello a pesar de que con el fracking se consume más energía de la que se obtiene (Tasa de Retorno Energético no favorable)
- Leyes de privacidad en Internet y protección de nuestros datos. Es necesario tener a los ciudadanos bien vigilados, además de hipnotizados.
- Privatización de los servicios públicos, como sanidad, educación, seguridad y agua. Un hachazo a mareas y plataformas. Hay empresas que desde hace tiempo están buscando la manera de terminar con el Estado de Bienestar europeo, que les impedía aumentar sus ganancias económicas.
Sustitución de la democracia por una mercadocracia, plutocracia o sistema feudal.
Son los jóvenes los que han dado la señal de alarma y están dispuestos a luchar por que fracasen esas reuniones secretas, pero necesitan la ayuda del resto de los ciudadanos.
-Sigue a la campaña en la página de Facebook!
-Tuitea mensajes contra el TTIP con la etiqueta #NOalTTIP
-Publica imágenes de la mani del 11 de octubre!
-Adhiérete a la campaña escribiendo un email anoalttip@googlegroups.com-Publica imágenes de la mani del 11 de octubre!
lunes, 28 de julio de 2014
Otra crisis financiera. Probabilidad
En un artículo de opinión, publicado en El País el 2 de julio último, el escritor Rafael Argullol narra el encuentro en la calle de un antiguo compañero de colegio, en la actualidad broker en Wall Street. Me parece interesante comentar lo que dice de ese encuentro.
Su compañero estaba contento porque los negocios le iban bien. Argullol le preguntó sobre las probabilidades de que se reprodujeran las condiciones que dieron lugar a la crisis financiera de la que apenas estamos saliendo. La contestación fue que no solo podían reproducirse con facilidad, sino que "dentro de no mucho el colapso sería mayor. Los especuladores, empezando por él mismo, campaban a su aire, y sus ganancias eran fabulosas. A su alrededor las burbujas fomentadas por la especulación crecían sin cesar, aunque, como es lógico, nadie pensaba acabar atrapado por ellas."
Argullol decía que su "antiguo compañero de colegio era feliz: todo volvía a producirse, corregido y aumentado, ante un mundo ciego y sordo, o, lo que era todavía más eficaz, cómplice." "No se ha generado un aprendizaje profundo en relación con lo sucedido estos últimos años". Niños y jóvenes a los que se les ha robado la vida, familias destrozadas, personas que han muerto prematuramente por falta de atención médica o recursos para comprar las medicinas necesarias, etc. etc. Una cosa es estar informado y otra pensar, sentir y actuar, como seres pertenecientes a la especie humana.
El imperante sistema económico-social, capitalismo globalizado, ha instalado una civilización de la codicia, "del saqueo vital y la posesión inmediata de las cosas", una civilización que hace todo lo posible por ocultar la solidaridad y la empatía, al mismo tiempo que destruye la democracia.
Indica Argullol -estoy de acuerdo con él- que esta civilización nos llevará de crisis en crisis, satisfaciendo la insaciable codicia de algunos y hundiendo en la miseria al resto. Necesitamos desarticular esta civilización mediante la generación de un "aprendizaje profundo en relación con lo que ha sucedido en los últimos años". "No se ha eliminado el huevo de la serpiente, dado que esa eliminación concernía, además de a la economía y a la política, al espíritu, o, si se teme esa palabra, a la mentalidad. No ha habido catarsis, no se ha hecho limpieza, y las nuevas turbulencias pueden presentarse sin que se hayan construido diques de contención que las detengan".
Los políticos y los economistas no han hecho nada para evitar o, al menos, minimizar los episodios que dieron lugar a la última crisis; crisis que muchos expertos han calificado de sistémica, por ir acompañada de otras dos crisis: una crisis ecológica y una crisis de valores o derechos humanos. El economista y político francés, Jacques Attali, ha hablado de la necesidad de una "larga y difícil reescritura que separa dos formas provisionales del mundo". Sin embargo, como si nada hubiera sucedido, muestros representantes políticos siguen hablando de crecimiento económico, de PIB, de competitividad, ..., mientras los ciudadanos confiados intentan rehacer su vida.
En la introducción de su libro La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis (2010, Paidós, Barcelona), Jeremy Rifkin, considerado uno de los pensadores sociales más célebres de nuestra época, escribe: "Quizá la cuestión más importante a la que se enfrenta la humanidad es si podemos lograr la empatía global a tiempo para salvar la Tierra y evitar el derrumbe de la civilización".
Su compañero estaba contento porque los negocios le iban bien. Argullol le preguntó sobre las probabilidades de que se reprodujeran las condiciones que dieron lugar a la crisis financiera de la que apenas estamos saliendo. La contestación fue que no solo podían reproducirse con facilidad, sino que "dentro de no mucho el colapso sería mayor. Los especuladores, empezando por él mismo, campaban a su aire, y sus ganancias eran fabulosas. A su alrededor las burbujas fomentadas por la especulación crecían sin cesar, aunque, como es lógico, nadie pensaba acabar atrapado por ellas."
Argullol decía que su "antiguo compañero de colegio era feliz: todo volvía a producirse, corregido y aumentado, ante un mundo ciego y sordo, o, lo que era todavía más eficaz, cómplice." "No se ha generado un aprendizaje profundo en relación con lo sucedido estos últimos años". Niños y jóvenes a los que se les ha robado la vida, familias destrozadas, personas que han muerto prematuramente por falta de atención médica o recursos para comprar las medicinas necesarias, etc. etc. Una cosa es estar informado y otra pensar, sentir y actuar, como seres pertenecientes a la especie humana.
El imperante sistema económico-social, capitalismo globalizado, ha instalado una civilización de la codicia, "del saqueo vital y la posesión inmediata de las cosas", una civilización que hace todo lo posible por ocultar la solidaridad y la empatía, al mismo tiempo que destruye la democracia.
Indica Argullol -estoy de acuerdo con él- que esta civilización nos llevará de crisis en crisis, satisfaciendo la insaciable codicia de algunos y hundiendo en la miseria al resto. Necesitamos desarticular esta civilización mediante la generación de un "aprendizaje profundo en relación con lo que ha sucedido en los últimos años". "No se ha eliminado el huevo de la serpiente, dado que esa eliminación concernía, además de a la economía y a la política, al espíritu, o, si se teme esa palabra, a la mentalidad. No ha habido catarsis, no se ha hecho limpieza, y las nuevas turbulencias pueden presentarse sin que se hayan construido diques de contención que las detengan".
Los políticos y los economistas no han hecho nada para evitar o, al menos, minimizar los episodios que dieron lugar a la última crisis; crisis que muchos expertos han calificado de sistémica, por ir acompañada de otras dos crisis: una crisis ecológica y una crisis de valores o derechos humanos. El economista y político francés, Jacques Attali, ha hablado de la necesidad de una "larga y difícil reescritura que separa dos formas provisionales del mundo". Sin embargo, como si nada hubiera sucedido, muestros representantes políticos siguen hablando de crecimiento económico, de PIB, de competitividad, ..., mientras los ciudadanos confiados intentan rehacer su vida.
En la introducción de su libro La civilización empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis (2010, Paidós, Barcelona), Jeremy Rifkin, considerado uno de los pensadores sociales más célebres de nuestra época, escribe: "Quizá la cuestión más importante a la que se enfrenta la humanidad es si podemos lograr la empatía global a tiempo para salvar la Tierra y evitar el derrumbe de la civilización".
lunes, 14 de julio de 2014
Ciudad de la Luz y sistema sanitario
Según la prensa, el Tribunal General de la Unión Europea ha señalado que las ayudas que el Gobierno valenciano ha concedido a los productores que rueden películas en los platós de la Ciudad de la Luz de Alicante, levantada con fondos, también, del Gobierno valenciano, son ilegales y deben ser recuperadas.
"El Tribunal sostiene que la construcción del complejo y las subvenciones a los rodajes constituyen ayudas del Estado y trastorna la competencia en el sector. En consecuencia, obliga al Gobierno valenciano a desinvetir, lo que comporta la venta de los estudios para intentar recuperar los fondos públicos". Todo empezó por la denuncia de otros estudios privados.
Las instituciones internacionales que gobiernan el actual sistema económico-social son fundamentalistas del libre mercado. Según esa doctrina, el Gobierno es un obstáculo para el correcto funcionamiento del mercado; nada de subvenciones, ni ayudas.
Cuando el FMI y sus acólitos, a raíz de la crisis, han obligado practicar la austeridad presupuestaria y a llevar a cabo reformas estructurales, lo que están haciendo era expulsar al Gobierno para que, según ellos, funcionen bien los mercados.
El Acuerdo General del Comercio de Servicios (AGCS) de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en el que se basa la sentencia del Tribunal General de la UE, no admite diferencia de servicios: no distingue entre servicios que satisfacen derechos humanos y servicios no relacionados con esos derechos. Desde ese punto de vista, debe aplicarse la misma sentencia a ambos servicios.
Según la noticia en la que se relata lo acaecido en la Ciudad de la Luz, "el portavoz de Competencia, Antoine Colobani, añadió que cuando el Estado o una autoridad pública, como una comunidad autónoma, decide actuar como inversor privado con expectativas de ingresos, no hay problema, no se trata de una ayuda, sencillamente es una inversión, pero no es el caso de esta situación". Ahí es donde veo la solución para los servicios sanitarios: basta que el Estado o una comunidad autónoma se decida "actuar como inversor privado con expectativas de ingresos". En el caso de estos servicios, las "expectativas de ingresos" están aseguradas: todos los expertos -incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS)- señalan que la sanidad gestionada por el Estado es, siempre, más barata que la sanidad gestionada por las empresas privadas.
La dificultad reside, por un lado, en que el sector privado hará todo lo posible e imposible para no perder un sector que le puede reportar grandes beneficios económicos, y, por otro, en que los Gobiernos, en su mayoría son fundamentalistas del libre mercado. Será necesario trabajar duro para demostrar que "se trata de una inversión". Sobre todo, será necesario un cambio de valores, es decir, un cambio de mentalidad: tomar conciencia de que pertenecemos a la especie humana y obrar de acuerdo con las características que la distinguen de otras especies animales. En busca de mayores ganancias económicas para un determinado grupo social, el actual sistema económico-social está intentando que no pensemos y, por tanto, olvidemos que somos seres humanos.
"El Tribunal sostiene que la construcción del complejo y las subvenciones a los rodajes constituyen ayudas del Estado y trastorna la competencia en el sector. En consecuencia, obliga al Gobierno valenciano a desinvetir, lo que comporta la venta de los estudios para intentar recuperar los fondos públicos". Todo empezó por la denuncia de otros estudios privados.
Las instituciones internacionales que gobiernan el actual sistema económico-social son fundamentalistas del libre mercado. Según esa doctrina, el Gobierno es un obstáculo para el correcto funcionamiento del mercado; nada de subvenciones, ni ayudas.
Cuando el FMI y sus acólitos, a raíz de la crisis, han obligado practicar la austeridad presupuestaria y a llevar a cabo reformas estructurales, lo que están haciendo era expulsar al Gobierno para que, según ellos, funcionen bien los mercados.
El Acuerdo General del Comercio de Servicios (AGCS) de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en el que se basa la sentencia del Tribunal General de la UE, no admite diferencia de servicios: no distingue entre servicios que satisfacen derechos humanos y servicios no relacionados con esos derechos. Desde ese punto de vista, debe aplicarse la misma sentencia a ambos servicios.
Según la noticia en la que se relata lo acaecido en la Ciudad de la Luz, "el portavoz de Competencia, Antoine Colobani, añadió que cuando el Estado o una autoridad pública, como una comunidad autónoma, decide actuar como inversor privado con expectativas de ingresos, no hay problema, no se trata de una ayuda, sencillamente es una inversión, pero no es el caso de esta situación". Ahí es donde veo la solución para los servicios sanitarios: basta que el Estado o una comunidad autónoma se decida "actuar como inversor privado con expectativas de ingresos". En el caso de estos servicios, las "expectativas de ingresos" están aseguradas: todos los expertos -incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS)- señalan que la sanidad gestionada por el Estado es, siempre, más barata que la sanidad gestionada por las empresas privadas.
La dificultad reside, por un lado, en que el sector privado hará todo lo posible e imposible para no perder un sector que le puede reportar grandes beneficios económicos, y, por otro, en que los Gobiernos, en su mayoría son fundamentalistas del libre mercado. Será necesario trabajar duro para demostrar que "se trata de una inversión". Sobre todo, será necesario un cambio de valores, es decir, un cambio de mentalidad: tomar conciencia de que pertenecemos a la especie humana y obrar de acuerdo con las características que la distinguen de otras especies animales. En busca de mayores ganancias económicas para un determinado grupo social, el actual sistema económico-social está intentando que no pensemos y, por tanto, olvidemos que somos seres humanos.
martes, 17 de junio de 2014
¿Dónde la sensatez?
Se nos acaba de informar que "la prostitución, el contrabando o las drogas también serán riqueza nacional" (titular de una de las noticias). Y uno se pregunta: ¿hay, entre los preocupados por el tema de la riqueza de la naciones, alguien mediadamente sensato, para darse cuenta de que esas actividades nunca pueden contribuir a la riqueza de una nación?
En el cuerpo de la noticia se indica que para evaluar la riqueza de una nación se utiliza el producto nacional bruto (PIB). El PIB mide el valor de las suma total de bienes y servicios generados durante un periodo de doce meses. Pero no distingue entre las actividades económicas que realmente mejoran la calidad de vida de la sociedad y negativas que empeoran dicho estándar. Ahora se pretende aumentar estas últimas.
Según el diccionario de la RAE, "riqueza" es la "abundancia de bienes y cosas preciosas". ¿Qué "bienes y cosas preciosas" pueden derivarse de las actividades indicadas? La riqueza de una nación aumenta cuando aumenta el bienestar de sus ciudadanos, es decir, cuando disminuye el número de hogares sin luz ni calefacción por falta de dinero para pagar el correspondiente recibo; el número de familias expulsadas de lo que era su hogar también por falta de dinero; cuando no haya niños que tengan que comer gracias a la caridad de personas solidarias; cuando .....; cuando .... Es una insensatez pensar que al aumentar el PIB, incluyendo en su cálculo la prostitución, el contrabando o las drogas, aumentará la riqueza nacional.
A lo largo de los años se han llevado a cabo varios intentos de establecer una alternativa viable al PIB. El índice se bienestar económico sostenible (IBES), el indicador de progreso real (IPR), el índice de desarrollo humano de Naciones Unidas (IDH), y el índice de bienestar económico (IBE) son algunos de los indicadores de mayor popularidad. Pero ninguno del agrado del imperante sistema económico-social, preocupado por aumentar la cifra de negocio de las grandes empresas. La crisis, cuyas consecuencias estamos sufriendo, en realidad, ha sido un golpe de Estado que ha sustituido la democracia (gobierno del pueblo) por una plutocracia (gobierno de los ricos).
Asusta constatar que la Unión Europa no haya hecho frente a ese golpe de Estado y asusta el hecho de que los ciudadanos estén tardando tanto tiempo en darse cuenta.
En el cuerpo de la noticia se indica que para evaluar la riqueza de una nación se utiliza el producto nacional bruto (PIB). El PIB mide el valor de las suma total de bienes y servicios generados durante un periodo de doce meses. Pero no distingue entre las actividades económicas que realmente mejoran la calidad de vida de la sociedad y negativas que empeoran dicho estándar. Ahora se pretende aumentar estas últimas.
Según el diccionario de la RAE, "riqueza" es la "abundancia de bienes y cosas preciosas". ¿Qué "bienes y cosas preciosas" pueden derivarse de las actividades indicadas? La riqueza de una nación aumenta cuando aumenta el bienestar de sus ciudadanos, es decir, cuando disminuye el número de hogares sin luz ni calefacción por falta de dinero para pagar el correspondiente recibo; el número de familias expulsadas de lo que era su hogar también por falta de dinero; cuando no haya niños que tengan que comer gracias a la caridad de personas solidarias; cuando .....; cuando .... Es una insensatez pensar que al aumentar el PIB, incluyendo en su cálculo la prostitución, el contrabando o las drogas, aumentará la riqueza nacional.
A lo largo de los años se han llevado a cabo varios intentos de establecer una alternativa viable al PIB. El índice se bienestar económico sostenible (IBES), el indicador de progreso real (IPR), el índice de desarrollo humano de Naciones Unidas (IDH), y el índice de bienestar económico (IBE) son algunos de los indicadores de mayor popularidad. Pero ninguno del agrado del imperante sistema económico-social, preocupado por aumentar la cifra de negocio de las grandes empresas. La crisis, cuyas consecuencias estamos sufriendo, en realidad, ha sido un golpe de Estado que ha sustituido la democracia (gobierno del pueblo) por una plutocracia (gobierno de los ricos).
Asusta constatar que la Unión Europa no haya hecho frente a ese golpe de Estado y asusta el hecho de que los ciudadanos estén tardando tanto tiempo en darse cuenta.
miércoles, 11 de junio de 2014
Dos modelos sociológicos
A. Teoría de la elección racional B. Teoría de la elección pública
A. Teoría que carece de base científica, defendida por el imperante sistema económico-social.
B. Teoría que se apoya en los resultados de múltiples experimentos realizados en psicología y neurociencía
A. El ser humano es individualista y egoista; se comporta como una máquina de calcular
B. El ser humano es un ser sociable, dotado de empatía; es un ser con razón y sentimiento
A. Actividades del ser humano: producir, comprar y vender
B. Actividades del ser humano: pensar, crear, sentir.
A. Desconoce la existencia de derechos humanos. Distingue dos clases de ciudadanos: a) los que tienen dinero para participar en la economía y contribuir al crecimiento económico; y b) los que no tienen dinero y, por tanto, no contribuyen al crecimiento económico. Estorban.
B. Todos los seres humanos son iguales. Nadie elige su lugar de nacimiento. Distingue entre desarrollo humano y crecimiento económico. Considera que el crecimiento económico no puede ser un fin en sí mismo, sino un medio para aumentar el desarrollo humano.
A. Conduce al precipicio
B. Abre el camino hacia una cooperación social próspera y pacífica.
Se hace necesario un cambio de valores. Como señalan muchos pensadores, la actual crisis, además de económica y ecológica, es una crisis de valores. Tres crisis interdependientes; las tres deben resolverse al unísono.
A. Teoría que carece de base científica, defendida por el imperante sistema económico-social.
B. Teoría que se apoya en los resultados de múltiples experimentos realizados en psicología y neurociencía
A. El ser humano es individualista y egoista; se comporta como una máquina de calcular
B. El ser humano es un ser sociable, dotado de empatía; es un ser con razón y sentimiento
A. Actividades del ser humano: producir, comprar y vender
B. Actividades del ser humano: pensar, crear, sentir.
A. Desconoce la existencia de derechos humanos. Distingue dos clases de ciudadanos: a) los que tienen dinero para participar en la economía y contribuir al crecimiento económico; y b) los que no tienen dinero y, por tanto, no contribuyen al crecimiento económico. Estorban.
B. Todos los seres humanos son iguales. Nadie elige su lugar de nacimiento. Distingue entre desarrollo humano y crecimiento económico. Considera que el crecimiento económico no puede ser un fin en sí mismo, sino un medio para aumentar el desarrollo humano.
A. Conduce al precipicio
B. Abre el camino hacia una cooperación social próspera y pacífica.
Se hace necesario un cambio de valores. Como señalan muchos pensadores, la actual crisis, además de económica y ecológica, es una crisis de valores. Tres crisis interdependientes; las tres deben resolverse al unísono.
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