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viernes, 21 de junio de 2024

Putin y Kim sellan un pacto

    El presidente ruso, Vladimir Putin, y el dictador norcoreano, Kim Jong.un, sellaron ayer en Pyongyang un acuerdo de asociación estratégica" que incluye un pacto de "defensa mutua en caso de agresión, según el mandatario ruso tras concluir el encuentro. El tratado  permite la interacción entre ambos países "a un nuevo nivel y toca todo tipo de sectores, del comercio a la seguridad.  El pacto aumentará la inquietud de Occidente ante el entendimiento de dos países con arma nuclear y alineados en la guerra de Ucrania. El mandatario ruso, de hecho, ligó el acercamiento entre los dos países al apoyo occidental a Ucrania contra la invasión rusa. Kim aseguró que el pacto es ·estrictamente amante de la paz y defensivo" en su naturaleza. 

     Los relojes de Moscú y Pyongyang, dos países aislados por buenaoarte de la comunidad internacional, se han ido acompasando fruto de la necesidad, Uno, por la invasión de Ucrania, otro, por su programa nuclear. En su primera visita al país vecino en 24 años, el ruso aprovechó la comparecencia al término del cara a cara con Kim para pedir la revisión del sistema de restricciones por el Consejo de Seguridad de la ONU a Copea del Norte. "seguiremos poniéndonos a la práctica del estrangulamiento mediante sanciones como herramientas que Occidente acostumbra a utilizar para mantener su hegemonía", señaló.

     La entrevista formal entre ambas delegaciones comenzó con soflamas antioccidentales. "Apreciamos mucho su apoyo constante e inquebrantable a la política rusa, incluida la vertiente ucraniana", le dijo el ruso al norcoreano, al comienzo del cara a cara. "me refiero a nuestra lucha contra lo política hegemónica impuesta durante décadas, la política imperialista de Estados Unidos y sus satélites contra la Federación Rusa", añadió Putin... (Fuente: El País, 20 de junio de 2024)   

     Lo anterior solo es parte de la noticia, pero creo suficiente para ser conscientes del problema: una futura guerra "mundial" con armas nucleares. Como ciudadanos de la especie Homo sapiens, pensando en nuestros descendiente y el estado en que les dejamos el planeta Tierra, nos urge diseñar como evitar una posible guerra. Nos encontramos al borde del precipicio. He hablado de la contaminación del aire, única y exclusivamente para recordar la importancia de la Agenda 2030, donde no se menciona la posibilidad de una guerra, porque es algo inhumano

Calidad del aire

     Por primera vez desde que entraron en vigor en 2010 los límites de concentración de dióxido de nitrógeno-un dañino contaminante- todas las ciudades españolas han cumplido esos topes. Lo mismo  ha ocurrido con las partícula PM2,5  y PM10. Hasta 13 años ha tardado España en cumplir aquella directiva de calidad del aire. La mala noticia es que esos límites se han quedado ya "obsoletos", como señala la organización Ecologistas en Acción. Las instituciones europeas se han comprometido ya a endurecerlos con la vista puesta en 2030, tras las advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De estar en vigor ya los nuevos topes europeos, el incumplimiento de las urbes españolas sería masivo. 

     Ecologistas en Acción advirtió el 9 de junio de 2024 de la falta de medidas existentes para reducir la concentración en el aire de los principales contaminantes, responsables en 2o21 de 21.000 muertes en España -13 veces más que los accidentes de tráfico-,  según la Agencia Europea de Medio Ambiente. Un ejemplo claro de la falta de acción es la implantación de las zonas de bajas emisiones, que, aunque no son una panacea, están pensadas para mejorar la calidad del aire. Todas las ciudades de más de 50.000 habitantes debían haberlas puesto en marcha el 1 de enero de 2023.

     Desde 2005, Ecologistas en Acción hace informes de seguimiento que se basan en los datos que aportan las estaciones oficiales de medición repartidas por todo el  país (en estos momentos 785). Las normas europeas establecen límites para varios contaminantes, pero los principales son el dióxido de nitrógeno, las partículas de menos de 2,5 micras de diámetro (PM2,5 ) y las de menos de 10 micras (PM10) y el ozono. (Fuente: El País, 20 de junio de 2024)

     En la Agenda 2030, la meta 11.6 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 (lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles) es  "reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, incluso prestando especial atención a la calidad del aire y la gestión de los desechos municipales y de otro tipo)

No he olvidado el problema de las armas nucleares y el papel que debemos hacer los ciudadanos. Pero pensando en esto último, he creído oportuno no olvidar la Agenda 2030 nuestro futuro, como pertenecientes a la especie animal Homo sapiens.

En el mismo periódico he leído que el presidente ruso, Vladimir Putin, y el dictador norcoreano, Kim Jong.un, sellaron ayer en Pyongyang un acuerdo de asociación estratégica" que incluye un pacto de "defensa mutua en caso de agresión, según el mandatario ruso tras concluir el encuentro. El tratado  permite la interacción entre ambos países "a un nuevo nivel y toca todo tipo de sectores, del comercio a la seguridad.  El pacto aumentará la inquietud de Occidente ante el entendimiento de dos países con arma nuclear y alineados en la guerra de Ucrania. El mandatario ruso, de hecho, ligó el acercamiento entre los dos países al apoyo occidental a Ucrania contra la invasión rusa. Kim aseguró que el pacto es ·estrictamente amante de la paz y defensivo" en su naturaleza.


martes, 18 de junio de 2024

Posible guerra nuclear

     Hace poco más de dos años, en enero de 2022, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China coincidían en que "una guerra nuclear no se puede ganar y nunca debe libarse", según expresaron en un comunicado conjunto Un mes después, el ejército ruso invadío Ucrania y hacía saltar por los aires cualquier tipo de consenso sobre el uso de este tipo de armas,Desde entonces, el peligro de que algún líder recurra al botón nuclear en alguno de los conflictos activos- a los que en octubre pasado se sumó la guerra de Gaza- ha hecho que las potencias nucleares en un contexto global en el que, cada vez más, se presume de inventario, pero en el que el hermetismo se ha convertido en la norma.

     Este es el panorama que dibuja el informe anual del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), publicado ayer (17 de junio de 2024), que analiza las tendencias de los nueve países con arsenal atómico,  "Hemos tenido un tabú con las  armas nucleares durante 75 años [tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki], pero ahora están tan normalizadas en el debate que, en una crisis, los líderes pueden sentirse obligados a recurrir a ellas", advierte Matt Korda, uno de los investigadores del instituto sueco.

     El número de cabezas nucleares listas para usarse en el mundo sigue subiendo, en parte por el empuje de China.  Mientras que Estados Unidos y Rusia mantuvieron relativamente estables sus arsenales nucleares durante 2023, Pekin impulsó su depósito en un año de 410 a 500 cabezas, por encima del aumento de otras potencias como la India o Corea del Norte.

     El presidente ruso, Vladimir Putin, ha amenazado en diversas ocasiones con armas capaces de "destruir la civilización" y ha afirmado que Rusia está "preparada para una guerra nuclear"..... (Fuente: El País, 17 de junio de 2024) 

     Los ciudadanos tenemos la obligación de actuar. Voy a recordar algo que ya he dicho en más de una ocasión; En 1993, cuando abrió sus puertas el Museo Internacional del Holocausto en Estados Unidos. el escritor y premio Nobel de la Paz EliazerWiese, afirmó que aquel museo era una institución sobre la responsabilidad moral y la responsabilidad política. Según distintos observadores. Wiesel no se refería a los culpables concretos de desastre, sino a la responsabilidad de los ciudadanos ante es desastre. O dicho de otro modo.  a las consecuencias derivadas de la ausencia de responsabilidad política en los ciudadanos, algo que, con anterioridad, había expuesto el eminente psiquiatra y filósofo alemán Karl Jaspers en la Universidad de Heildelberg durante los meses de enero y febrero del semestre e invierno de 1945-1946 y que ha sido recogido  en un texto titulado El problema de la culpa (!998)

     Karl Jasters tuvo el inmenso valor de preguntarse en voz alta lo que casi todo el mundo mascullaba para sus adentros: !Eran todos los alemanes culpables de las atrocidades del régimen nazi¡. Es lógico pensar que el régimen de Hitler no podría haber funcionado solo: la mayoría de la población debió colaborar con él. unas veces de forma activa y otras de forma pasiva.  En palabras de Jaspers, "hay una solidaridad entre hombres como tales que hace a cada uno responsable de todo el agravio y de toda la injusticia del mundo, especialmente de los crímenes que suceden en su presencia o con su conocimiento. Si no hago lo que pueda para impedirlos, soy también culpable". Son unas precisiones cuya actualidad sigue vigente. Y sobre las cuales será necesario insistir. La sociedad en su conjunto es responsable de que se fabriques y se utilicen armas nucleares. 

lunes, 17 de junio de 2024

Intento de justificar las guerras. Algo inhumano

    Ayer hablé de una Cumbre de Paz que había tenido lugar en Suiza; hoy en una noticia publicada en el mismo periódico (El País, 17 de junio de 2024) se indica que el texto final es un documento de dos páginas "al que no se han adherido más de una docena  de países". Según la noticia, "el mensaje más importante que se desprende es que los firmantes, entre que sí está España, piden que cualquier negociación de paz futura se lleve a cabo "con una mayor participantes de los representantes de todas las partes, Esto es, al final,  un llamamiento a que Rusia se implique,

     Moscú descartó desde el primer momento participar en esta cumbre, a la que tampoco  había sido invitado. El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó días atrás el encuentro como "inútil". El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró ayer que Putin no descarta entablar conversaciones con Ucrania,  pero siempre que se ofrezcan garantías para asegurar la credibilidad de  cualquier negociación, informa Reuters´. Zelenski consideró desde el principio que este encuentro constituía un éxito por haber sido capaz de tantos líderes mundiales, a pesar de la ausencia de Rusia, China o Brasil. El ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba, insinuó que Rusia podría participar en una futura cumbre, pero desestimó las exigencias de Putin el pasado viernes para que Kiev ceda cuatro regiones ocupadas por Rusia y abandone su objetivo de unirse a la OTAN. "Entendemos que sea necesario hablar con Rusia", reconoció.

     Los países que se adhieren a la declaración final reafirman su compromisos con el derecho internacional y, en particular, con su negativa a recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. El documento, asimismo, defiende los principios de soberanía, independencia e integridad territorial de todos los Estados, incluida, Ucrania, dentro de sus fronteras reconocidas.

     En conclusión, lo que tuvo lugar esta Cumbre de Paz que se celebró en Suiza, por múltiples razones, no ha servido para nada. Una de las razones es porque justifica la guerra de Ucrania y, prácticamente, todas las querrás. Conocemos las consecuencias de las guerras. Las guerras, todas, no son propias del verdadero ser humano. Es necesario tener conciencia de especie y  cultivar la paz.


domingo, 16 de junio de 2024

Sigue la guerra. Rusia y Ucrania

     El presidente ruso, Vladimir Putin, endureció ayer sus  condiciones para plantearse un alto el fuego o una negociación que acabe con la guerra en Ucrania. Casi dos años y medio después de invadir el país, el Kremlin exige a Kiev  más territorio del que ocupa del país atacado y que suspenda sus planes de ingreso en la OTAN, algo que siempre ha rechazado.

     Moscú mantiene ocupadas parcialmente cuatro provincias del sur y del este y pretende que Ucrania renuncie a las zonas que aún no ha perdido  ante sus tropas, Tanto el presidente ucraniano, Volodimis Zelenski, como representantes de Estados Unidos y la Alianza Atlántica rechazaron la propuesta, lanzada en vísperas de la Cumbre de la Paz que se celebra este fin de semana en Suiza, y que supone un "ultimatum", según Zelenski. Las regiones que Rusia ha ido ocupando parcialmente desde febrero de 2022 y que reclama como propias son Donetsk, Lugansk, Jerson y Zaporlya, en el sur y el este de Ucrania. Moscú también se apoderó de la península de Crímea en 2014 y la anexionó ilegalmente. "Tan pronto como declaren en Kiev que están preparados para tal decisión y comiencen una retirada real de las tropas de estas regiones, y anuncien oficialmente el abandono de sus planes de ingresar en la OTAN por nuestra parte, inmediatamente seguirá una orden de alto el fuego", afirmó Putin ayer en una intervención ante dirigentes del Ministerio de Exteriores de Rusia.... (Fuente:El País, 15 de junio de 2024)

      Al día siguiente, en el mismo periódico. pude leer una noticia sobre la Cumbre por la Paz en Ucrania, organizada por Suiza. En un entorno blindado por tierra y aire para garantizar la seguridad, esta es la primera reunión con jefes de Estado y de gobierno, para estudiar la propuesta del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, con la que busca acabar con la agresión rusa y alcanzar una paz duradera.

     La presencia de los mandatarios quedó empañada por la ausencia de países clave. Por  encima de todos, destaca el principal actor, Rusia que el 24 de febrero de 2022 inició una agresión a gran escala contra su vecino.  Moscú, que desde un principio mostró su desinterés por esta reunión en Suiza, la calificó como "inútil".

      En este primer día de reuniones, los líderes presentes realizaron una ronda de intervenciones en las que lanzaron un mensaje común:  que la invasión de Rusia en Ucrania constituye una flagrante violación del Derechos Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas.

     El presidente ucraniano defendió la "fórmula Zelenski", una propuesta con 10 puntos que planteó por primera vez en noviembre de 2022, y los temas que se van a abordar en esta cumbre: la seguridad nuclear, la seguridad alimentaria y la liberación de prisioneros de guerra y de los civiles y niños ucranianos retenidos en Rusia.

     Previamente, Zelenski compareció ante un centenar de medios de comunicación junto  la anfitriona del acto, la presidenta federal suiza, Viola Ambert. El presidente dijo que la mera celebración de la cumbre era un "éxito conjunto y una oportunidad para la diplomacia". "Todo lo que se acuerde hoy será parte del proceso de establecimiento de la paz que todos necesitamos", celebró. Amherd. por su parte, apeló a la implicación del Kremlin: "Si queremos ir hacia la paz, Rusia también debe involucrarse en algún momento".

     La noticia sigue exponiendo lo que afirmaron en esa Cumbre de la Paz  los distintos asistentes. Me muy buena idea que se celebre una Cumbre de la Paz, pero para alcanzar la paz es necesario, desde mi punto de vista, que cambien muchas cosas, como que se tenga en cuenta que en la guerra se matan muchos niños, niñas y adolescentes inocentes, que en las guerras se destroza una parte importante del planeta Tierra en que vivimos junto con otras múltiples especies animales y vegetales. 

     Debemos aprender a ser "ciudadanos del mundo", cada uno de un color, con unas costumbres, una lengua,.. pero todos pertenecientes a la especie humana homo sapiens que además de inteligente es empática, social y solidaría.   Dado que personas cuya forma exterior es igual que la del homo sapiens pero carecen de empatía quizás sea bueno celebrar alguna Cumbre para la Paz.

sábado, 15 de junio de 2024

La esencia de las setas, Innovaciòn

     La bióloga, micóloga y doctora en Oncología. Catalina Fernández de Ana, dirige una firma que produce suplementos nutricionales ecológicos a base de hongos. Un padre fitopatólogo estimuló sus ganas de investigar sobre las setas hace más de dos décadas, cuando estudiaba en Santiago de Compostela. Antes de terminar la carrera ya había lanzado una spin-off que ha crecido hasta convertirse en un grupo con tres sociedades principales un centenar de empleados  (un 70% son titulados superiores) y filiales en cinco países que factura más de 14 millones de euros, Por suerte, con beneficios.

     "Estudiamos las moléculas y sus aplicaciones en las concentraciones adecuadas para  que le gente se pueda beneficiar de todo lo que la literatura científica nos dice sobre las setas", relata la fundadora. Su plan de empresa, como tantos otros, no contó con grandes facilidades al principio. "Siempre digo que los emprendedores tenemos una parte de locura, sobre todo en proyectos de biotecnología. Hay que tener una confianza ciega en un futuro que a veces solo tu ves. Durante muchos años fue una lucha en solitario".

     Un máster le dio las herramientas necesarias para arrancar mientras se seguía formando en biomedicina. Anhelaba pureza en sus preparados, buscaba hongos libres de tóxicos ("las setas absorben todo lo bueno, pero también todo lo malo"); concentración de principios activos y un sistema perfecto de trazabilidad.

     Hifas da Terra empezó cultivando sus propias setas, pero terminó dejando esa labor a terceros para centrarse en la investigación. Empezó construyendo un catálogo que ahora tiene 40 productos para diversas indicaciones, desde mejorar el sistema  digestivo a trastornos del sueño. "Nos mueve la ciencia", resume , queriéndose separar de otras empresas que, critica, "solo se guían por las ganancias y son simples envasadores con una plantilla de comerciales". Sus productos, claro está, no son medicamentos ni obran ningún milagro.  

     Hifas da Terra, sin apenas publicidad vende medio millón de frascos al año, la mayoría prescritos por por profesionales de la salud. Su aspiración es que cada vez más sean productos preventivos, que ayuden a tener una vida saludable y evitar que aparezcan los problemas,  Espera que en tres años las ventas hayan dado el salto a los 25 millones, y quizá unirse a alguna empresa del sector que sea complementaria. (Fuente: El País. 9 de junio de 2024)

     No me parece oportuno repetir le que he indicado, hace muy pocos días, sobre la importancia de la "innovación" en la Agenda 2030

viernes, 14 de junio de 2024

Amazonia en apuros

Lo que voy a escribir sobre la Amazonía es copia de un artículo publicado en El País. Planeta Futuro, pero que dicen es copia de  un artículo publicado en Nature en agoste de 2023. 

 

Luciana Gatti mira sombríamente por la ventanilla de la avioneta mientras despega de la ciudad de Santarém, Brasil, en el corazón de la selva amazónica oriental. A los pocos minutos de vuelo, el avión pasa sobre una franja de unos 30 kilómetros de devastación ecológica. Es un mosaico de tierras de labranza, llenas de tallos de maíz verde esmeralda y parcelas recién taladas donde antes había selva tropical. “Es horrible. Muy triste”, se lamenta Gatti, climatóloga del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de São José dos Campos (Brasil).

Gatti forma parte de un amplio grupo de científicos que intentan predecir el futuro de la selva amazónica. Los ecosistemas terrestres del mundo absorben en conjunto alrededor del 30% del dióxido de carbono liberado por la quema de combustibles fósiles. Los científicos creen que la mayor parte de este proceso tiene lugar en los bosques, y la Amazonia es, con diferencia, el mayor bosque sin fragmentar del mundo. Desde 2010, Gatti ha recogido muestras de aire sobre la Amazonia con avionetas como esta, para controlar cuánto CO₂ absorbe. En 2021, presentó datos recopilados en 590 vuelos que mostraban que la captación del bosque amazónico –su sumidero de carbono – es débil en la mayor parte de su superficie. En el sudeste de la Amazonia, el bosque se ha convertido en una fuente de CO₂.

El hallazgo acaparó titulares en todo el mundo y sorprendió a muchos científicos, que esperaban que la Amazonia fuera un sumidero de carbono mucho más fuerte. En opinión de Carlos Nobre, climatólogo del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de São Paulo (Brasil), el cambio se estaba produciendo demasiado pronto. En 2016, utilizando modelos climáticos, él y sus compañeros predijeron que la deforestaciòn descontrolada sumada al cambio climático global, acabarían empujando a la selva amazónica más allá de un “punto de inflexión”, transformando el clima en una enorme franja de la Amazonia. En ese momento, dejarían de darse las condiciones necesarias para mantener un bosque frondoso de dosel cerrado. Según Nobre, que fue uno de los 12 coautores del artículo de 2021 junto con Gatti, las observaciones de la científica brasileña parecen mostrar los primeros indicios de lo que predijo que ocurriría en dos o tres décadas. Otra gran incógnita es si la selva aún puede salvarse frenando el cambio climático, deteniendo la deforestación amazónica y restaurando sus tierras dañadas, algo que Nobre cree que es posible.

La deforestación a gran escala es la amenaza más visible para la Amazonia, pero la selva sufre de otras maneras menos evidentes. Erika Berenguer, ecóloga de la Universidad de Oxford y la Universidad de Lancaster (Reino Unido), ha descubierto que incluso la parte de bosque intacta ya no es tan sana como antes, debido al cambio climático y a los efectos de la agricultura que se extienden más allá de los límites de las explotaciones. A principios de este año, un gran equipo internacional de investigadores, entre los que se encontraba Berenguer, informó de que esos cambios afectaban al 38% de la selva amazónica intacta.

“Están acabando con la selva para transformarlo todo en soja”, dice Luciana Gatti, climatóloga del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de São José dos Campos

Gatti visitó Santarém por primera vez a finales de los noventa, cuando la mayor parte de la agricultura de esta parte de la Amazonia la practicaban pequeños agricultores con fines de subsistencia. Ahora está asombrada por la magnitud de la destrucción que ha asolado la selva. Al pasar sobre una enorme parcela de selva amazónica recién arrasada, la voz de Gatti se oye por el intercomunicador del avión. “Están acabando con la selva La avioneta que recoge muestras de aire para Gatti está alojada en un hangar enorme del aeropuerto de Santarém. En un lluvioso día de mayo, se reúne ahí con Washington Salvador, uno de sus pilotos habituales. Gatti revisa las resistentes maletas de plástico que le han enviado a Santarém y que guarda en su pequeña oficina del aeropuerto. En su interior, envueltos en papel de espuma, hay 12 frascos de cristal del tamaño y la forma de las botellas de refresco de un litro.

Gatti no necesita acompañar a Salvador cuando este recoge las muestras. Es una suerte, porque se marea en las avionetas. Los pilotos que trabajan con ella vuelan dos veces al mes a un lugar específico de muestreo en cada cuadrante de la cuenca del Amazonas. Una vez que alcanzan una altitud de unos 4.420 metros sobre un punto de referencia, el piloto pulsa un botón, abre las válvulas y enciende un compresor que llena el primer frasco con aire del exterior a través de una boquilla. Acto seguido, se adentran en una espiral pronunciada y estrecha alrededor del punto de referencia, recogiendo 11 muestras más, cada una a una altitud determinada. En la cota final, el piloto prácticamente zarandea las copas de los árboles, a veces a una altura de apenas 100 metros del suelo.

La científica medirá después la cantidad de CO₂ en las muestras en su laboratorio del Instituto Nacional de Investigación Espacial. Calculará cuánto absorbe (o libera) la selva comparando sus mediciones con las realizadas sobre el océano Atlántico.

Scott Denning, un científico atmosférico de la Universidad Estatal de Colorado en Fort Collins que ha colaborado con Gatti, afirma que la investigación de la científica ha sido un “proyecto asombrosamente difícil desde el punto de vista logístico. La belleza del trabajo de Luciana, y también su dificultad, es que lo ha hecho una y otra vez, cada dos semanas durante 10 años”.

Algunas de las fuerzas que están transformando el bioma amazónico se exhiben en el puerto de Santarém, donde un trío de silos de ocho pisos de altura se cierne sobre el mercado de pescado de la ciudad. Cada silo puede contener hasta 20.000 toneladas de maíz o soja, a la espera de ser enviadas a otras partes de Brasil y luego a todo el mundo. En 2017, más del 13% de la selva amazónica había sido talada, en gran parte para la ganadería y los cultivos. Casi dos tercios de este bioma se encuentran en Brasil, que hasta ese año ya había perdido más del 17% de esos bosques, y cuyas tasas de deforestación se dispararon en 2019 durante el Gobierno del entonces presidente Jair Bolsonaro.

Se supone que el Código Forestal de Brasil protege los bosques del país. Una disposición clave exige que, en la Amazonia, el 80% de cualquier parcela, una porción conocida como Reserva Legal, debe dejarse intacta. Pero muchos científicos y activistas forestales sostienen que la laxitud a la hora de aplicar la ley hace que sea demasiado fácil eludirla, y que las multas por incumplimiento no son una disuasión eficaz porque rara vez se pagan. Además, a menudo se obtienen títulos de propiedad de tierras públicas o indígenas que se ocupan y desbrozan ilegalmente, mediante un proceso denominado acaparamieto de tierras. Philip Fearnside, investigador del Instituto Nacional de Investigación de la Amazonia en Manaos, afirma: “Brasil es básicamente el único país donde todavía se puede entrar en la selva, empezar a talar y esperar salir con un título de propiedad. Es como el Salvaje Oeste de Norteamérica en el siglo XVIII”.

A una hora de viaje en coche desde Santarém, el jefe indígena de la minúscula aldea de Açaizal, en la reserva conocida como Terra Munduruku do Planalto, está sentado en un porche para poder vigilar a los forasteros que pasan en sus vehículos. Josenildo Munduruku —como es habitual, su apellido es el mismo que el nombre de su tribu— cuenta que, hace décadas, colonos no indígenas empezaron a establecer pequeñas propiedades en tierras que él y sus antepasados habían ocupado durante generaciones. Afirma que construyeron casas y abrieron pastos para el ganado sin pedir nunca permiso ni obtener derechos legales. Las generaciones anteriores no se opusieron. “Nuestros padres no tenían esta clase de actitud, no les preocupaba”, se lamenta. La tierra acabó en manos de cultivadores comerciales, que compraron parcelas adyacentes y arrasaron enormes extensiones de selva. “No les importan estos árboles de los que extraemos medicinas. Para ellos, estos árboles no tienen sentido, no sirven para nada”, afirma Munduruku. Señala que su comunidad ha intentado sin éxito obtener ayuda del Gobierno para detener la tala y recuperar parte de la tierra.

El elevado valor de algunas maderas nobles tropicales supone una amenaza constante para el bosque. Junto a una carretera al oeste de Açaizal, un trabajador de un aserradero pasa un enorme tronco por una sierra industrial, que corta un tablero del grosor de una enciclopedia. Otros trabajadores dan forma al tablero en bruto para ajustarlo a las dimensiones estándar. Ricardo Veronese, propietario del aserradero, relata que los miembros de su familia, una pequeña dinastía maderera, llegaron desde el Estado de Mato Grosso hace 17 años. “Vinimos a Pará porque quedaba mucha selva virgen”, explica. En Mato Grosso, desde mediados de los ochenta, se ha talado aproximadamente el 40% de su selva tropical.

Cada año, el aserradero de Veronese corta la madera procedente de unos 2.000 árboles gigantes, la mayoría para suelos y porches de alta gama en Estados Unidos y Europa. Con evidente orgullo, dice que solo utiliza madera “talada de forma sostenible”. Los enormes troncos, apilados por decenas en un patio, proceden de explotaciones madereras reguladas por el Estado que practican la tala selectiva, asegura, en la que solo se cortan los árboles grandes, dejando que los restantes crezcan y llenen los huecos en el dosel. Y afirma que su compañía sigue las normas gubernamentales de tala selectiva, que exigen a las empresas tomar medidas para reducir su impacto.

Pero muchos ecologistas afirman que la tala selectiva permitida por el Código Forestal no suele ser sostenible en el sentido de preservar las reservas de carbono de la selva retenidas en los troncos y conservar su flora y fauna hiperdiversas. Eso se debe a que los árboles que vuelven a crecer tras una operación de tala no son de la misma especie que los que se retiran. Los originales suelen ser especies de crecimiento lento y madera densa, mientras que los sustitutos tienen madera menos densa. Absorben menos carbono en el mismo espacio. Erika Berenguer afirma que pocas empresas siguen los requisitos para limitar la construcción de carreteras o el número de árboles que se pueden talar. “Se calcula que alrededor del 90% de la tala selectiva en la Amazonia es ilegal y, por tanto, no sigue ninguno de estos procedimientos”.

Vigilar la Amazonia durante largos periodos requiere paciencia y perseverancia. Berenguer y su equipo llevan midiendo 6.000 árboles del bosque nacional de Tapajós cada tres meses desde 2015. A partir de estos datos, calculan los cambios en la cantidad de biomasa del bosque y cuánto carbono se almacena en él.

Los censos de este tipo y las mediciones atmosféricas como la de Gatti son dos técnicas habituales que utilizan los climatólogos para estudiar la captación y liberación de carbono. Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Los censos miden directamente la cantidad de carbono (en forma de madera) de un bosque. Si se combinan con mediciones de los restos en el suelo y del CO₂ liberado por la tierra, también pueden tomar en cuenta la descomposición. Pero los censos solo examinan un número limitado de lugares. Las mediciones atmosféricas pueden evaluar el impacto combinado de los cambios en los bosques a escala regional e incluso continental, aunque es difícil descifrar la causa de los cambios que muestran.

Erika Berenguer y su equipo llevan midiendo 6.000 árboles del bosque nacional de Tapajós cada tres meses desde 2015. A partir de estos datos, calculan los cambios en la cantidad de biomasa del bosque y cuánto carbono se almacena en él

En 2010, Berenguer empezó a controlar más de 20 parcelas en el bosque de Tapajós y sus alrededores. Su objetivo era comparar la absorción de carbono del bosque primario con la de la selva degradada por la tala selectiva, legal o no. Pero en 2015, una ola de calor y una sequía sin precedentes azotaron la Amazonia oriental. Ocho de las parcelas de Berenguer se quemaron, matando centenares de árboles que había medido al menos dos veces. Berenguer recuerda el día en que visitó una parcela recién arrasada por las llamas. Su ayudante, Gilson Oliveira, se había adelantado. “Se puso a gritar: ‘El árbol número 71 está muerto. El árbol número 114 está quemándose’. Me derrumbé llorando; me senté entre las cenizas”.

En condiciones normales, la selva amazónica es casi a prueba de incendios. Es demasiado húmeda para arder. Pero cuando terminó esta larga estación seca, los incendios habían calcinado casi un millón de hectáreas de bosque primario en la Amazonia oriental, un área del tamaño de Líbano, matando unos 2.500 millones de árboles y produciendo tanto CO₂ como el que libera Brasil quemando combustibles fósiles en un año. Algunas de las investigaciones de Berenguer quedaron, literalmente, reducidas a cenizas. Aun así, vio la oportunidad de estudiar un problema que se prevé que será cada vez más común: el efecto combinado de múltiples complicaciones, como la sequía extrema, los incendios y la degradación humana causada por la tala selectiva y la tala por clareo [cuando la mayoría o todos los árboles en un área son talados de forma uniforme].

En un recorrido por el lugar donde trabaja el equipo de Berenguer en el bosque de Tapajós, su director de campo, Marcos Alves, camina hasta un sitio que ardió en 2015. Poco antes del incendio, madereros ilegales talaron los árboles más grandes y de mayor valor económico. El bosque ha vuelto a crecer con abundante vegetación, incluidas algunas especies que ya alcanzan el grosor de un poste de teléfono. Pero no hay ninguno de los gigantes que se pueden encontrar en otras partes del bosque.

El cambio climático ha calentado toda la selva amazónica 1 °C en los últimos 60 años. La Amazonia oriental se ha calentado aún más

Alves, Oliveira y Gatti se dirigen a un lugar a tres kilómetros de la carretera que nunca ha sido objeto de tala selectiva o de tala rasa, y que escapó a los incendios de 2015. Aquí hay menos luz porque el dosel arbóreo es muy espeso. Y se nota más frío: los árboles no solo bloquean la luz del sol, sino que también sueltan grandes cantidades de agua, lo que enfría el aire. Gatti se maravilla ante el tamaño de un árbol de la nuez de Brasil (Bertholletia excelsa). “Es increíble la cantidad de agua que este árbol pone en el aire”.

En 2021, Berenguer y un equipo de coautores de Brasil y Europa publicaron un estudio sobre la absorción de carbono y la mortalidad de los árboles en sus parcelas durante tres años tras la quema de 2015 y 2016. Compararon parcelas que habían sido taladas selectivamente o habían ardido en los años anteriores con otras que no habían sido taladas ni quemadas. El estudio descubrió que morían más árboles en las parcelas degradadas. Aunque las parcelas que no estaban degradadas obtuvieron los mejores resultados en su estudio, Berenguer afirma que ya no existen los “bosques prístinos”. El cambio climático ha calentado toda la selva amazónica 1 °C en los últimos 60 años. La Amazonia oriental se ha calentado aún más.

La pluviosidad amazónica no ha cambiado de forma apreciable, si se saca una media de todo el año. Pero la estación seca, cuando la lluvia es más necesaria, se está alargando, especialmente en el noreste de la Amazonia, donde las precipitaciones durante la estación seca disminuyeron un 34% entre 1979 y 2018. En el sudeste, la estación dura ahora unas cuatro semanas más que hace 40 años, lo que supone un estrés para los árboles, especialmente para los grandes. Aun así, Berenguer asegura que, hasta ahora, los efectos mensurables del cambio climático en el bosque son relativamente sutiles en comparación con los del impacto humano directo, como la tala.

En el sudeste de la Amazonia, la estación seca dura ahora unas cuatro semanas más que hace 40 años

David Lapola, especialista en modelación de sistemas terrestres de la Universidad de Campinas (Brasil), afirma que la deforestación por sí sola no puede explicar por qué se ha debilitado el sumidero de carbono de la Amazonia, y se ha invertido en el sudeste. Él y más de 30 compañeros, entre ellos Gatti y Berenguer, publicaron el año pasado un análisis en el que señalaban que las emisiones de carbono resultantes de la degradación igualan o superan a las de la deforestación por clareo.

Es más, incluso los bosques intactos sin un impacto humano local evidente acumulan menos carbono que antes, como se observa en algunos estudios de censos de árboles. Un análisis de 2015 de 321 parcelas de bosque primario amazónico sin impactos humanos evidentes registró “una tendencia decreciente a largo plazo de la acumulación de carbono”. Un estudio similar publicado en 2020 señalaba lo mismo enla selva de la cuenca del Congo, la segunda selva tropical mas grande del mundo..

Esto supone un cambio respecto a décadas anteriores, cuando los censos indicaban que esos bosques primarios de la Amazonia almacenaban más carbono. No existe una explicación consensuada de estas ralentizaciones, ni de por qué un bosque primario acumulaba carbono anteriormente. Pero muchos investigadores sospechan que las ganancias de carbono en décadas precedentes (y las restantes hoy) se deben a la influencia positiva del CO₂ adicional en la atmósfera, que puede estimular el crecimiento de las plantas.

En varios estudios en los que se expusieron grandes parcelas de bosques a niveles elevados de CO₂, conocidos como experimentos de enriquecimiento de carbono en aire libre (FACE), los investigadores han medido aumentos en la biomasa. Pero en una notable excepción, no se produjo ningún crecimiento a largo plazo, lo que sugiere que no siempre se puede contar con que el aumento de CO₂ beneficie a los bosques.

Hasta ahora, todos los experimentos forestales de FACE se han realizado en regiones templadas. Y muchos científicos sospechan que los bosques tropicales —y la Amazonia, en concreto— podrían seguir reglas diferentes. Por fin se va a llevar a cabo el primer experimento FACE a 50 kilómetros al norte de Manaos. Está previsto que su sistema de tuberías para liberar dióxido de carbono en las parcelas de prueba se ponga en marcha en algún momento de este año. Nobre confía en que el experimento pueda ayudar a predecir si los continuos aumentos de CO₂ beneficiarán a la Amazonia.

Durante varias décadas, Nobre y sus alumnos han utilizado modelos informáticos para predecir cómo afectarán a la Amazonia el cambio climático y la deforestación. La investigación se basó, en parte, en trabajos realizados en los setenta, que demostraban que la propia selva amazónica contribuye a crear las condiciones que la mantienen viva. La humedad que sopla desde el Atlántico cae en forma de lluvia en la Amazonia oriental y luego se evapora y es transportada hacia el oeste. Se recicla varias veces antes de llegar a los Andes. Un bosque más pequeño o gravemente degradado reciclaría menos agua y, con el tiempo, podría no ser capaz de mantener el bosque exuberante y húmedo.

En su estudio de 2016, Nobre y varios compañeros calcularon que la Amazonia alcanzaría un punto de inflexión si el planeta se calentara más de 2,5 °C por encima de las temperaturas preindustriales y si se deforestara entre el 20% y el 25% de la selva. El planeta va camino de alcanzar los 2,5oC  a camino de alcanzar le 2,5oC de calentamiento en 2100, según afirmó Naciones Unidas en 2022. Nobre se pregunta ahora si su anterior estudio fue demasiado conservador. “Lo que muestra el trabajo de Gatti es que toda esta zona del sur de la Amazonia se está convirtiendo en una fuente de carbono”. Está convencido de que, aunque la Amazonia aún no ha llegado al punto de inflexión, podría hacerlo pronto.

Susan Trumbore, una directora del Instituto Max Planck de Biogeoquímica de Jena (Alemania), no es partidaria de utilizar el término punto de inflexión, una frase sin definición precisa, para hablar de la Amazonia. Pero está de acuerdo en que el futuro de la selva está en juego. “Tengo la sensación de que va a ser una alteración gradual del ecosistema que sabemos que se avecina con el cambio climático”, afirma. Independientemente de que el cambio sea rápido o lento, Trumbore coincide con la mayoría de los científicos que estudian la Amazonia en que esta se enfrenta a graves problemas que podrían tener ramificaciones mundiales.

Algunos de esos retos están directamente relacionados con la política de la región. EL pasado agosto, Gatti y sus compañeros informaron de que los ataques a la Amazonia —como la deforestación, la quema y la degradación— habían aumentado drásticamente en 2019 y 2020 como consecuencia de una menor aplicación de la ley. Y eso duplicó las emisiones de carbono de la región.

El destino de la Amazonia está en la mente de Gatti mientras sube a una torre de celosía en el bosque de Tapajós, uno de los puntos de referencia que sobrevuelan sus pilotos cuando recogen muestras de aire. La estructura metálica se zarandea y cruje mientras ella asciende. Cuando alcanza la cubierta, 15 pisos por encima del suelo, contempla el bosque que se extiende en todas direcciones hasta el horizonte. “Estamos matando este ecosistema directa e indirectamente”, dice, emocionándose. Se seca una lágrima. “Esto es lo que me asusta terriblemente y lo que me afecta tanto cuando vengo aquí. Observo cómo se muere el bosque”.

A finales de 2023, varios meses después de visitar el bosque de Tapajós, Erika Beringuer cuenta que los alrededores de Santarém están envueltos en el humo de decenas de incendios forestales. Hay “hectáreas y hectáreas de bosque quemado”, incluso en al menos una de sus parcelas, explica en un mensaje de texto. El humo es demasiado denso como para poder evaluar el impacto en su investigación hasta el momento, dice. “Algo que me parece especialmente inquietante es que da la impresión de que 2023 es una reedición de 2015. ¿Cuántas reediciones tendremos hasta que se tomen medidas para evitar los incendios forestales?”.