En los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE),uno de los brazos del aparato antiinmigración de Donald Trump, las necesidades de las embazadas son ignoradas, La comida insuficiente y en mal estado, la falta de acceso a medicamentos y a la atención médica necesaria y el hacinamiento son denuncias comunes. En febrero, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dijo que había 86 embarazadas en custodia.
La vida en el centro se hacía imposible. No tenían duchas en el cuarto, solo las dejaban bañarse cada cinco días, y lo peor era cuando les tocaba la menstruación.
A María José Carpio la llevaron al aeropuerto en tres ocasiones para deportar la, pero siempre acababan devolviéndola al centro de detención porque nadie en el avión quería asumir el riesgo de que le pasara algo a esas alturas del embarazo. Finalmente, el día 18, recibió una llamada desde el Ecuador: era Carpio, a quien habían deportado con 31 semanas de gestación.
No es un caso aislado. En la maquinaria de detenciones impuestas por Trump hay casos de mujeres separadas de sus bebés lactantes, abandonadas durante los embarazos o desatendidas tras sufrir abortos, y otras que han sido víctimas de abusos por parte de funcionarios, según los cientos de relatos recopilados por organizaciones de apoyo a los migrantes.
"Ningún período de nuestra historia ha sido más destructivo para las mujeres, las niñas y las familias inmigrantes que últimos 16 meses", afirmaba esta semana Zain Lakhami, de ls Comisión para las Mujeres Refugiadas (WRC), ante el caucus de mujeres demócratas de Congreso.
Lakhani formó parte de una comitiva que dirigió a las congresista para explicar los casos de violencia que han conocido a través de su labor como abogadas y doctoras de migrantes y pedir medidas legislativas. "Una encuesta reveló que una de cada cinco mujeres embarazadas afirma que la actividad del ICE les ha impedido buscar atención prenatal", manifiesta Lupe M, Rodriguez, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Latinas por la Justicia Reproductiva.
Una de sus compañeras, que identificó con el nombre de Midi, estuvo detenida en un centro del ICE de Río Grande. en Texas. Midi fue testigo del momento en que a una mujer que estaba amamantando la separaron de su bebé; como no le proporcionaron un extractor de leche, desarrolló una mastitis, una infección grave del pecho. También presenció cómo una mujer embarazado entraba en labor de parto dentro del centro y la mantuvieron sola durante horas, hasta que finalmente la trasladaron al hospital. "Es un infierno" resumió en su intervención. Otra mujer detenida, con un embarazo de alto riesgo, relató que que levaba cuatro meses sin ser examinada por un ginecólogo. Había sido obligada a dormir en el suelo, pasaba hambre y fue trasladada a través de todo el país con una sola parada para ir baño.
En una respuesta enviada en mar a la senadora Patty Murray, el Departamento de Seguridad Nacional aseguró que todos los centros de detención se rigen por normas "que exigen que las detenidas embarazadas tengan acceso a atención prenatal y especializada". Entre enero y septiembre de 2025 se registraron 16 abortos de mujeres en custodia del ICE, según los propios datos del DHS. Casi 400 mujeres embarazadas, en el posparto o lactantes fueron deportadas ente enero de 2025 y febrero de 2026. (Fuente: EL PAÍS. 27 de mayo de 2026)
Después de leer esta noticia, lo primero que cualquiera puede preguntarse es si Donald Trump es un verdadero ser humano Mi opinión es que en el actual mundo abundan los que no pertenecen a la verdadera especie humana. ¿Qué podemos hacer?
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