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martes, 19 de mayo de 2026

Obesidad.

     El mundo lleva 40 años bajo yugo de una epidemia global de obesidad, una ola de aumento de peso que eleva el riesgo se desarrollar tumores, enfermedades cardiovascules. metabólicas y neurólógicas. El concepto de epidemia la acuño la comunidad científica en los noventa ante el incremento de la prevalencia de obesidad y ha persistió hasta hoy para designar lo ya se considera una de las grandes amenazas de la salud  "GLOBESTT". lo denomina la Organización Mundial de la Salud (OMS), La idea de una pandemia no infecciosa que se esparce irremediablemente por el globo ha calado en el imaginario colectivo, pero una nueva investigación publicada ayer en la revista Nature, abrigo de la mejor ciencia mundial,   matiza un poco este concepto y abre una ventana al optimismo.  El estudio revela que, si bien esta dolencia muy prevalente ahora que a finales del siglo XX, en los últimos años su ritmo de crecimiento el freno o incluso se ha revertido en las regiones más favorecidas del planeta. Donde sigue disparada es en los países mas pobres.

     El hallazgo de una trayectoria diversa de la obesidad en el mundo arroja una chispa de esperanza ante esta amenaza global, como sostiene en un comunicado Majid Ezzati, investigador del Imperial College de Londres y autor del estudio: "Esto ofrece una perspectiva más optimista de que se están logrando avances y cuestiona la visión ampliamente aceptada de estamos experimentando una epidemia mundial de la obesidad". Los  científicos defienden que la tendencia a la obesidad " no es inevitable" y achacan el freno de la epidemia en los países a una mezcolanza de factores sociales, económicos y tecnológicos que influyen en el acceso a diferentes alimentos. Sobre la aparición de revolucionarios fármacos antiobesidad como.el Ozempie, los autores creen que son demasiado nuevos como para haber influido ya en las tendencias, pero asumen que desempeñaran un papel importante en evolución futura de la prevalencia de la obesidad.

     Según esta investigación, que analizó los datos de 232 millones de personas en 200 países entre 190 y 2024, los niveles de obesidad  han transitado por el mundo a varias velocidades durante los últimos 45 años. En los ochenta empezó a crecer su prevalencia en lo países ricos y se extendió por todo el globo, sí pero a distinto ritmo e intensidad dibujando caminos muy heterogéneos.

     Antes de nuevo milenio, fue subiendo la prevalencia e niños en países de altos ingresos, pero esa tendencia se ha ralentizado, parado e, incluso, revertido  desde entonces. Dinamarca fue la primera nación en echar el freno a principios de los noventa; le siguieron Islandia, Suiza, Bélgica y Alemania. Y para mediados de los 2000. ya se había estancado el crecimiento  de la obesidad en menores en buena parte de los países ricos.  Solo Australia Finlandia y Suecia experimentaron aumentos sostenidos y persistentes en sus niveles de obesidad infantil.

     Las mejoras en los países de altos ingresos se percibieron primero en los niños y alrededor de una década después en los adultos. Antes un mujeres y después en hombres. Los autores destacan que, para 2024, en algunos países, como España e Italia, la velocidad de expansión de la edad adulta se vuelto negativa, dolencia estaba disminuyendo.

     Para Alberto Goday, endocrinólogo del Hospital del Mas, en Barcelona, esta investigación supone "un poco de luz al final del túnel de la pandemia de obesidad",  pero ese rayo de reesperanza no puede hacer bajar la guardia, apostilla: "Se ve que aquel aumento sin para de la obesidad se ha atenuado en algunas regiones. Ahora bien, ¿nos podemos relajar porque la epidemia está contenida? No. Si lectura fuese esa, vamos mal ... Seguimos con una prevalencia muy alta". avisa el experto. Según  el Ministerio de Sanidad, en España, el 15% de los adultos y el 7% de los menores tienen obesidad.

     El estudio de Nature hace hincapié en que, incluso dentro de esas tendencias decrecientes de la obesidad, los países ricos han echado el freo en niveles muy diferentes. La estabilización o reversión en Europa Occidental y Japón fue con prevalencias de entre el 4% y el !5% en menores y 23% en adultos. En cambio, en países ricos de habla inglesa, como Estados Unidos y Nueva Zelanda, se estabilizó en umbrales mucho más altos, cuando la obesidad en adultos alcanzaba entre el 25% y el 43% de la población y en niños era entre el 7%  y el 23%.

     La investigación ilustra, con todo. un inmenso agujero de desigualdad que no para de crecer: Así, a pesar de las buenas nuevas en los países ricos, en las regiones más empobrecidas ha ido en aumento a lo largo de los últimos 45 años. De hecho, el 2024, la velocidad de expansión de esta dolencia fue mayor que nunca entre las mujeres de 84 países y entre los hombres de 109, y casi todos pertenecían a territorios de ingresos medios o bajos.

     Dice Camille Lassale, investigadora de ISGlobal, que este estudio cristaliza "la transición epidemiológica", que está experimentando el globo. "Ahora, países de renta media y baja empiezan a tener problemas de países ricos", cuenta, Y esto está muy ligado a la globalización y a los cambios en los modos de vida para occidentalizar cada vez más las costumbres, desde la alimentación a la forma de moverse.

     También en los países pobres pobres, esos aumentos acelerados de la obesidad se producen en contextos muy diversos y con prevalencias de base heterogéneas. Así, en 2024, los niveles de obesidad en países de África Oriental, como Etiopía o Ruanda, estaban por debajo de 5%, mientras que en zonas de Europa Central, como Rumanía, o en America Latina, se alcanzaban prevalencias de entre el 30% y el 40%. En todos ellos aumentaba la obesidad, partiendo de una situación muy diferente.

     Para explicar el aumento de la obesidad, los autores apuntan al  peso de factores sociales, económicos y políticos, así como a aspectos culturales y a normas sociales (la percepción de la imagen corporal o la discrepancia el peso ideal, el real y el percibido). Los autores recuerdan, además, que los niveles y distribución de los ingresos y la educación afectan a las elecciones alimentarias y a la partición en deportes.

     La influencia de fármacos como Ozempic se presupone limitada o nula en este análisis,que llega hasta 2024, cuando a estos tratamientos era todavía muy acotado. Ahora bien, de cara al futuro, los autores sostienen que estos medicamentos "ofrecen una vía adicional para abordar la obesidad, pero sus costes. altamente variables entre proveedores públicos y privados, representan actualmente un obstáculo para aumentar su cobertura y pueden incrementar las desigualdades". (Fuente: EL  PAÍS, 14 de mayo de 2026)

     Se trata de un problema salud y como verdaderos seres humanos debemos "garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades". (0DS 3),

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