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viernes, 7 de junio de 2019

¿Qué está pasando con el capitalismo?


En un trabajo periodístico “Desigualdad económica: ¿qué hay de nuevo?” para El País (2 de junio de 2019), Moisés Naím señala que, no hacía mucho,  el fundador de Bridgewater, uno de los fondos de inversión más grandes del mundo, Ray Dalio,  dijo: “Soy capitalista y hasta yo digo que el capitalismo está roto. Si el capitalismo no evoluciona, va a desaparecer”.  Según la revista Forbes, Dalio ocupa el puesto número 60 en la lista de las personas más ricas del planeta.
Por otra parte, también según Moisés Naím , Jamie Dimon, jefe del gigantesco banco JPMorganSchase, cuyo sueldo el año pasado fue de 30 millones de dólares, también anda preocupado por la salud del capitalismo. “Gracias al capitalismo, millones de personas han salido de la pobreza, pero eso no quiere decir que el capitalismo no tiene defectos, que no esté dejando mucha gente atrás o que no debe ser mejorado”.    
¿Cómo es que los titanes de la industria, cuyos intereses están muy unidos al capitalismo, lo estén criticando de esa manera?
Naím indica que “en el mundo académico hay las mismas preocupaciones” y señala a Paul Collier, importante economista, profesor de la Universidad de Oxford, citado varias veces en este blog por su libro El club de la pobreza (Turner, 2009). Paul Collier  ha publicado recientemente (año 2018) un libro El futuro del capitalismo, en el que advierte que  “el capitalismo moderno tiene el potencial de elevarnos a todos a un nivel de prosperidad sin precedentes, pero actualmente está en bancarrota moral y va encaminado hacia una tragedia”.
La crítica más común es la gran desigualdad económica a que conduce el capitalismo: pequeñas élites donde se concentran ingresos y riqueza (el famoso 1%) y grandes masas condenadas a la pobreza.  Moisés Naím indica que esta crítica “se había atenuado gracias al éxito que tuvieron países como China, India y otros en reducir la pobreza”, debido, según él, “en gran medida, a la adopción de políticas de liberalización económica que estimularon el crecimiento, el empleo y aumentaron los ingresos”.
Pero la crisis financiera de 2008,  más bien, las políticas aplicadas para solucionar el problema, está haciendo insostenible la  desigualdad entre ricos y pobres.  Para terminar, Naím  dice: “El impacto  de la inteligencia artificial en la desigualdad es aún incierto, pero todo indica que será enorme. Y esta novedad puede hacer obsoletas todas nuestras ideas acerca de las causas de la desigualdad y sus consecuencias”.
El hecho de que en este texto se citara el libro de Paul Collier El futuro del capitalismo, me ha recordado a Paul Mason, columnista de The Guardian y una de las caras más conocidas del canal británico Channel 4, autor de un libro titulado Postcapìtalismo. Hacia un nuevo futuro (Paidós. 2016), en el que se plantea la posibilidad de que el capitalismo  haya alcanzado sus límites y esté mutando en algo totalmente nuevo.  En la Introducción, Paul Mason indica que “lo que comenzó en 2008 como una crisis económica mutó con los meses en una crisis social y ahora ha pasado a ser una crisis global”.  En esa Introducción señala: “La élite y sus partidarios cierran filas  en defensa de los mismos principios nucleares: las altas finanzas, los bajos salarios, el secretismo, el militarismo, la propiedad intelectual y la energía basada en el carbono. La mala noticia es que controlan casi todos los Gobiernos del mundo; la buena, que en la mayoría de países gozan de muy escasa aceptación o popularidad entre la gente”; e indica:  “Casi inadvertidamente, franjas enteras  de la vida económica están empezando a moverse a un ritmo diferente en los nichos y huecos que deja abiertos el propio sistema de mercado. Allí han proliferado –muchos de ellos como resultado directo de la descomposición de antiguas estructuras tras la crisis de 2008- monedas paralelas, bancos de tiempo, cooperativas y espacios autogestionados; y los economistas profesionales apenas se han percatado de ello”.  Los medios la han llamado economía colaborativa. También se habla de “procomún” y de “producción entre iguales”, pero pocos se han molestado en preguntarse qué significa para el capitalismo en sí.
Es lo que Jeremy Rifkin, en su libro La sociedad de coste marginal cero (Paidós, 2014), llama “procomún colaborativo”, del que, en este blog,  ya he hablado en varias ocasiones. Según Jeremy Rifkin: “La transición de la era capitalista a la Edad Colaborativa va cobrando impulso en todo el mundo, y es de esperar que lo haga a tiempo de restablecer la biosfera y de crear una economía global más justa, más humanizada y más sostenible para todos los seres humanos de la Tierra en la primera mitad del siglo XXI”.  

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