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jueves, 19 de febrero de 2026

El calentamiento existe, insiste y obliga

 

     La ciencia lo ha confirmado: el cambio climático hizo más intensa y extensa la dana que asoló Valencia y que dejó tras de sí más de 230 muertos, tierras anegadas, negocios arridados e infraestructuras destrozadas. No es la primera que ocurre.Los estudios de atribución encontraron también la crisis climática tras la virulencia de Filomena o de los incendios de pasado verano. Paradójicamente, todas estas confirmaciones que la ciencia va acumulando  coinciden con el incremento de posiciones políticas negacionistas o retardistas.  Si negar el cambio climático hoy es no tener en cuenta lo que dice la ciencia, el conocimiento y la experiencia, ejercer el retardismo que busca ralentizar y aplazar las políticas de transición ecológica es hacer dejación de responsabilidades, poner en riesgo la vida de miles de personas y permitir la ruina de territorios y sectores económicos.  En definitiva, es un ejercicio de antipolítica. Porque, ¿para qué está lo política si no es para velar por el bienestar y la seguridad -- en todos los sentidos -- de la ciudadanía?

     Las evidencias que la ciencia confirma cada vez que nos enfrentamos a un fenómeno extremo obligan a fijar como prioridad las políticas tanto de mitigación como de adaptación al cambio climático, de forma adecuada a cada territorio, Las primeras pasan, en buena medida, por reducir emisiones de gases de efecto invernadero, para lo que hay que cambiar la matriz energética, replantear usos del suelo y otras medidas bien conocidas. Podría pensarse que eso es algo que se juega en los foros globales de Naciones Unidas o en las estrategias empresariales de granes compañías, y en cierta medida es así, pero no del todo. El fin del subsidio a los combustibles fósiles es también competencia de los gobiernos, y en el despliegue de energías renovables tienen mucho que decir las administraciones locales. Así que, cada cual con sus competencias, la políticas de mitigación cobran importancia y urgencia cuando vemos a lo que nos enfrentamos.

     Junto a ellas, cada vez son más acuciantes las estrategias de adaptación que minimicen los daños de estos fenómenos que a seguir dándose y de forma cada vez más  frecuente. Desde el urbanismo, que debe integrar los nuevos planes de inundabilidad que recogen ya las variaciones observadas, hasta la forma de los cultivos, que no puede ignorar la nueva realidad, pasando por infraestructuras. El imprescindible y urgente replanteamiento del territorio será más exitoso, acordado y rápido en la medida en que parta de los agentes locales y cuente con procesos inclusivos de deliberación social y colaboración institucional. Esta última se ha dado con notable éxito en la gestión de las inundaciones de Andalucía y ha demostrado su relevancia. Si así se hace, la necesaria transición ecológica se conviert e en una oportunidad para fortalecer los sistemas democráticos. En caso contrario, y como vimos también en Valencia, quienes recogen los réditos políticos, a menos en las encuestas son precisamente los que niegan la crisis climática y cuestionan la democracia.

     En definitiva, la gran lección que el estudio de atribución de la dana que acabamos de conocer nos deja es que, como ya se había constatado en otras ocasiones, la ciencia certifica que los fenómenos extremos van a ser más frecuentes y virulentos a causa de la crisis climática.  Las políticas para hacerle frente deben incrementar los esfuerzos de mitigación sin dejar de poner el foco en la adaptación. Porque el cambio climático existe, como atestigua la ciencia; insiste, como estamos comprobando, y obliga, porque no hay mayor obligación para un gobernante que velar por la seguridad y las vidas de sus conciudadanos. (Fuente: EL PAÍS, 18 de febrero de 2026)

     Si el cambio climático es consecuencia de la quema de combustibles fósiles. lo más inteligente es buscar una forma de vida que no utilice combustibles fósiles. En varias "píldoras para pensar" anteriores he mencionado cómo se puede vivir bien sin utilizar combustibles fósiles. 

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