Los últimos datos sobre la evolución de los precios lanzan una señal de alerta sobre el ya maltrecho poder adquisitivo de los hogares, En septiembre, la inflación acumulo en España una subida del 4,9% respecto a hace un año, empujada por el encarecimiento de la energía como consecuencia de los conflictos armados tanto en Irán como en Ucrania. En lo que va de año los combustibles se han disparado más de un 21% y el anunciado veto de Estados Unidos a las ventas de diésel no va hacer sino agravar la crisis a esta orilla del Atlántico en los próximos meses. La escalada ha dejado de ser una amenaza transitoria para convertirse en una emergencia económica, social y política.
Fue Milton Fredman, padre del neoliberalismo de la Escuela de Chicago, quien desarrollo la idea de que la inflación es un tributo invisible, del que nadie se responsabiliza, pero que todos los ciudadanos acaban pagando, especialmente las capas menos favorecidas de la sociedad. En el caso de España, está subiendo muy por encima de sus socios europeos: los precios en la zona euro se situaron en agosto en el 3,3%,
Con el objetivo de mitigar el impacto de la inflación, el Gobierno español acaba de renovar el denominado escudo social anticrisis, qie contiene rebajas fiscales a la gasolina y el diésel y amortigua la subida de la tarifa del gas y la bombona de butano. Sin duda es un alivio para los hogares a las puertas de invierno y la temporada de calefacciones, asì como para los sectores que más dependen del combustible para su actividades, como la agricultura y el transporte. Pero cuando una política deja de ser temporal hay que preguntarse por la factura; en este caso ya asciende a 12.000 millones de euros,lo que reduce el margen fiscal del Gobierno ante la ausencia de presupuestos en toda la legislatura.
No solo la cesta de la compra se resiente de presión al alza de los precios.También de forma notable, la vivida, fuente de un profundo malestar social que aflora tras el desahucio de Maricarmen Abascal en Madrid. El euroribor, principal referencia hipotecaria, ha escalado al 3,24% en septiembre, lo que encarece el pago de la cuota de las hipotecas para esa parte no menor de la población con vivienda en propiedad, aunque sea compartida con el banco. En ese entorno cobra todo el sentido la decisión del Ejecutivo de incluir en los decretos aprobados esta semana un tope de 2% a la subida de los alquileres hasta finales de 2027.
Para las autoridades monetarias el temor es que las subidas de precio se extienda a servicios y salarios, lo que en el manual de los bancos centrales se traduciría en nuevas subida de los tipos de interés. Los tipos de interés ya se encuentran en su nivel más alto desde 2023 y cada subida de la hipoteca añade presión sobre los presupuestos de los hogares. Y los expertos avisan: habrá nuevas subidas en los próximos meses.
Es ese el escenario en el que se van a dirimir las próximas elecciones en España y otras democracias occidentales. Porque la inflación no es simple fenómeno monetario o económico, ni un concepto abstracto, sino un factor que erosiona la capacidad de gasto y la estabilidad financiera de las familias, Es, ante todo, un problema político. (Fuente: El PAÍS. 1 de octubre de 2026)
Nada propio del verdadero ser humano.