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jueves, 22 de mayo de 2025

Inmigrantes Unión Europea

      En una vuelta de tuerca que endurece aún más la política migratoria de la Unión Europea y la desplaza fuera de sus fronteras, la Comisión plantea facilitar las deportaciones de solicitantes de asilo. El Ejecutivo comunitario ha propuesto eliminar el requisito que impide  a los Estados miembros deportar a demandantes de asilo a países con los que no tengan ningún vínculo (es decir, que no sean los territorios de los que proceden los extranjeros). Si los Estados consideran que un país con el que lleguen a un acuerdo cumple las condiciones de lo que se considera "tercer país seguro", podrán enviar allí a los inmigrantes a los que hayan rechazado la solicitud de asilo. Tras la propuesta resuena el eco de intentos de países como el Reino Unido de enviar a demandantes de asilo a Ruanda, o de Italia a Albania.

     Olivia Sundberg Diez, de Amnistía Internacional, consideró ayer (20 de mayo) la propuesta como "otro intento cínico de eludir las responsabilidades de la UE en materia de protección a países con menos recursos y menos capacidad para ofrecer una protección duradera". "Enviar a personas a países con los que tienen ninguna conexión, ningún apoyo ni perspectivas, o por los que pueden haber  transitado solo brevemente, no solo es caótico y arbitrario, sino también devastados a nivel humano" incidió la experta en migración y asilo en un comunicado.

     El Ejecutivo comunitario se defiende argumentando que el concepto de "tercer país seguro" ya existe en el derecho internacional y comunitario. Lo que hace ahora es facilitar  los socios el encaje de las deportaciones: valdrá con que el migrante haya pasado por ese tercer país antes de llegar a la UE. Pero incluso si no ha  habido tránsito por ese territorio, un Estado miembro puede llegar a acuerdos con cualquier país que cumpla los requisitos y expulsar allí a demandantes de asilo rechazados.

     Bruselas no redactará una lista de lo que considera países seguros. Lo deja en manos de los Estados miembros, aunque les impone una serie de requisitos y asegura que hará un seguimiento en los países a los se envían  a los migrantes para garantizar sus derechos. La propuesta -que debe obtener el visto bueno del Parlamento Europeo y el Consejo Europeo- es parte del pacto migratorio que la UE  adoptó en 2023, y cuya entrada en vigor está prevista para 2026.

     En marzo, la Comisión avaló la legalidad de los campos de deportación de inmigrantes fuera de la UE, En abril, propuso una lista de países que consideraba seguros en los que incluía a Marruecos o Túnez, pese al deterioro de los derechos humanos allí. (Fuente: El País, 21 de mayo de 2025) 

     Nada de la meta del ODS 10, citada cuando mencioné  el caso de los inmigrantes que llegan a España.

 

miércoles, 21 de mayo de 2025

Inmigración. España

 Ek Gobierno (español) ha decidido agilizar la tramitación de la legislativa popular (ILP) para regularizar de forma extraordinaria a los extranjeros que se encuentran en situación irregular en España. Esta iniciativa, refrendada por 612.000 firmas y más de 900 organizaciones soces, permanecía estancada en el Congreso desde que empezó su tramitación en abril de 2024 con los votos de todos los partidos de esa cámara a excepción de Vox. Si sale adelante, será la séptima regulación desde 1986 y primera desde 2005.

     El Ejecutivo pisa el acelerador en gran medida presionado por un error propio. Ayer (20 de mayo), seis meses después de su publicación en el BOE, entró en vigor en nuevo reglamento de Extrajería que supone un claro avance para la mayoría de los extranjeros residentes en España. El Gobierno apostaba por este reglamento para facilitar el paso de decenas de miles inmigrantes hacia la integración legal en la sociedad.   

      Apostar por la regularización extraordinaria de alrededor de  alrededor de 400.000 personas puede parecer un desafío en un entorno político cada vez más hostil a los inmigrantes. Pero no es más que una respuesta a una necesidad expresada desde todos los ámbitos de la sociedad: organizaciones patronales, sindicatos, ONG o la Conferencia  Episcopal.

     Además de tratarse de proteger la ley de la dignidad y los derechos de miles de personas, la iniciativa tiene una vertiente claramente pragmática: la realidad es tozuda, y la economía española sigue necesitando la inmigración para mantener su ritmo de crecimiento. Según un reciente estudio del Banco Central Europeo, el 80% del incremento de PIB de los últimos cinco años en España ha sido generado por los trabajadores venidos de fuera. Es una  constatación que, sin duda. también ha pesado a la hora de impulsar la tramitación de la ILP, por mucho que los vientos que soplan en Bruselas vayan en dirección contraría.

     España no es inmune a la retórica ultra que rechaza la inmigración por considerarla, sin que lo avale dato alguno, una amenaza.  Pero corresponde a los gobiernos, en todos los países, responder con los hechos y trabajar por contrarrestar las percepciones falsas. La aportación humana y económica de la comunidad inmigrante en España es netamente positiva. Como sociedad y como Estado, reconocer legalmente esa contribución es, sencillamente, un deber. (Fuente: El País 21 de mayo de 2025)

     Una meta del ODS 10 ("reducir la desigualdad en y entre los países") es "facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas".

Lepra

     Kofi Nyarko (54 años, Nyankomasi, Ghana) tenía siete años cuando su familia descubrió unas manchas en su rostro. No les dieron mayor importancia. Con el tiempo, estas lesiones se extendieron por otras partes de su cuerpo. Ni él ni nadie de su entorno lo sabían aún, pero estas marcas eran uno de los primeros síntomas de lepra, una enfermedad cuya incubación dura entre tres y cinco años y que llevaba tiempo desarrollándose en silencio dentro de su organismo. No fue hasta años después, cuando Nyarko tenía 13 y ya arrastraba secuelas físicas, que un vendedor ambulante que pasaba por su aldea lo vio, reconoció las deformidades en sus manos y pies y lo llevó al Hospital General de Lepra de Ankaful, un centro especializado en esta dolencia.  

     “Ese día fue la primera vez que vi a alguien sin dedos, con ambas piernas amputadas. Me quedé totalmente impactado”, recuerda ahora, más de 40 años después, en una entrevista con EL PAÍS en Bilbao, donde viajó para asistir a los Premios de la Fundación Anesvad 2025, entregados la pasada semana. Hoy, Nyarko es el presidente de IDEA Ghana (red de personas afectadas por la lepra), director de un colegio para niños con necesidades especiales y un reconocido activista en Ghana contra el estigma y el desconocimiento que aún rodea a esta enfermedad incluida dentro de la lista de Enfermedades Tropicales Desatendidas  (ETD) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que en 2023 registró oficialmente  107.000 nuevos afectados.

      La lepra es una enfermedad que tiene cura desde hace 40 años, un tratamiento gratuito que puede prevenir sus secuelas si se inicia a tiempo. Además, una vez que el enfermo comienza a tratarse, deja de ser contagioso. La también llamada enfermedad de Hansen, en honor a su descubridor, se transmite a través de gotitas microscópicas expulsadas por nariz y boca. Sin embargo, hace falta convivir mucho tiempo con un enfermo en ambientes poco higiénicos, con mala alimentación y hacinamiento para contagiarse.

      Una vez recuperado, Nyarko continuó sus estudios y empezó a ir a los campamentos segregados donde vivían personas con lepra y supervivientes. “Mucha gente pensaba que, cuando tenías lepra, lo único que podías hacer era ir a la calle a pedir limosna. Cuando escuché esas historias de algunos de los ancianos de las colonias, me dije a mí mismo que tenía que cambiar esa percepción”, recuerda. 

     Poco a poco, y usándose a sí mismo como ejemplo de que “la lepra no es el fin de tu vida, y que puedes continuar con ella después del tratamiento”, Nyarko empezó a generar conciencia sobre esta dolencia, rodeada aún hoy de desconocimiento. “Me di cuenta de que, especialmente en África, muchos creen que la lepra es cuando alguien ha perdido los dedos de las manos, de los pies o cosas por el estilo, algo totalmente incorrecto. Puedes ver a alguien sin dedos, pero que lleve curado muchos años. Otras personas piensan que no tiene cura. Y algunos creen que no la causa una bacteria, sino un espíritu maligno”, se lamenta.

     "En todo el continente, en muchos lugares, las estrategias se enfocan en las ciudades. Pero la mayoría de problemas no están allí, sino en las zonas rurales", señala Kofi Nyarko, activista contra el estigma de la lepra.

      Durante sus visitas a las comunidades para personas con lepra, Nyarko fue recopilando, a lo largo de los años, los nombres y lugares de origen de sus habitantes. Pronto se dio cuenta de que muchos llevaban décadas viviendo en aislamiento, marcados por el estigma y el abandono. Al activista le marcó especialmente el testimonio de una mujer que residía en uno de estos campamentos. “Me dijo: ‘Kofi, lo más triste de todo es que, cuando alguien muere aquí, todos quedamos destrozados. Hay un gran cementerio. Nosotros mismos preparamos el ataúd, colocamos a la persona dentro, rezamos por ella… y luego la enterramos”, rememora el activista. “No se permitía enviar al fallecido de regreso a sus pueblos. Tenías que enterrarlo en la colonia”, aclara Nyarko.

     Una vez que Nyarko lograba establecer un vínculo de confianza con los habitantes del asentamiento, les hacía una pregunta clave: después de tantos años, si tuvieras la oportunidad, ¿volverías a casa?. “Por qué no, Kofi. Pero, tal vez, si vuelvo, me enfrente a discriminación”, recuerda que le respondían. “Entonces les decía que ellos no volverían primero, que iría yo antes a la comunidad y empezaría a educarlos”. Nyarko cogía su bicicleta y a veces pedaleaba durante tres horas para llegar a las comunidades de origen de los supervivientes de lepra. Allí hablaba con los habitantes, con el jefe de la aldea. Indagaba para saber si aún tenían familiares.  Les contaba que uno de los suyos vivía desde hacía mucho tiempo en uno de esos campamentos segregados. Les hablaba de la posibilidad de su regreso, de la necesidad de acogerlo de nuevo. Desde entonces y gracias a este trabajo de sensibilización y educación, más de 860 personas han podido reintegrarse en sus comunidades de origen o establecerse en aldeas cercanas.

      "Hemos llegado a un punto en el que, gracias a la labor de concienciación, la gente está atenta a los síntomas", indica Nyarko, activista contra el estigma de la lepra

      Otra de las labores que lleva a cabo el activista e IDEA Ghana, la organización que preside, es la de sensibilización y concienciación sobre esta enfermedad, tanto en colegios o en iglesias, como en comunidades rurales. “En todo el continente, en muchos lugares, las estrategias se enfocan en las ciudades. Pero la mayoría de problemas no están allí, sino en las zonas rurales. A veces los coches no pueden llegar, o hay que caminar cinco o seis kilómetros. Pero son esas áreas en las que hay que trabajar”, detalla. “Vamos allí, hacemos actividades de concienciación y también exámenes de la piel. Si encontramos personas sospechosas de úlcera de buruli, elenfantiasis o lepra, los referimos a profesionales sanitarios”, explica.También menciona un proyecto de carteles con imágenes para un diagnóstico visual, que colocan en farmacias, clínicas, paradas de autobús o en aldeas. “A veces, alguien ve la imagen, compara su propia mancha y dice: no es esta, pero alguien de mi comunidad sí que tiene algo así. Y entonces nos llaman por teléfono y referimos a esa persona al hospital más cercano".

     Para Nyarko, la situación respecto a la lepra ha cambiado mucho desde que él era un niño. Sin embargo, aún hoy en Ghana se diagnostican unos 230 casos anuales de esta enfermedad, según registros oficiales de la OMS de 2023. A la pregunta de si cree que es posible alcanzar la cero lepra en su país para 2030 (la erradicación de esta enfermedad es una de las metas recogidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible), el activista se muestra esperanzado. “Especialmente en Ghana, de la forma en la que estamos trabajando, si seguimos así, podemos alcanzar esa meta. Hemos llegado a un punto en el que, gracias a la labor de concienciación, la gente está atenta a los síntoSin embargo, el activista teme que los recientes recortes de financiación de los principales donantes afecten a la lucha contra esta y otras ETD: “[Las organizaciones] tenemos trabajo sin terminar. Si la financiación se detiene… será un problema muy serio a nivel global. Mucha gente sigue sufriendo úlcera de Buruli, elefantiasis u otras enfermedades. ¿De dónde van a sacar los medicamentos? ¿De dónde saldrán los fondos para seguir con la concienciación? La gente comenzará a morir. Tenemos que pensarlo dos veces. Si no, será un desastre más”.  (Fuente: El País. Planeta Futuro 14 de mayo de 2025)

      Ignacio Bolson, en el apartado de comentario, indica: " Un dato que no se cita y que creo muy importante  La mayoría somos inmunes a la lepra, solo una pequeña proporción de la población no genera defensas frente a la lepra".

martes, 20 de mayo de 2025

Crisis de cólera

      En enero, en Renk, una remota ciudad fronteriza del Estado del Alto Nilo, en Sudán del Sur, Monica Nyandeng yacía acurrucada en el suelo de su cabaña. Sufría fuertes calambres de estómago y vómitos constantes. Cada movimiento le resultaba doloroso, y sus fuerzas disminuían con el paso de las horas. Sentía que su cuerpo se estaba apagando.

     Esta joven de 32 años es una de las más de 47.000 personas afectadas por el peor brote de cólera del país en más de dos décadas. “La enfermedad me sobrevino rápidamente. Sentía que se me iba la vida”, recuerda por teléfono tres meses después, ya recuperada. El cólera es una enfermedad diarreica aguda que se cura con antibióticos e hidratación, pero puede resultar mortal en cuestión de horas si no se trata. Se propaga a través del agua o los alimentos contaminados en lugares con malas condiciones higiénicas. La crisis comenzó en octubre, cuando las inundaciones estacionales arrasaron su aldea y contaminaron el río, la única fuente de agua para miles de personas. Sin agua potable ni información sobre lo que había que hacer, las familias bebían lo que lograban encontrar. “Nos limitábamos a beber agua, limpia o sucia”, explica Nyandeng, que es madre de tres hijos. “Nadie nos había dado pastillas de cloro ni nos había explicado la importancia de hervirla, sobre todo, después de las inundaciones”. 

     Las inundaciones no solo contaminaron el agua, sino que además borraron los caminos de tierra que unían su aldea con las clínicas más cercanas, convertidos en una masa de barro espeso. “Era imposible ir a buscar ayuda”, recuerda.

      Sudán del Sur, la nación más joven del mundo, ha sufrido repetidas crisis sanitarias y humanitarias desde su independencia en 2011, pero esta última oleada tiene lugar en condiciones aún más terribles: inundaciones, desplazamientos de población, nuevos combates, significativos recortes de la ayuda y un sistema sanitario al límite de sus capacidades. Desde que surgió el brote en Renk, el cólera ha golpeado a nueve de los 10 Estados de Sudán del Sur, incluida la capital, Yuba, y se ha extendido a la vecina Etiopía. Más de 87 superando con creces el número de víctimas del último gran brote del país, ocurrido en 2016 y 2017, que infectó a más de 20.000 personas y mató a más de 400.

      En brazos de un vecino que la cargó a través del barro, Nyandeng llegó finalmente a una abarrotada tienda de campaña de emergencias para recibir atención médica. En el interior de esta clínica improvisada, uno de los pocos centros de tratamiento en funcionamiento de la ciudad, los sanitarios se movían con rapidez entre el gran número de pacientes y la escasez de material. “Estaban claramente desbordados y se les agotaban los suministros esenciales, como los goteros”, recuerda. “Yo solo pensaba en quién cuidaría de mis hijos si no lograba sobrevivir”. 

      Desde que surgió el brote en Renk, el cólera ha arrasado nueve de los 10 estados de Sudán del Sur, incluida la capital, Juba, y se ha extendido a la vecina Etiopía

      Nyandeng pasó días luchando contra una grave deshidratación y el agotamiento, aferrándose a la vida mientras los sanitarios se afanaban a su alrededor. Al final logró sobrevivir, pero el miedo aún persiste. Tres meses después de su recuperación, conseguir agua potable sigue siendo una lucha diaria. “Estoy agradecida de estar viva, pero las condiciones que me hicieron enfermar siguen ahí”. 

     En el centro de aislamiento del cólera del Hospital Universitario de Yuba, la doctora Achai Bulabek sufre enormemente la presión. Cada día reciben hasta 20 pacientes con cólera, muchos de ellos gravemente deshidratados, que les llegan derivados de ciudades lejanas o trasladados desde clínicas con pocos recursos. “Suele ser difícil rescatarlos, porque el cólera es una enfermedad potencialmente mortal”, explica Bulabek. 

     El 59% de la población de Sudán del Sur carece de acceso a agua potable, y solo el 10% dispone de unas condiciones de saneamiento mejoradas, según datos de Unicef; eso les hace sumamente vulnerables a los brotes epidémicos.

     “Ahora es cuando está surgiendo el verdadero brote de cólera, porque nos encontramos en plena estación de lluvias”, añade Bulabek. “La falta de educación sanitaria y un saneamiento deficiente son, junto con la escasez de suministros, los mayores retos que se nos plantean”. 

      La sala de aislamiento del cólera del Hospital Universitario de Yuba, concebida en un principio para 50 pacientes, alberga actualmente a más de 90. Los enfermos yacen en colchones combados, muchos de ellos presos de una grave deshidratación, con vías intravenosas sujetas a unos soportes improvisados. 

      “Los recortes de fondos han tenido consecuencias terribles para Sudán del Sur”, relató en conversación telefónica con EL PAÍS el jefe de la misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Sudán del Sur, Zakaria Mwatia. “En MSF nos vemos obligados a tratar únicamente a los pacientes de cólera, las víctimas del conflicto y los casos urgentes que requieren una intervención inmediata”. 

     Bulabek solo lleva cuatro meses en su puesto, pero ya sabe lo que significa trabajar en un sistema al borde del colapso. En su pabellón, con demasiada frecuencia se quedan sin suministros esenciales, como líquidos intravenosos o antibióticos. Y la situación es la misma en todo el país. 

      Los años de conflicto y la falta de inversión han dejado maltrecho el sistema sanitario de Sudán del Sur. Menos de la mitad de la población vive a menos de cinco kilómetros de un centro sanitario operativo, y más de una cuarta de los centros de salud simplemente no funcionan. Las clínicas carecen de personal capacitado, de medicamentos esenciales y de suministros básicos. La financiación de la ayuda humanitaria, que en el pasado había sido su salvación, se ha reducido drásticamente a tan solo el 16% de las necesidades reales. 

      Los recientes recortes impuestos a USAID, La mayor fuente de ayuda para Sudán del Sur, han obligado  a la organización Save the Children, que apoyaba 27 centros de salud en el Estado de Jonglei, a cerrar siete clínicas, reducir otras 20 y despedir a 200 empleados. Además se ha cerrado un servicio de transporte que estaba financiado por Estados Unidos, de modo que los enfermos ahora se ven obligados a caminar durante horas para recibir atención médica.

      Algunos no logran llegar vivos a su destino. Save the Children afirma que al menos ocho personas, entre ellas cinco niños, murieron tras caminar más de tres horas intentando llegar a un centro sanitario. Decenas de pacientes llegan tarde, deshidratados o ya demasiado enfermos para poder ayudarles.

     “Los recortes de fondos han tenido consecuencias terribles para Sudán del Sur”, relató en conversación telefónica con EL PAÍS el jefe de la misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Sudán del Sur, Zakaria Mwatia. “En MSF nos vemos obligados a tratar únicamente a los pacientes de cólera, las víctimas del conflicto y los casos urgentes que requiere una intervención inmediata”. 

      En el Estado del Alto Nilo, donde el brote se declaró por primera vez en octubre, la renovada violencia está convirtiendo una emergencia sanitaria en una crisis humanitaria en toda regla. El acuerdo de paz de 2018, por el que el presidente Salva Kiir y el vicepresidente Riek Machar formaron un Gobierno de unidad, está ahora en peligro al haberse reavivado los combates y la agitación política.Desde finales de febrero, los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y el Ejército Blanco, una milicia que apoya a Machar, han provocado ataques mortales, el desplazamiento de más de 84,000 personas y detenciones de líderes de la oposición, incluido Machar. 

      Las consecuencias para los pacientes de cólera se han hecho sentir de inmediato. “Antes de que estallara el conflicto, teníamos unos 50 pacientes en el Estado del Alto Nilo”, explica Mwatia. “Pero debido al miedo y la inseguridad reinantes, huyeron de la clínica, y ahora se ha disparado el número de casos”. La enfermedad se propagó al Estado de Junqali, al Gran Pibor, y a través de las fronteras a la región de Gambela, en Etiopía. (Fuente: El País. Planeta Futuro.  21 de mayo de 2025)

     Este artículo ha sido escrito en colaboración con Egab

     En la Agenda 2030, como creo haber dicho en más de una ocasión el ODS 3 es "garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades". Es nuestra obligación ayudar a país pobres a hacer frente, en este caso, a la crisis del cólera, a la que se ha dedicado el artículo anterior. 

lunes, 19 de mayo de 2025

Salvar los océanos

      El naturalistas y divulgador británico David Attenborough (99 años) ha necesitado casi un siglo para descubrir que la  supervivencia de la Tierra depende del mar. A punto de cumplir 100 años, uno de los hombres más venerados y escuchado del Reino Unido ha lanzado su mensaje más político, más duro y más firme contra la devastación que suponen ciertas prácticas industriales. Su nueva película, Océan, muestra por primera vez imágenes crudas y destacadas del daño que provoca la pesca de arrastre, una técnica utilizada por empresas de todo el mundo que destroza de modo indiscriminado  el fondo marino. Ni siquiera Greenpeace había sido capaz de obtener una evidencia tan gráfica para denunciar este método. "Tres cuartas partes de lo que se captura con las redes de arrastre acaba siendo arrojado de vuelta al mar, es difícil imaginar una pesca más ineficiente", explica  Attendorough.

     Provoca angustia en el espectador seguir el avance de la cadena que estabiliza la red, cuyos  dientes avanzan poo el fondo marino levantando arena y destrozando toda vegetación a su paso. Los animales intentan desesperadamente escapar de la trampa. Con una pala, gran parte de lo obtenido se empija a un rendija del barco para arrojarlo de nuevo al mar.

     Arrenborough confía en remover tantas conciencias con su último film como logró con Big Planet II, el documental de 2017 que llevó a la atención del público ls invasión de residuos plásticos en mares y océanos. Por ejemplo, el entonces ministro conservador Michael Gove ordenó la retirada del mercado de las pajitas de plástico que se usaban hasta entonces para beber refrescos.

     El 9 de junio se celebrará en Niza la Confererencia de los Océanos de Naciones Unidas. El último mensaje de Arrenborogh, hasta la fecha, llega en el momento preciso para que los gobernantes tomen conciencia del problema. Un ecosistema marino más sano es capaz de atrapar n´ss dióxido de carbono, y contribuir de ese modo al combate contra el cambio climático. "Tenemos frente a nosotros la oportunidad de proteger el clima, nuestra alimentación, nuestro hogar", resume el popular naturalista británico. (Fuente: El País, 17 de mayo de 2025) 

     En la Agendo 2030 el ODS 14 es "conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible".

domingo, 18 de mayo de 2025

Glaciares

      La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alerta de que "el deshielo acelerado de los glaciares corre el arriesgo de desatar una avalancha de impactos es cascada sobre las economías, los ecosistemas y las comunidades, no solo en las regiones montañosas, sino a nivel mundial".

      "La preservación de los glaciares no es solo una necesidad ambiental, económica y social. Es una cuestión de supervivencia", destaca la secretaría general de OMM.

     Un reciente trabajo internacional publicado en Nature, en que han participado 35 grupos de investigación, coordinado por el Servicio Mundial de Monitorización de Glaciares (WGMS, por sus siglas en ingles), ha estimado que los glaciares del mundo pierden de media desde el año 2000 unos 273.000 millones de toneladas de hielo anuales, el equivalente a tres piscinas olímpicas por segundo. Según esta investigación, en la que se ponen en común cuatro metodologías diferentes de medición, estas zonas heladas del mundo han perdido un 5% de su volumen total, yendo desde un 2% de las islas antárticas y subantárticas a un 30% en los Alpes y Pirineos, las áreas en peor situación. A este  ritmo de deshielo, los científicos consideran que muchos glaciales del oeste de Canadá y EE UU, Escandinavia, Europa, Caúcaso, Nueva Zelanda y los Trópicos no sobrevivirán al siglo XXI.

     Una de las consecuencias más graves de esta reducción de la superficie helada es para el futuro abastecimiento de agua de algunas zonas del planeta, especialmente en Asia pues los glaciares actúan como gigantescos reservorios hídricos.

     El impacto que afecta de forma más generales el aumento del mar. Después del calentamiento de los océanos (que aumenta su volumen por la dilatación),las otras causas son derretimiento de los glaciares y el deshielo de los casquetes de Groenlandía y Antártida. Como explica Alejandro Blázquez,  científico del Laboratorio de Estudios de Geofísica y Oceanografía Espaciales de Toulouse (Francia), en estos momentos el mar está subiendo a un ritmo de 3,5 milímetros al año, pero en los glaciares hay hielo suficiente para provocar un aumento de 30-35 centímetros. "El problemas de que el mar suba unos centímetros es que esto hace que las tormentas y los eventos extremos en la costa sean mucho más graves", recalca Blázquez. 

     Según la OMM, el año hidrológico 2024 marcó el tercer año consecutivo en el que las 19 regiones glaciares experimentaron una pérdida neta de masa. Fue de  450.000 millones de toneladas, el cuarto más negativo registrado. "Debemos ser conscientes de que muchos glaciares seguirá derritiéndose y muchos desaparecerán. Sin embargo, dependiendo de la evolución de las emisiones, algunos aún pueden conservarse. Cualquier calentamiento adicional que se pueda prevenir tiene un impacto directo en los glaciares, esta es la manera de preservar nuestros glaciares", destaca Nussbaumer. (Fuente: El País. 21 de marzo de 2025)

 

Derecho a una vivienda

     En una "carta a la directora", titulada Ciegos ante la exclusión social,  y publicada el día 17 de mayo de 2025. su autora  Cristel Cruz Tapias de Ordino (Principado de Andorra) escribió: "En los últimos días, algunos medios han informado sobre la plaga de chinches en el aeropuerto de Barajas. Pero lo que realmente debería alarmarnos no es tanto la presencia de insectos, sino la de personas obligadas a vivir en ese lugar. Muchos se centran en si el problema afecta a los turistas o a los trabajadores, pero los chinches son solo el síntoma visible de algo más grave: la miseria y la exclusión social.  El precio de los alquileres se ha convertido en una forma de expulsión, yen los últimos meses hemos una realidad tan dura como incómoda:  centenares de personas durmiendo en Barajas, arrastrando tragedias personales causadas por sueldos que no alcanzan ni para una habitación, ypor la falta de vivienda pública real. ¿Hasta cuando seguiremos mirando hacia otro lado? Se necesitan medidas valientes y un compromiso público firme para garantizar el acceso a la vivienda como un derecho fundamental.no como un privilegio".

      En la Agenda 2030, el Objetivo 11 es "lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles". La primera meta de ese objetivo es "asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros.


 Asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y aseqyuibles y mejorar los barrios marginales