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sábado, 28 de marzo de 2026

España sin inmigrantes

 

España, 2074.  Las fronteras llevan años cerradas y los migrantes llegan con cuentasgotas. Solo se admiten aquellos cumplen con los estrictos requisitos fijados por las autores. El país, en lugar de crecer, ha encogido, tanto en población como en crecimiento. Ya no persigue de cerca a las grandes avanzadas; es un Estado envejecido con cada menos niños y mano de obra, donde faltan profesionales para cubrir los servicios públicos básicos, han cerrado centenares de miles de negocios y el PIB ha crecido un 22% menos de lo que habría hecho de mantenerse las puertas abiertas a los extranjeros.

Este escenario distópico es el que dibuja el documento España ante el reto migratorio: dos escenarios posibles, que la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia (ONPE) -- una Dirección General de la Presidencia del Gobierno -- presentó ayer.  Se trata de un ejercicio de proyecciones que ni siquiera toma en cuenta un cierre completo de las fronteras, sino una reducción sobre los flujos migratorios previstos de un 30% de aquí a los próximos 50 años.

De mantenerse las tendencias, la población de España alcanzaría los 55 millones en 2075.       

     Si los flujos migratorios de entrada se redujeran un 30% con respecto a esas proyecciones, los habitantes del país retrocederían hasta lo 40 millones,  casi 10 menos que en la actualidad.  Y no solo habría menos gente, sino que la sociedad estaría aún más envejecida de lo que dibujan las perspectivas. El envejecimiento es un rasgo estructural de las economías avanzadas y la tendencia no se detendrá. Así lo apuntan las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), a partir de las cuales la INPE ha construido sus previsiones: los mayores de 65 años pasarán a representar el 30% de la población en 2055, 10 puntos que ahora, y el saldo vegetativo negativo alcanzará su ápice en 2061. Pero los migrantes, que suelen pertenecer a cohortes más jóvenes, están amortiguando  este declive demográfico, como también concluía un reciente estudio d Fedea: en las dos dos últimas décadas, el impacto negativo del envejecimiento sobre ls economía hubiera sido el doble sin la inmigración.

     Según la simulación de la ONPE, la población en edad de trabajar caería de los 33 millones del escenario a base de 24 millones en 2075.  El golpe sería particularmente duro en sectores intensiva en mano de obra extranjera, esenciales tanto para la estructura de la economía como para el sostenimiento de los servicios públicos esenciales. Es el caso del campo, que perdería un tercio de sus explotaciones.  También desaparecerían cerca de 90.000 bares y restaurantes,  una cifra más o menos equivalente a la mitad de los que existen hoy en día,  desencadenando externalidades negativas en otras actividades como la industria alimentaria o el turismo.  Las zonas  despobladas también saldrían perjudicadas: Huesca, Soria y Teruel, los provincias con la menor densidad de población, verían esfumarse el 28% sus habitantes y unos 2.300 municipios podrían desaparecer.

     Cuando el invierno demográfico sea más intenso y el número de personas dependientes se haya disparado en 60% con respecto a la situación actual, hasta tres de cada 10 cuidadores se habrán esfumado. Con menos mano de obra que contribuye a ls Seguridad Social con sus cotizaciones, también la sostenibilidad de las pensiones estará en riesgo:  cada trabajador debería aportar unos 2.000 euros al sistema en 2075 para garantizar lsd mismas prestaciones que se cobran hoy en día,

     La oferta educativa encogería por el abrupto descenso de la natalidad y redundaría en unas 30.000 aulas menos de educación primaria y 18.000 de secundaría, con mayores repercusiones en municipios pequeños y la presumible pérdida de servicios complementarios como el trasporte o los comedores. Tampoco habría desahogo en la sanidad pública, pues las listas aumentarían por la menor de disponibilidad  de profesionales sanitarios, Cerca de 63.000 médicos especialistas podrían evaporarse. (Fuente: EL PAÍS, 26 de marzo de 2026)

     Desde mi punto de vista, la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia (ONPE) --una Dirección Genera de la Presidencia del Gobierno -- preparó el documento España ante el reto migratorio: dos escenarios posibles, para hacer frente a  los partidos políticos que se oponen a que España acoja a inmigrantes

 

 

  

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