El Ministerio de Trabajo y los sindicatos UGT y CC OO sellaron el 16 de febrero la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026. El acuerdo, en los términos que se cerraron el pasado 28 de enero contempla elevar el sueldo retributivo a 1.221 euros brutos en 14 pagas, un 3,1% más que en 2025. La firma protocolaria del pacto, celebrada en la sede ministerial y protagonizada por Yolanda Díaz, Pepe Álvarez (UGT) y Unal Sordo (CC OO), contó en esta ocasión con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La única vez que el jefe del ejecutivo había participado en el acto para refrendar la subida del SMI fué en 2020, la última vez que la patronal también participó en el acuerdo. El contexto no podría ser más diferente ayer; Sánchez embistió con fuerza contra los empresarios por no respaldar el nuevo aumento, que se oficializara hoy en el Consejo de Ministros.
"Aquí no estamos todos los que deberíamos estar. Falta la patronal y su ausencia dice mucho" aseguró el presidente del Gobierno. "Es la que ha decido borrarse de este acuerdo. Lo que no es admisible es que en un contexto de bonanza económica se mire con lupa el salario de quien cobra el mínimo mientra se mira hacia otro lado cuando se registran estos beneficios multimillonarios. Es una cuestión de justicia social y de inteligencia económica", añadió.
En un discurso muy crítico con la CEOE y Cepyme, Sánchez insistió: "Cuando toca apretarse el cinturón nos lo apretamos todos, y cuando toca repartir beneficios, los repartimos entre todos. Que nadie nos diga que no se pueden subir los salarios cuando los beneficios crecen. Que nadie nos diga que no hay margen cuando la economía avanza. El Gobierno está haciéndolo con lo que está en su mano, el SMI y Función Pública. Le pido a la patronal que cumpla su parte, que paguen más. Que vayamos a un aumento generalizado de los sueldos allí donde aún no lo hay".
Hasta ahora, lo habitual era que el presidente del Gobierno participase en la firma de los acuerdos que estaban avalados por el diálogo social, tanto por patronales como por sindicatos. Ese fue el caso de la última reforma de pensiones, que selló en La Moncloa en septiembre de 2024. "El trabajo debe permitir vivir con dignidad", agregó Sánchez.
La CEOE insistió ayer en su postura, tras el discurso de Sánchez. "Ya nos opusimos por cuanto : no solo se fundamenta en un cálculo erróneo de partida por parte de los expertos, sino que además supone una injerencia grave en la negociación colectiva", imdica un portavoz de la asociación empresarial.
Los empresarios hacen esta valoración porque consideran que elevar tanto el suelo empresarial no es asumible en muchos sectores. "Dicho esto, hay que pensar que mientras autónomos, pequeños empresarios y agricultores verterán 1.782 millones de euros en la economía con el SMI, el Gobierno no está poniendo los medios para atajar la sangría de 33.000 millones de euros que se va por el sumidero por la mala gestión de las bajas", agrega la organización que preside Antonio Garamendi. Por su parte, Díaz subrayó en su discurso que Sánchez siempre ha estado donde tenía estar; en el lado correcto de la historia". Con acuerdos y desacuerdos, hemos tenido discusiones potentes e intensas", indicó la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, antes de recalcar que el Gobierno pretende seguir adelante con su agenda reformista: "Nos queda mucho por hacer. Vamos a aprobar el nuevo registro horario, la reducción de jornada, o evitar las horas extra impagadas, a proteger frente al despido injusto, a regular las plataformas que quieren volver al siglo X1X..."
La subida anual del salario mínimo es una de las fechas marcadas en rojo en el calendario del Gobierno, ya que una de las políticas económica de mayor trascendencia que no exige convalidación parlamentaria. Así, la mayoría de las derechas en el Congreso no puede frenar esta iniciativa, como sí hizo la reducción de jornada y como se prevé con otros proyectos del departamento de Díaz, como la reforma de la indemnización por despido.
La cita gozó de más protección que en incrementos previos, con la presencia de representantes de varias asociaciones profesionales y civiles, así como la plana mayor de los sindicatos.
También acudieron la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero; la ministra de Educación, Milagros Tolón; el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustitinduy; la ministra de Seguridad Social y portavoz del Ejecutivo, Elma Saíz; y la presidenta del Congreso, Francina Armengol.
Con esta subida, el salario mínimo interprofesional continúa la escalada de los últimos años. Desde 2018, cuando Pedro Sánchez accedió al Ejecutivo, el SMI ha crecido un 66%. De 736 a 2.221 euros brutos al mes en 14 pagas. En el mismo periodo, los precios han crecido un 23%. Según cálculos de CC OO, esta subida beneficiará a 1,66 millones de personas asalariadas, el 9% del total. El Gobierno estima un impacto mucho mayor, de 2,5 millones de beneficiarios.
El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, subrayó que e, incremento beneficia especialmente a "mujeres, jóvenes y a los territorios con más dificultades, donde los salarios son más bajos". Como Sánchez, cargó contra la patronal: "Si estuviera aquí, tendría que explicar por qué el SMI se está comiendo buena parte de los convenios colectivos".
Su homólogo en CC OO, Unal Sordo, destacó que las subidas del SMI sirven para "evitar situaciones de precariedad escandalosas que se pueden generalizar en las sociedades contemporáneas". (Fuente: EL PAÍS. 17 de febrero de 2026)
El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) puede ser una manera de "reducir la desigual en España". Un país cuyos miembros se considere verdaderamente seres humanos, Homo sapiens, nunca podría estar en un país donde viven juntos personas pobres y personas ricas.
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