Los umbrales y el cambio climático brusco
Los costes globales de pasar de la temperatura del punto de partida preindustrial a un grado centígrado por encima de la media preindustrial serán moderados. El siguiente grado (esto es, dos grados por encima de la línea base preindustrial) será mucho más caro. De hecho, cada incremento de un grado centígrado será muy oneroso. Es igual que la fiebre. Pasar de 37 a 37,5 grados centígrados resulta desagradable. Otro grado más es enfermizo, y cada grado adicional resulta más amenazador aún. Un incremento de 4 grados hasta llegar a 4,5 puede ser fatal. Así sucede también cuando modificamos la temperatura de la Tierra, donde unos cambios aparentemente leves pueden producir alteraciones peligrosas, bruscas e inciertas.
Una de las razones de este efecto no lineal es que sistemas naturales y humanos superará determinados umbrales de temperatura. Por ejemplo, si la Tierra se calienta los suficiente, las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida se desgajaran por fusión y resquebrajamiento, y el consiguiente flujo de agua y hielo desde la tierra a los océanos elevará el nivel del mar y desplazará a los centenares de millones de personas que viven en litorales a poca altitud sobre el nivel del mar. Cuando las temperaturas superen determinado punto, el rendimiento de los cultivos alimentarios podrían desplomarse porque las semillas no germinarán. De manera similar, enfermedades como la malaria podrian aparecer en regiones en las que en la actualidad no existen. Por encima de determinada temperatura, la humedad del suelo se evaporará con tanta rapidez que las tierras semiáridas se convertirán en desiertos y serán incapaces de sustentar la agricultura. El margen de supervivencia de muchas especies está rigurosamente limitado por la temperatura, de modo que un incremento de la misma que supere determinado umbral empujará a estas especies a la extinción. Y así sucesivamente
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