Son horas críticas en el litoral mediterráneo español, donde pueblos y campos se encuentran anegados tras dos días de "precipitaciones extraordinarias e históricas", en palabras de la Agencia Estatal de Meteorología, poco dada a la exageración. Al menos cuatro personas ha fallecido entre el domingo y ayer, una en Barcelona, dos en Valencia y otra en Alicante. Las fuerzas de seguridad continuaban anoche rescatando a vecinos en lanchas y helicópteros en el sur de Valencia y el norte de Alicante, las comarcas más afectadas,La Generalitat Valenciana ordenó el confinamiento en sus casas de unas 850.000 personas en 145 municipios. Una zona tan turística como la la costa entre Gandía y Dénia era prácticamente inaccesible en muchos puntos. El peligro ha pasado.
La dana Adam es solo la primera de 2026. Ha inundado sobre todo la costa, pero también ha dejado calles en ríos en localidades de la huerta valenciana aún traumatizadas por la dana de 2024, en la que murieron 235 personas y de la que cumple el segundo aniversario la semana que viene. Las cifras de precipitaciones superiores a 600 litros por metro cuadrado en algunos puntos, solo se comparan con aquella tragedia en este siglo. Esta lluvia cae solo dos años después sobre la misma tierra, pero con una preparación institucional, y una psicología colectiva del peligro muy diferente a la de entonces, cuando un Govern paralizado esperó durante cinco horas a que el presidente Carlos Mazón terminara de comer antes de avisar a la población y después culpó a otros de su incompetencia .
Ya el año pasado, ante la borrasca Gabrieiie, se activaron avisos ES-Alert a los móviles, se suspediron actividades con antelación y la coordinación entre administraciones permitió una respuesta ágil a las situaciones de emergencia. Un año después, en una situación mucho más complicada, se confirma la tendencia. La herramienta EA-Alert se utilizado en Cataluña, la Comunidad Valenciana (dos veces). Baleares y Almería.Las comparecencias conjuntas del presidente d la Generalitat Valenciana, el consejero de Emergencias y la delegada del Gobierno han trasmitido la autoridad que necesitan los ciudadanos. Las lecciones de la mayor catástrofe natural en España en este siglo han sido interiorizadas por las administraciones y estos precedentes se tienen que consolidar. La alerta ante las lluvia también se tienen que consolidar. Hoy, todo el mundo sabe que un "aviso rojo"del Aemet implica un fenómeno meteorológico excepcional con peligro de muerte. El término científico "dana" ha entrado en ei lenguaje con toda la fuerza de su significado y transmite urgencia que palabras como diluvio o riada. Desde el año pasado, las danas de alto impacto reciben nombre.
Son pasos hacía un futuro, que en realidad ya es presente, en el que España tendrá que pensar en temporada de danas como el Caribe en su temporada de huracanes. No como algo extraordinario. sino como un fenómeno extremo que se repite todos los años en distinto grado y, sin la preparación adecuada, tiene efectos mortales. Por eso, además de la mayor planificación institucional y ciudadana del peligro, aún es necesaria una adaptación del medio físico. Las infraestructura del Mediterráneo español están construidas para otro tipo de lluvias y otra frecuencia. El cambio climático impone una nueva realidad en la que fenómenos que sucedían cada medio siglo suceden cada pocos. La era de la "gota fría" ha terminado y ha sido sustituida por la era de las danas. La pregunta ya no es si va haber otra igual que esta, sino cuándo. (Fuente: EL PAÍS, 20 de octubre de 2026)
En esta noticia se menciona el "cambio climático" (el cambio climático impone una una realidad), pero no dice que ese cambio se debe a la quema de combustibles fósiles y existen varias formas de vivir sin esos combustibles.
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