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lunes, 25 de agosto de 2025

Parque de Pamplona

     La preocupación por el cambio climático y fenómenos extremos que conlleva están obligando a repensar las ciudades y su relación con la naturaleza. La catastrófica dana de Valencia nos habla de la urgencia de dar espacio a los rìos, sobre todo en el ámbito urbano.  para evitar consecuencias dramáticas. Algunas ciud´<des se han adelantado con proyectos pioneros que marcan un camino. En 2013, Pamplona reformó la zona agrícola de Aranzadi -un espacio situado en el centro de la urbe que sufre inundaciones periódicas del río Arga - para convertirla en un parque urbano y generar un camino alternativo.  Este nuevo camino, denominado bosque de crecidas, permite que se inunden las huertas y el parque, fertilizando el terreno sin causar daños en los barrios cercanos.  Así se domestican las inundaciones´

     "El de Aranzadi es un meandro muy especial de la historia agrícola de Pamplona. Está situado muy cerca del casco histórico.a los pies de la muralla, pero se había quedado bloqueado por una serie de edificios, piscinas y vallas. de difícil acceso y con poca relación con la ciudad", señala Inaki Alday,  cofundador junto a Margarita Jover de Aldayjover -con oficinas en Barcelona y Nueva Orleans-, el despacho que ganó el concurso de ideas municipal y de diseñó el proyecto. "El río estaba encajonado y se desbordaba con facilidad sin  encontrar alternativas, con lo que a veces llegaba a los vecinos de la margen derecha", continúa el también decano de Arquitectura de Tulane, en Nueva Orleans, institución en la vanguardia contra las grandes riadas tras padecer el huracán Katrina en 2005.

     Su proyecto para Aranzadi parte de la premisa de que hay que hacer sitio a los ríos para que se desborden sin causar daños. "Hicimos una operación extremadamente innovadora para generar un ramal temporal del río  - el bosque de crecidas- , con lo que aumentamos su capacidad y evitamos inundaciones en la ciudad", señala.

     Jesús Arcos, jefe de obra del proyecto, explica: "Recortamos la cota de un muro para que, cuando el río sube más de dos metros, entre por una apertura -denominada labio- del nuevo bosque de crecidas, choque con una colina reforzada con bancos y cambie de dirección hacia el primer puente". Ese puente tiene unas costillas --una especie de pilares-- que sobresalen por el lado más cercano al río y tienen la función de parar los troncos grandes.  Las del otro lado son más pequeñas. "Aquí ya no necesitamos que tengan tanta altura porque ya no tienen que coger los elementos flotantes, pero sí nos interesa darle dirección al agua para que no se desparrame ni lastime los taludes de las orillas --reforzados con bancos, setos y otros elementos--,lo que hacemos con unos pelos de hormigón que peinan la corriente", continúa Arcos.  Mientras no hay inundaciones, sirven de bancos y mesas de picnic para los ciudadanos.

     Alday retoma: "Cuando entra la inundación, llega con fuerza arrastrando piedras, objetos, troncos, ... Los muros tienen el objetivo de obligar al agua a cambiar de dirección y ralentizarse, para que haga menos daño, y además los sólidos se depositan en ese lugar de entrada". El resultado, además de una compleja obra de ingeniería, drenaje y paisaje. Es un bosque de naturaleza exuberante donde predominan los árboles de  ribera --olmos.sauces, chopos-- y los arbustos imprescindibles para atraer insectos y biodiversidad. La hierba crece salvaje  junto a todo tipo de flores. Y a cinco minutos del casco urbano.

     "Con el cambio climático, este tipo de proyectos son fundamentales para las ciudades: o renaturalizamos con más vegetación, biodiversidad y drenajes urbanos o va a haber un problema",  apunta Joxe Abaurrea, concejal de Urbanismo de Pamplona. "Aquí crecen hierbas y flores silvestres, habrá quien piense que no está cuidado. pero sí lo está.Tenemos que empezar a presumir de naturaleza urbana". ¿Para qué se usa? "Es un parque con mucho aprovechamiento, como una isla dentro de la ciudad. Los pamploneses suelen pasear por el margen del río, mientras que la gente con perros los suelta en el bosque de crecidas.

     En cuatros puntos del recorrido hay otras tantas baldosas de infiltración que recogen la lluvia en el parque a través de diferentes mecanismos --franjas de grava, conectores y otros sistemas-- y desembocan en cuatro puntos bajos, que están encharcados parte del año. Son lugares que se secan en verano, pero durante el resto del año están llenos de agua, con lo que tienen otro tipo de vegetación. mosquitos, y atraen aves, reptiles y una biodiversidad diferente. Estos nodos de biodiversidad hacen que el parque sorprenda 

     También hay zonas infantiles.  En una de ellas --creada en la segunda fase del proyecto-- hay un fuego donde tras darle al pulsador,  sale un chorro de agua que se desparrama por un recorrido de troncos que se van bifurcando, para que los niños sepan cómo funcionan los ríos y que. si en un tronco se ponen piedras o tierra, el agua salta hacia el otro lado.

     ¿Podemos hablar de innovación?  En la Agenda 2030, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 9 es "construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación".

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