El contenido de este blog se ha cedido al dominio público: puede ser copiado, parcial o totalmente, sin previo permiso de la autora.
domingo, 25 de octubre de 2026
CAMBIO CLIMÁTICO LA ONU
Tres años de alerta de que se estaba la ventana de oportunidad para el cumplir con el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París -- y seguro para la humanidad --,el área de medio ambiente de la ONU terminó ayer por asumir una "dura realidad": la posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales se ha esfumado. Lo hace por primera vez en el informe de referencia que desde 2010 presenta para analizar los planes climáticos de los países y las trayectorias que se deben seguir para cumplir con los acuerdo internacionales. En las anteriores entregas,se señalaba que todavía había "una oportunidad" si se hacia "un esfuerzo hercúleo", recuerda Inger Andersen,directora ejecutiva del Pnuma (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente). "Ahora está claro que ese esfuerzo hercúleo no se hizo: procrastinansos con el clima. Y. en consecuencia, ahora decimos "esta ventana se ha cerrado".
¿Y que significa un mundo 1,5 grados más caliente? "Inundaciones mortales, olas de calor brutales, incendios forestales furiosos, vidas perdidas, economías paralizadas, desigualdades cada vez mayores" , resume Antónil Guterres, secretario general de la ONU. Se trata,justamente de los impactos ligados a unos fenómenos extremos que se están sintiendo en todos los rincones del planeta y que son cada décima de grado de incremento de la temperatura global serán más frecuentes e intensos.
Para calcular el nivel de calentamiento, se toma como referencia el periodo comprendido entre 1850 y1900, antes que el ser humano empezara a usar de forma masiva unos combustibles fósiles que a la postre han acabado por cambiar el clima. Porque cuando el carbón, el petróleo y el gas se queman para generar energía emiten los gases de efecto invernadero que acumulan en la atmósfera y sobrecalientan el planeta. El Acuerdo de París, firmado en 2015, estableció el objetivo de que las emisiones anuales se redujeran de tal forma que el calentamiento no superara los 2 grados y, en la medida de lo posible, los 1,5 respecto a los niveles preindustriales. Esa meta era para final de siglo,pero la ciencia lleva años advirtiendo de las emisiones han sido tan en las últimas décadas que los 1,5 están muy cerca de rebasarse de forma estable, algo que se prevé que ocurra en la próxima década.Ahora el Pnuma asume esta realidad y en la edición número 16 del Informe sobre la Brecha de las Emisiones plantea un nuevo escenario,algo así como un plan b. "No significa que renunciemos objetivo más ambicioso del Acuerdo de París", apunta a recortes ente un 5% y un 8% de las emisiones de entre un 5% y un 8% para 2030 y de entre un 11% y un 15% en 2035. Esta trayectoria de las emisiones conduce a un calentamiento de 2,6 grados, según advierte el análisis de este departamento de la ONU.
De momento,el camino descendente de las emisiones mundiales no da comenzado. De hecho, en el Pnuma no tienen claro ni siquiera que haya tocado techo. Los datos recogidas en el informe que se publicó el 21 de octubre de 2026 apuntan a que en 2025 las emisiones de efecto invernadero fueron similares a las de 2024. Es una buena noticia porque parece que se ha roto la tendencia de fuerte crecimiento de las décadas pasadas. Pero no es suficiente con que se estanquen, deben empezar con fuerza si se quiere abrir de nuevo la ventana para dejar el calentamiento en el nivel menos catastrófico posible.
"Los avances de los últimos años demuestran que esto aún se puede hacer", añade Andersen, que apunta a las mejoras de la transición energética esta década. "Desde la adopción del Acuerdo de París (diciembre de 2015) la capacidad global de electricidad renovable ha crecido tres veces más rápido de lo previsto, con la proliferación de energía solar fotovoltaica aumentando siete más rápido". Ademas, apunta la responsable del Pnuma, "el suministro total de energía procedente de carbón y el petróleo ha crecido más lentamente de lo previsto".
Andersen, además, recuerda que "varios miembros del G20 han mostrado reducciones sostenidas de sus emisiones, y algunos están alineando las políticas con compromisos de emisiones netas cero" para este siglo. La otra pata a la que apunta el Pnuma, la de captura de las emisiones, es una pura interrogación ahora mismo. En el informe se dimensiona el problema: si se cumplieran los recortes previstos, se necesitaría ademas de retirar de la atmósfera y almacenar bajo tierra "aproximadamente 320 gigatonetadas de dióxido de carbono, el principal de los gases de efecto invernadero.Esto equivale "a alrededor de ocho años de las emisiones mundiales de dióxido de carbono similares a las de 2024", calculan los expertos.
Keywan Riahi, uno de los autores del informe del Pnuma, explica que para conseguirlo hay "procesos naturales como, por ejemplo, la reforestación y la gestión de humedales" que pueden ayudar a aumentar la retención natural de dióxido de carbono. Pero hay señales que apuntan ya a que la capacidad de sumidero de los sistemas naturales se está "debilitando debido al propio cambio climático". Con lo que surgen las hipotéticas "soluciones de ingeniería".
Pero "todas esas tecnologías conllevan riesgos", advierte Riahi, quien aboga por "preparase ahora para poder extraer dióxido de carbono de la atmósfera a gran escala en 10 o 20 años". (Fuente: El PAÍS, 22 de octubre de 2026)
De varias maneras sabemos como vivir sin utilizar combustibles fósiles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario