El contenido de este blog se ha cedido al dominio público: puede ser copiado, parcial o totalmente, sin previo permiso de la autora.


domingo, 28 de junio de 2026

Venezuela necesita al mundo

 

      Los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que han sacudido Venezuela han provocado hasta el momento. cientos  de muertos y miles de heridos, y han devastado buera parte del país y abierto una herida que tardará años cicatrizar. Hoy la prioridad es salvar vidas, atender a los heridos, dar refugio a quienes lo han perdido todo y rehacer una infraestructura que, incluso antes de la tragedia mostraba profundas carencias. La dimensión de la catástrofe obliga también a entender que ninguna diferencia ideológica puede justificar la indiferencia ni el frentamiento en momentos como este.

     Venezuela necesita del mundo entero. Sin excepciones, De los países vecinos, de los organismos multiraterales, de Europa, de Naciones Unidas, delos bancos de desarrollo y especialmente de Estados Unidos, El Gobierno Donald Trump ha tutelado el devenir de país desde que lo atacó el 3 de enero para hacerse con el control  de las reservad de petróleo y minerales, Es la hora de que la mayor potencial mundial ayude sin reservas y con los recursos suficientes a Venezuela en una de sus peores tragedias humanitarias recientes.

.     La respuesta internacional no puede convertirse en un nuevo escenario de disputas diplomáticas ni de cálculos geopolítica.

    Tampoco debería ser utilizada para reabrir debates que pertenecen a otra época. Habra tiempo para la política. Hoy corresponde la solidaridad. Cuando miles de familias buscan entre los escombros,cuando los hospitales, carreteras, escuelas y viviendas han quedado destruidos, lo primera obligación es salvar vidas y empezar a reconstruirlas.

     También Venezuela tiene una oportunidad histórica. Las grandes catástrofes suelen dejar al  descubierto las  debilidades de un país, pero a veces también sirven para acelerar transformaciones que durante años parecían imposibles. La reconstrucción no deberià limitarse a devolver las cosas al punto en el que estaban antes del terremoto. El país necesita un auténtico plan nacional de infraestructuras que piense en las próximas décadas:  edificios con estándares antisismicos  modernos, redes eléctricas y de agua resilientes, hospitales preparados para emergencias,  mejores sistemas de protección civil y una planificación urbana capaz de reducir el impacto de futuros desastre.

     Ese esfuerzo exigirá recursos que Venezuela no tiene a mano, y esto le impide afrontar sola esta tarea monumental. Requerirá financiación internacional. cooperación técnica y una coordinación sin precedentes entre instituciones nacionales y organismos multilaterales. Pero también demandará algo menos tangible y quizá mucho más difícil de obtener confianza. La confianza necesaria para que gobiernos, empresas. organismos internacionales y sociedad civil trabajen juntos y con un mismo objetivo. La confianza que a fin de cuentas únicamente puede proporcionar un verdadero Estado de derecho y el pluralismo político. Porque la reconstrucción no puede convertirse en un botín político. Debe ser un proyecto de país.

     Venezuela atraviesa una de las horas más difíciles,y sucede en un momento clave de su historia, tras la caída de Nicolás Maduro, la cooperación de Caracas con potencia uutelar de Washington, los primeros pasos par recuperar el acceso a  los mercados con un plan de reestructuración de la deuda y la aplazada democratización. El mundo tiene la obligación moral de acompañar a los venezolanos y sus dirigentes la responsabilidad de aprovechar este dolor para construir un país más seguro,más moderno y mejor preparado para el futuro. Que de los escombros surja algo más que la reconstrucción material: un nuevo consenso nacional. democrático, basado en la cooperación, la planificación y la unidad. La política y los políticos deben encontrar su versión dejen de dividir para empezar a  reconstruir.

     Lo urgente es la ayuda y la solidarizad; después. la reconstrucción, que exigirá confianza, dentro y fuera del país, (Fuente: EL PAÍS, 26 de junio de 2026)

       Me parece una muy buena noticia, desde todos los puntos de vista, sobre todo se habla de solidaridad, algo propio del verdadero ser humano. 

No hay comentarios: