Narrado por el célebre paleontólogo Juan Luis Arsuaga, en el documental Homo Platic explora cómo los plásticos. microplásticos nanoplásticos han dejado su huella devastadora en los ecosistemas más vulnerables del planeta. "Es material fundamental e indispensable en nuestra vida, el problema es el uso que le damos", apunta a este periódico Julio Pérez del Campo, el director de la película, ya disponible en el catálogo de Movistar Plus.
Casi toda la Tierra, desde las aguas heladas de la Antártida hasta las costas tropicales más remotas, está invadida por residuos de un invento que transformó la forma de las personas y que ha terminado alterando la supervivencia humana. Se trata de un material que contiene más de 19.000 sustancias químicas, incluidos carcinógenos y disruptores endocrinos. Homo Plastic lleva a través de un viaje visual a las costas de Hong Kong y Bangladés para contar cómo un material que en su día fue un sinónimo de progreso ahora está destruyendo el entorno natural y afectando a todas las formas de vida. "Casi que era uno de los grandes temas que van a tener una importancia muy grande durante las próximas décadas y un asunto que no se estaba todavía tratando en su gran amplitud, sobre todo en las repercusiones no solamente medioambientales, sino también en el aspecto social". cuenta el cineasta en conversación telemática.
Algunos de los momentos más impactante de Homo platic transcurre en el vertedero Dandora, en Noirobi, ya que hace muchos años que triplica su capacidad. Se trata de un lugar peligroso, dominado por mafias, al que el equipo de este documental ha tenido que entrar clandestina. Los colegios y las viviendas están a tiro de piedra del vertedero, lo que supone un riesgo tóxico para la población. "Es un sitio donde nunca te va a buscar la policía; si ocurra algo, es muy difícil que te puedan encontrar" , comenta Pérez del Campo. También es reflejo perfecto de la doble desigualdad que viven los países envías de desarrollo: acumulan su basura y la de de los países occidentales y su enorme pobreza obliga a vivir de esa basura, reconfortándola,
Pero las espectaculares imagines que registra Pérez de Campo, habituado a documentales sociales grabados en Gaza o en el corazón de África no son solo pesadillescas. Homo Plastic es, en parte un documental de viajes y también uno de naturaleza, que incluye un viaje al fondo de los océanos con lo que el directo ha disfrutado más que nunca de su formación como biólogo. "Nunca había grabado en la naturaleza a nivel profesional, ni había pasado el tiempo con ballenas analizando su comportamiento", celebra el cineasta que reivindica el documental de naturaleza como un género muy exigente.
El de los microplásticos es un campo de estudio relativamente joven, por lo que dicotomía de imágenes que intercala Homo Plastic le sirve para combatir "el enorme desconocimiento" que sigue en la sociedad en torno al uso del plástico. "Es algo parecido a lo que ocurrió con el tabaco. En su momento, la gente no veía que eso pudiese generar un problema tan grande, y cuando muchos años después se dio cuenta, a menudo ya era demasiado tarde", argumenta.Uno de los principales enemigos en la batalla contra el residuo plástico (que son contra es uso de este material) son las monodosis,tan comunes en la industria turística y en los países en vías de desarrollo.
Sin ser ni mucho menos pesimista, lo que el documental es un reto cuya solución no resulta sencilla."Un remedio a medio plazo es, precisamente,educar al ciudadano", defiende el director. "Recordemos que es España hace 40 años todo el mundo tiraba cualquier cosa por la ventana del coche o tiraba el paquete de tabaco al suelo, algo que ahora nos horroriza", argumenta.
Otro remedio es el legislativo. " Deberíamos ser más rígidos. Si se prohibiesen todos los plásticos de un solo uso qu no sean absoluta y radicalmente imprescindibles, cambiaría completamente la situación en la estamos. Pero, por desgracia. esa medida no es una prioridad en la agenda política de ningún país", lamenta.
Como cineasta especializado en temáticas sociales, considera que es peor que la gente no mire el el problema o que lo vea y no haga nada al respecto. "Estamos en una sociedad de consumo, de información infinita, en la cual este tipo de cosas no aparen en nuestros algoritmos y se escapa completamente de nuestro radar", responde.
Pérez del Campo ganó en 2019 junto a Carles Bover el Goya al mejor cortometraje documental por Gaza. En él.mostraban a través de diversos personajes la violación de los derechos humanos y la situación de bloqueo que entonces sufrían diariamente los palestinos en la Franja. La situación ha ido a peor en los tres años, ante una opinión pública internacional y una clase política que reacciona muy lentamente. "Estamos en un ciclo en el cual muchos países que están volviendo hacía modelos que se parecen más a modelos fascistas y que estás permitiendo que este tipo de cosas no solo sigan ocurriendo, sino que lo están fomentando", opina el cineasta.
"Nos están llevando a un mundo que creímos que nunca iba a volver. Han cometido un genocidio contra la población civil desarmada, contra niños, como hacía que no pasaba, podríamos decir que desde la II Guerra Mundial. Hacía mucho que no veíamos algo tan exageradamente grave, que ha ocurrido con total impunidad. No solo se ha retransmitido en directo,también se han burlado de las víctimas con una frialdad tan extrema que ya sí ha despertado una conciencia social en los últimos tiempos.Han llegado tan lejos que ha sido absolutamente imposible acallarlo", concluye.
Volviendo al problema de los plásticos, el documental Homo Plastic muestra cómo este material destruye e, entorno natural y la salud de las personas. (Fuente: El PAÍS, 27 de octubre de 2926)
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