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lunes, 9 de enero de 2017

Pobreza infantil

     El Día Universal del Niño se celebró el 20 de noviembre. Un día para recordar que, por ejemplo, en la Unión Europea, un 26,9% (más de una cuarta parte) de los menores de 18 años se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social en 2015.
     Son niños que, según El País en la noticia "Una infancia sin derechos", publicada el 21 de noviembre de 2016, no pueden comer carne, pollo o pescado un mínimo de tres veces por semana, ni tienen una vivienda a una temperatura adecuada. "Sus padres tienen dificultad para pagar el alquiler y no pueden afrontar gastos imprevistos, como comprar medicinas para tratar una enfermedad. No tienen teléfono, ordenador o televisión en color y, para ellos, las vacaciones no existen. Estos son los indicadores que construyen el perfil de la pobreza infantil."
     ¿Qué culpa tiene un niño de nacer en el seno de una familia pobre? Esa es una pregunta que nos debe empujar a actuar. Y, en efecto, la sociedad civil está actuando a través de muy diferentes organizaciones no gubernamentales. Pero, ¿no debería ser misión del Estado? La justicia social implica el compromiso del Estado para compensar las desigualdades que surgen, prestando servicios que ayuden a estas personas a superar o salir de una situación de vulnerabilidad social.
     Recuerdo la noticia "El Tribunal de Derechos Humanos condena a Irlanda por abusos sexuales", publicada en El País el 28 de enero de 2014. En ella se indica que el Tribunal de Estrasburgo constató que el Estado irlandés, a pesar de ser consciente de los abusos sexuales cometidos por varios religiosos, continuó sufragando la educación primaria en el sistema escolar tradicional sin promover ningún cambio ni implementar controles efectivos de protección al alumnado, en definitiva, como recoge la sentencia, "eludiendo su obligación de proteger a esos niños". ¿Qué hay que hacer para que ese Tribunal de Derechos Humanos constate que hay Estados que están eludiendo su obligación de ayudar a los niños que se encuentran en riesgo de exclusión social.
     La educación es la herramienta más poderosa para romper el círculo de transmisión de la pobreza de padres a hijos. Garantizar el éxito escolar de los niños en riesgo de pobreza o exclusión social es la mejor herramienta para asegurar la ruptura de ese ciclo. Sin embargo, todas las reformas estructurales, dictadas por el Fondo Monetario Internacional, señalan la obligación de recortar los gastos del Estado en educación y sanidad.
     El Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, en su libro La idea de la justicia, indica que la desigualdad extrema y la democracia son incompatibles. Sen muestra cómo las políticas de ciertos gobernantes pueden causar el hambre de la población, incluso cuando abundan los alimentos. ¿Son nuestros gobiernos realmente democráticos?  Sin duda, nuestros gobiernos no son realmente democráticos. La democracia es algo que va más allá de votar en unas elecciones. Es responsabilidad de los ciudadanos añadir a todas las acciones que ha empezado a realizar llevados por su solidaridad y empatía, el trabajo en favor por el establecimiento de una verdadera democracia, que asegure la justicia social.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Autopistas, bancos y hospitales

     Según los medios de comunicación, las autopistas van a ser nacionalizadas: su gestión va a ser competencia del Estado. ¿Por qué? El vigente sistema económico, sistema de libre mercado, supone que los mercados, ya sean de bienes, de servicios o de capitales, funcionan perfectamente si no sufren ningún tipo de interferencia, sobre todo, estatal. En un momento en que se está privatizando "todo", incluso los bienes comunes de la Humanidad y los derechos humanos, ¿por que unas autovías que se habían privatizado revierten a Estado y el Estado decidirá cómo gestionarlas?
     Se nos indica que la renacionalización de las autopistas es consecuencia de la cláusula de la Responsabilidad Patrimonial de la Administración, por la que el Estado tiene que asumir una infraestructura en caso de quiebra, y abonar a la empresa concesionaria el importe de la inversión que aún no ha sido recuperado, utilizando el dinero de los ciudadanos. Este tipo de contratos entre el Gobierno y las empresas, ¿no deberían ser ilegales y sus firmantes ser juzgados?
     Parece que todo es cuestión de tamaño. Si un ciudadano o grupo de ciudadanos montan una pequeña empresa, el Estado no tiene que hacerse cargo del negocio, sea como sea es el ciudadano o ciudadanos los que deben hacer frente a las deudas con el banco. Sin embargo, cuanto estalló la crisis financiera, el rescate de los bancos se llevó a cabo con dinero público. Se nos dijo que "los bancos eran muy grandes para caer".
     Algo parecido sucede con la gestión público-privada de los hospitales,  Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de los varios problemas que plantea este tipo de gestión es que, a largo plazo, "los nuevos servicios han sido, en general, más costosos que si se hubiera empleado los ´métodos tradicionales de gestión pública. Y hay tres razones, La primera, los altos costes financieros que deben soportar los hospitales privados, ya que los créditos que deben pagar las empresas son más caros que la deuda pública. La segunda son los beneficios que obtienen los accionistas que gestionen los centros sanitarios. La tercera es el enorme coste que deben asumir los Gobiernos si algún proyecto quiebra; coste que acaba siendo pagado por los presupuestos públicos", (El País, 16 de diciembre de 2006)
     El sistema siempre tiende a hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Deportaciones masivas

     Por la prensa me he enterado de que la policía española ha deportado a su país de origen, Paraguay; a un joven de 19 años que vivía en Galicia desde los cinco años con su madre y su hermano menor, nacido en Santiago de Compostela. El joven había pasado los últimos años bajo tutela de la Xunta de Galicia por que su madre no podía hacerse cargo de los dos hijos.
     Los agentes detuvieron al joven, tengo entendido, que el 22 de noviembre, porque, alcanzada la mayoría edad, había perdido la condición de tutelado por la Xunta y no había encontrado trabajo, como otros muchos jóvenes españoles. Ahora se encontrará en Paraguay, en donde no conoce a nadie, mientras su madre, enferma y en paro, permanece en Santiago de Compostela con el hijo menor.
     El Foro Galego da Inmigración compuesto por, aproximadamente, 80 asociaciones de inmigrantes y entidades sociales, humanitarias, sindicales y políticas de todo Galicia ha cuestionado el procedimiento de su detención y ha protestado contra una deportación que no debería haber tenido lugar.
     Según la prensa, el Foro Galego da Inmigración no solo reclama el regreso del joven a su casa, sino también la derogación de la ley de extranjería. Coincido con quienes afirman que no es razonable que se expulse del país a personas que pueden acreditar años de arraigo en nuestro país  y que, como la mayoría de los españoles, no han encontrado trabajo o lo han perdido.
     En otra noticia de prensa se menciona el caso de otro joven de 19 años que vivía con su familia en Madrid. Fue detenido cuando iba al instituto y deportado a Honduras en apenas 40 horas. También, en esta ocasión, diversas organizaciones humanitarias han protestado, al mismo tiempo que el Consejo General de la Abogacía ha advertido que la rapidez con las que se realizan estas expulsiones, directamente desde las dependencias policiales, reducen la posibilidad de defensa.
     Parece que Interior recurre a este sistema porque es más rápido, eficaz y barato. Pero ese argumento no es válido. En una sociedad humana, lo razonable es pensar si es o no es justo, si se vulneran o no los derechos humanos, en este caso, de los inmigrantes.
     Obedecer una orden injusta es caer en lo que la filósofa judia Hannah Arent denominó "banalidad del mal.  Al final de un artículo de opinión ("El malentendido sobre Hannah Arendt", publicado en El País. del 9 de agosto de 2003) su autora, la escritora Monika Zgustova, decía que Hannah Arendt "puso de manifiesto que el mal puede ser obra de la gente común, de aquellas personas que renuncían a pensar para abandonarse a la corriente de su tiempo. Y eso es válido también para los tiempos que vivimos."  Gandhi decía que cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer.



domingo, 4 de diciembre de 2016

Préstamos entre iguales

     La crisis financiera de 2008 ha dejado temblando a millones de personas. Se rescataron a las entidades financieras porque "eran demasiado grandes para quebrar", mientras millones de ciudadanos perdían sus hogares, porque no podían pagar sus hipotecas: "eran demasiados pequeños para importar". Así es nuestro sistema económico.
     Surgieron entonces los "préstamos entre iguales": plataformas que a través de Internet ponían en contacto a quienes necesitaban un préstamo con quienes podían colaborar en su concesión. Pronto estos mecanismos en red se convirtieron en una muy popular alternativa a los bancos tradicionales. Es el fenómeno llamado micromecenazgo o microfinanciación (crowdfunding en inglés).
     Cuando una persona o un colectivo tienen un proyecto, lo exponen en red a través de una "plataforma". Esta plataforma se encarga de recaudar el dinero necesario para hacer realidad ese proyecto. Se fija una fecha límite  para la recaudación, si no se logra la cantidad necesaria antes de que finalice el plazo, el o los solicitantes no reciben nada. En cierto sentido, el sistema sirve para calificar la bondad del proyecto.
     Las diversas plataformas de micromecenazgo ofrecen distintas formas de compensación. Los microinversores pueden aportar a fondo perdido o bien recibir de la persona que ha recibido el préstamo productos o servicios por un valor comparable a la cantidad aportada cuando el proyecto esté en marcha, también se puede prestar el dinero con bajos intereses o invertir en el proyecto a cambio de acciones.
     Miles de proyectos que se quedaban en un cajón, anidando en la cabeza en la cabeza de un soñador, a la puerta de un banco que no otorgaba la financiación necesaria, encuentran ahora un camino.
En la prensa (El País Semanal, 30 de noviembre de 2016), he leído que un ingeniero de profesión, diseñó a los 22 años un tipo de baldosa que recoge la energía cinética para transformarla en vatios; su idea se hizo realidad cuando en una ronda de crowdfunding recaudó 2.700 millones de euros. Ahora hay 200 instalaciones en marcha por todo el mundo. En 2009, contaba con 4 empleados; ahora son 40. Es solo un ejemplo.
     El micromecenazgo desempeña una importante función de apoyo a pequeñas empresas y proyectos que nunca conseguirían ser financiadas por las tradicionales entidades bancarias. Es la historia de innovadores que a través de este medio convierten en realidad ideas asombrosas.  Se considera que el micromecenazgo online es uno de los movimientos más transformadores del último decenio.
     Los entusiastas del micromecenazgo destacan que lo importante no es el dinero. Disfrutan ayudando a lograr sueños y están convencidos de que sus pequeñas aportaciones son importantes y que realmente cuentan para construir un mundo mejor.
     España es uno de los países de Europa donde menos uso se hace del "préstamo entre iguales, pero es un fenómeno que se encuentra en auge. Hay en nuestro país instalaciones para la generación de energías renovables que son propiedad de pequeñas empresas que funcionan gracias a este tipo de financiación. (Esta práctica  está muy extendida en Alemania). En una campaña de micromecenazgo por un nuevo diario, El Español, promovida por Pedro J. Ramírez, ex director de El Mundo, se han recaudado 3.600.000 euros. (www.universocrowdfunding.com)
    Hablé del crowdfunding en abril de 2012. Entonces mencioné un plataforma, Verkami, creada en el año 2000; el mismo año nació Lanzanos que acepta donaciones a partir de 1 euro, Goteo empezó a funcionar en 2011. Ahora son muchas más. 

martes, 22 de noviembre de 2016

Crecimiento económico. Consecuencias

     El economista inglés Kenneth Boulging (1919-1993) introdujo el expresión "nave espacial Tierra", una nave que solo recibe del exterior la energía que le proporciona el sol, pero que está dotada de recursos, unos renovables y otros no renovables, que le permiten que su viaje a través del universo sea indefinido para todas las especies, animales y no animales, que habitan en ella. La especie humana es la única que, voluntariamente, puede autodestruirse. En estos momentos, por primera vez en su historia, está tomando, aunque lentamente, conciencia de su responsabilidad.
     Como se reconoció después de la Primera y Segunda Guerras Mundiales, todos los seres humanos somos iguales. En la nave espacial todos los asientos son iguales. Sin embargo, existen unos pasajeros que viajan cómoda y lujosamente y un gran número que casi no tienen sentarse y al que no llegan los servicios básicos de alimentación y sanidad, con el agravante de que los ocupantes de los lugares más cómodos no están satisfechos y con el deseo de tener más están destrozando partes esenciales de la nave, algo que, sin duda, conducirá a que el viaje termine para "todos" los seres humanos. La nave espacial proseguirá su viaje por el universo sin la especie humana: no son imprescindibles los seres humanos.
     Pero hay esperanza. Entre los seres humanos que viajan en esa "nave" hay algunos responsables que están trabajando para hacer conscientes de la situación a la mayor parte de sus vecinos, condición indispensable para que los más poderosos no sigan destrozando partes esenciales de la nave.
     La primera llamada de atención tuvo lugar en 1972, gracias a una investigación auspiciada por el Club de Roma, realizada por el profesor Dennis L. Meadows y sus colaboradores del Instituto Tecnológico de Massachusetts y que dio lugar a la publicación del libro Los límites del crecimiento. El problema central que se plantea es la capacidad del planeta en que convivimos para hacer frente a un crecimiento económico que utiliza grandes cantidades de recursos naturales y que en esa utilización provoca grandes deterioros medio ambientales y pone en peligro el equilibrio ecológico global. "Las naciones industrializadas, que consumen la mayor parte de los recursos naturales del mundo en beneficio de una pequeña parte de la población, marchan ciegamente hacia niveles de consumo material y deterioro físico que a la larga no pueden sostenerse. Y con ello se distancian cada vez más de las naciones de menor desarrollo, en el que viven dos tercios de los habitantes del globo."
     Las élites rechazaron -y siguen rechazando- las advertencias contenidas en ese informe. Cuatro décadas más tarde, cuando se están viendo "las orejas al lobo" o, mejor dicho, en algunos lugares están sufriendo los destrozos que es capaz de ocasionar el "lobo", han empezado a aparecer grupos organizados (la Fundación Conama, Fuhem, el Foro Transiciones, etc) para dar  a conocer la encrucijada en que nos encontramos, indicar que la única solución es, por una parte, conocer las mentiras que nos dicen acerca de la necesidad de consumir para reactivar la economía y, por otra, practicar la desobediencia civil, renunciando a participar en el crecimiento económico y trabanjado a favor de los países a los que se están robando los recursos naturales que se utilizan. Consumir menos pensando en las generaciones futuras. Entonces nos daremos cuenta de que podemos ser más felices.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Ciclo planta-semilla-planta

     La compra de Monsanto por Bayer ha despertado un gran interés por las semillas modificadas genéticamente. Sin embargo, el problema no está no es eso, sino el hecho de que el vigente sistema económico-social, por una parte, haya eliminado la ética de los negocios y, por otra,  haya convertido en mercancías todas las actividades humanas,  incluidos los derechos humanos y los bienes comunes de la humanidad, con el único objetivo de aumentar las ganancias económicas de las empresas.

     Entre los bienes comunes de la humanidad se encuentra las semillas y el conocimiento. Es la mercantilización de estos bienes y el hecho de que todo el negocio de semillas, herbicidas y pesticidas quede concentrado en unos gigantes globales, es lo que hace muy peligrosa la fusión de Monsanto y Bayer. Con ambas cosas, grandes empresas se están apropiando -o se han apropiado- de la "llave de la despensa de la humanidad", pues los agricultores no podrán guardar semillas de un año para otro. 
     El ser humano, cuando fue agricultor, guardaba las semillas de un año para otro con el fin de asegurar su sustento. Gracias a su creatividad, inteligencia y sociabilidad, empezó a introducir mejoras en sus cultivos y conseguir semillas cada vez más adaptadas a sus necesidades. Hace unos años, el agricultor compraba semillas de cereal nueva y las semillas de esa cosecha volvía a sembrarla tres o cuatro años hasta que  aparecía una variedad mejor. Pero, ahora, las empresas consideran que eso vulnera la propiedad intelectual y eso no se puede hacer.
     Como he indicado, en el actual sistema económico-social, las semillas y el conocimiento han dejado de ser bienes comunes de la humanidad; son mercancías que venden grandes empresas. A través del sistema de patentes, las empresas se apropian no solo de los conocimientos obtenidos en centros de investigación, sino también de los conocimientos de los agricultores de los países del Tercer Mundo. Se ha dado algún caso extremo en que alguna empresa de semillas ha intentado patentar no solo una planta mejorada obtenida por cruces con otras, sino también alguna planta en su estado natural para que solo pudiera ser explotasa por la empresa.
     "Nunca antes ha creado el hombre un plan tan insidiosamente peligroso, de tan gran alcance y potencialmente tan perfecto para controlar los medios de vida, el suministro de comida e, incluso, la supervivencia de todos los seres humanos del planeta. De un solo y descarado plumazo, el ser humano habrá roto irremediablemente el ciclo planta-semilla-planta-semilla, el ciclo que sustenta la mayor parte de la vida que hay en el planeta", en palabras del escritor Geré Guidetti. (Citado en "El control de las semillas", El País, 8 de junio de 2003)
     Pero si la sociedad civil no permanece pasiva, no todo está perdido. Los agricultores pueden unirse y crear sus propias semillas a través de cooperativas y los centros de investigacion (ya existen algunos) pueden publicar sus resultados por un método similar al tipo de licencias utilizadas por Linux, como es el caso de la impresión 3D.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Organización de Naciones Unidas

     Ante la cantidad de problemas que necesitan una urgente solución global (no se puede salir localmente de situaciones que afectan al conjunto de la Humanidad), muchas miradas se dirigen hacia una renovada Organización de Naciones Unidas.
     La  actual organización nació en 1945, después de la I y II Guerra Mundiales.  Fue la primera organización que considera que todos los seres humanos, profundamente diversos, son ciudadanos de un único mundo: el planeta Tierra. 
     En la Carta, firmada en San Francisco, se dice: "Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos  1) a preservar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles; 2) a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la  persona, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de la naciones grandes y pequeñas; a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones  emanadas de los tratados y de otras fuentes de derecho internacional;  4) a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de libertad y con tales finalidades, 1) a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos; 2) a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales; 3) a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará la fuerza armada sino un servicio del interés común; y 4) a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos, hemos decidido aunar nuestros esfuerzos para realizar estos designios..."
     A pesar de los cambios acaecidos a lo largo de su existencia, hay que reconocer que siempre ha intentado mantener una presencia activa, aunque en los últimos años ha  sido prácticamente ignorada por los grandes países industrializados y el proceso de globalización. Por todo ello, se indica la necesidad de su refundación. Refundación que no significa una modificación de los objetivos, sino cambios en su diseño y funcionamiento.
     Una de las primeras cosas a cambiar es el derecho a veto, tantas veces criticado por oponerse al principio constitucional de la igualdad de los Estados: " fe en (...) la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas..."
     Federico Mayor Zaragoza, buen conocedor de la actual Organización de Naciones Unidas, debido a haber desempeñado el cargo de director general de la Unesco durante doce años consecutivos, propone una Asamblea General con la mitad de representantes de Estados y la otra mitad de representantes de la sociedad civil (instituciones, ONG y/o miembros expresamente elegidos a este fin). Por otra parte, al Consejo de Seguridad actual, sin derecho a veto pero con voto ponderado, se añadiría un Consejo de Seguridad para conflictos y catástrofes y un Consejo socioeconómico y un Consejo de Seguridad medioambiental.
     Según Mayor Zaragoza, la actual ONU fue marginada por los "globalizadores" en la década de los ochenta, cuando fue sustituida por los grupos plutocráticos, G-7, G-8, G-20, .... Y se pregunta: "¿Cómo pretenden mandar ocho o veinte países al conjunto de los países de la Tierra, cuando están preocupados por cuestiones económicas, déficits, pagos dela deuda, primas de riesgo...?  "Nadie tiene derecho a arrogarse el destino común, todo está por hacer y todo es posible ... pero quién sino todos"  "El tiempo del dominio de los pocos sobre los muchos ha concluido".  "Todos los seres humanos somos iguales en dignidad. Todas las víctimas valen lo mismo. "Levanten, por favor, la vista de los índices de competitividad ... y sean competentes en lo que realmente importa" "Solo juntos, aunque  muy diversos, podremos cambiar el curso de los acontecimientos".