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viernes, 11 de agosto de 2017

Desarrollo sostenible



La comunidad científica internacional lleva años señalando los riesgos que para la humanidad tiene nuestro actual modo de vida. Por ejemplo, no se puede perseguir un crecimiento ilimitado en un planeta de recursos limitados, no se puede contaminar el agua y el aire -bienes de los que no puede prescindir el ser humano-, y no se puede alterar el clima, cuando conoce las  consecuencias.
En 2007, Ban Ki-moon, ex Secretario General de Naciones Unidas, dijo: “El futuro está en nuestras manos, juntos, debemos asegurarnos de que nuestros nietos no tendrán que preguntarnos por qué no logramos hacer lo correcto dejándoles sufrir las consecuencias”. En 1987 la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Naciones Unidas había señalado la necesidad de un desarrollo sostenible. El desarrollo sostenible es uno capaz de satisfacer las “necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para sus propias necesidades”.
Alguien dirá que urge que los dirigentes políticos tomen conciencia de los graves problemas con que se enfrenta, en estos momentos, la humanidad, pero pasa el tiempo y prácticamente no hacen nada; están preocupados por otras cosas, como  el crecimiento económico, construir vallas y muros en las fronteras entre países y atender las exigencias de las grandes empresas multinacionales o transnacionales.
No cabe duda de que, en estos momentos, el devenir de la humanidad es responsabilidad de los ciudadanos.  Por eso debemos preguntarnos: ¿De verdad deseamos para nuestros hijos y nietos lo mejor? ¿de veras deseamos dejarles un mundo habitable?
En un documento, “Guía de los vagos para  salvar al mundo” (www.un.org/sustainabledevelopment/es/takeaction) la ONU indica que “todos y cada uno de los seres humanos, hasta los más indiferentes y perezosos, forman parte de la solución. Por suerte, hay cosas facilísimas que podemos introducir en nuestra rutina y, si todos lo hacemos, lograremos grandes cambios”. Más tarde indica: “Se  lo hemos puesto fácil y hemos recopilado tan solo unas cuantas cosas de las que puede hacer para obtener resultados”.
Invito a todos a consultar las cosas que  se indican en el documento citado, les puedo asegurar que son fáciles y que hay muchos colectivos que las están llevando a cabo, pensando, únicamente, en las generaciones venideras.

viernes, 28 de julio de 2017

Acontecimientos para reflexionar



     1.-Portugal se queda sin sardinas para las fiestas
 
     En El País del día 22 de este mes de julio se comentaba que en Portugal en ninguna de sus fiestas falta la sardina en barbacoa.  Sin embargo, este año el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, en sus siglas en inglés) ha recomendado que se suspenda la pesca de la sardina por un periodo mínimo de 15 años.

2.- Apocalipsis de los corales

Antonio Muñoz Molina, en un artículo publicado en Babelia de 21 de julio  describe la impresión que le causó el documental, Charing Coral,  que vio en Nueva York.
Los biólogos marinos , autores del documental, “enseñan a comprender la naturaleza sorprendente de esos organismos entre vegetales y animales que constituyen el coral: los pólipos que atrapan con sus tentáculos a criaturas diminutas y las digieren; las algas unicelulares que en el interior de sus tejidos aprovechan la luz solar de las aguas poco profundas para hacer la fotosíntesis; los millares de animales diversos que encuentran refugio en los túneles y los recovecos de las excrecencias coralíferas. El arrecife de coral es un gran organismo de una longevidad que llega a las decenas de miles de años. El más extenso de todos, la Gran Barrera de Coral del noreste de Australia, equivale en su longitud a toda la costa este de Estados Unidos”.
Y sin embargo, todo es de una fragilidad extrema. En palabras de Muñoz Molina,. "basta un aumento de la temperatura media de dos grados Fahrenheit para que los corales sufran transformaciones de color que son indicio de su muerte próxima: se vuelven azul cobalto, púrpura; luego adquieren un blanco de hueso, o de mármol. A continuación lo que fue una prodigiosa cordillera submarina de colores y formas orgánicas se convierte en algo como un bosque de árboles carbonizados, en una llanura de cenizas en las que se agitan tejidos en putrefacción movidos por el agua. Algunos peces nadan entre ellos como supervivientes en una ciudad arrasada por una explosión nuclear". En el documental se mostraba cómo eso sucede ahora mismo, cada día, de un mes a otro. En 2016, en un solo año, murió el 30% de la Gran Barrera de Australia.  Si eso sucediera en la superficie continental, la catástrofe no podría ocultarse; en ese año veríamos secarse la tercera parte de todos los árboles de Europa.

Son dos acontecimientos debidos a actividades humanas. ¿Tenemos derecho a destrozar, por ambición, egoísmo y comodidad, el planeta Tierra?