El contenido de este blog se ha cedido al dominio público: puede ser copiado, parcial o totalmente, sin previo permiso de la autora.


martes, 26 de marzo de 2013

Bienes comunes de la Humanidad

      "Bienes comunes de la Humanidad" es el título de una entrada publicada, en este blog, en junio de 2011. En esa entrada, se indicaba, de la mano del sociólogo José Vidal-Beneyto, que se entiende por bienes comunes de la Humanidad -unos materiales y otros inmateriales- y las consecuencias de la utilización de esos bienes por empresas multinacionales como si fueran suyos. "La manera más útil de entender los comunes, propone el Tomales Bay Institute, es pensarlos como la suma de todo lo que heredamos en conjunto y debemos transmitir, sin merma, a nuestros herederos". "Son nuestra herencia colectiva, nos pertenecen a todas y todos", dice Silke Helfrich, socióloga alemana. "Los bienes comunes son las redes de la vida que nos sustentan. Son o nos proporcionan los medios para alimentarnos, comunicarnos, educarnos y transportarnos; hasta absorben nuestros desechos".

    El concepto de bienes comunes, explican los especialistas del Instituto asociado a la defensa de estos bienes en Estados Unidos, son algo tan antiguo como la Tierra: se remonta a muchos cientos de años. Tan solo dos ejemplos, no los más antiguos: 1) el emperador Justiniano, que gobernó Bizancio del año 521 al 563 de nuestra era, estableció en el llamado Código Justiniano (del año 535, una de las más importantes recopilaciones sobre leyes en el mundo occidental) que por ley de la naturaleza "estas cosas son comunes a la humanidad: el aire, el agua corriente, el mar y, por tanto, la orilla del mar; 2) los "res comunes" fue uno de los tres tipos de propiedad en Roma antigua.

     Entre los bienes comunes de naturaleza material, en la actualidad,  tienen una especial importancia el aire (la atmósfera) y el agua, cantados por Pablo Neruda en su Oda al aire, sobre todo el agua, dada la escasez de agua para beber y dado que nadie puede vivir sin beber. Ello sin olvidar, por ejemplo, los océanos, los lagos, los bosques, las semillas,...

     Desde distintos puntos de vista muchos especialistas han analizado la influencia que, sobre el cuidado y conservación de los bienes comunes, tiene el tipo de gestión: privado, gubernamental o comunitario. Las instituciones, que constituyen el pilar del actual sistema económico, son partidarias de una gestión privada y, en consecuencia, cuando un bien común es escaso, como es el caso del agua potable, sostienen que la solución es poner un precio. A ello se debe el fracaso del VI Foro Mundial del Agua. Para beber uno tiene que tener dinero.

     Puesto que las empresas utilizan estos bienes como si fueran suyos (externalidades), se ha pensado que la solución estaría en una gestión por el gobierno mediante la promulgación de adecuadas leyes. Sin embargo, en la práctica, esta solución es imposible de llevar a cabo, por una parte, por la presión que sobre los gobiernos ejercen los correspondientes lobbies además de que las empresas están dispuestas a pagar multas  mientras que éstas no afecten sustancialmente a las ganancias, y, por otra, por la competitividad asociada al objetivo de todos los gobiernos de aumentar el Producto Interior Bruto (PIB).

     No es extraño que, en los últimos años, el concepto de bien común haya cobrado fuerza: el proceso de apropiación privada se ha desbocado, ha avanzado sin control de ningún tipo y está amenazando la propia supervivencia del ser humano.  La Asociación Internacional para el Estudio de los Bienes Comunes, fundada en 1989 como Asociación Internacional para el Estudio de la Propiedad Común (IASCP, en inglés) es una Asociación no lucrativa dedicada a la comprensión y el mejoramoento de instituciones para el manejo de los recursos que comunidades de países desarrollados o en desarrollo poseen o usan (o podrían poseer o usar) de manera colectiva www.iasep.org.

     De todas formas los bienes comunes son muchos y de muy divesas características (materiales e inmateriales, agotables y no agotables, etc) y cada uno requiere un tipo de gestión. En todos los casos, se hace necesario un cambio de mentalidad del ciudadano acorde con los resultados de la neurociencia

     NOTA. Puede ser útil leer Una alternativa económica al capitalismo expoliador de libre mercado del blog "Jaque al neoliberalismo".   

2 comentarios:

Inma dijo...

Buen planteamiento.
Yo iría más lejos y clasificaría los bienes en función del lugar geográfico que ocupe el sujeto. Yo tengo acceso al agua potable, aunque la pague, otros no.
Los conceptos son cambíantes y los sujetos no queremos realizar demasiados cambios en nuestro detrimento.
Saludos

Juliana Luisa dijo...

Inma:
Cuando he dicho bienes comunes me refería tanto a los que se extienden al espacio mundial como aquellos que se limitan a ámbitos regionales o locales. Todos son amenazados por en actual sistema económico, mediante su privatización.
Es peligroso, debiamos ya habernos dado cuenta, no querer realizar cambios en nuestro detrimento". La situación no está para no hacer nada, nos jugamos muchas cosas; serán nuestros hijos o nietos los que sufrirán las consecuencias.

Un saludo