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lunes, 17 de abril de 2017

Manual de Washington

     Necesito manifestar mi desacuerdo con el autor del artículo "Trump gana la mano a Obama" (El País, suplemento Ideas del 16 de abril último). El artículo se refiere al reciente ataque con misiles, por parte de Estados Unidos, a una base de El Asad en Siria, algo, según el autor del artículo, "una actuación conforme con la responsabilidad de la primera potencia mundial". Habla de un "manual de Washington", "conjunto de reglas implícitas en los gobiernos estadounideses desde hace muchas décadas que conduce a enfrentar cualquier problema con una solución militar que tiene por objeto demostrar y mantener la capacidad disuasiva de la superpotencia". No seguir este manual hace que "Washington pierda toda la credibilidad de su capacidad disuasiva, en la región y en el resto del mundo (en Corea, por ejemplo)". Y añade. "¿Cómo es posible que el presidente mejor preparado para hacer estupideces haya realizado por una vez una acción inteligente, que restaura la disuasión estadounidense y con ello favorece la estabilidads internacional?
     Personalmente, no creo que la estabilidad inernacional dependa de la capacidad militar disausoria de Estados Unidos. Antes al contrario, creo, que esa demostración de fuerza puede dar origen a una gran inestabilidad internacional, a   un estallido de violencia que afecte a millones de personas en todo el mundo islámico.  Desde mi punto de vista no es nada inteligente obrar como ha obrado Trump; lo verdaderamente inteligente -mejor dicho, sabio- hubiera sido negociar, dialogar. Nunca hay que olvidar que en toda guerra se mata o hiere gravemente a miles de personas, entre ellas, ninos completamente inocentes y, muy frecuentemente, no soluciona nada.
     Además, tenemos armas nucleares: las suficientes para terminar con la vida en el planeta.
Todos los países creen tener motivos para obtener estas armas, de los cuales el más importante es que uno o más de sus enemigos más temibles ya poseen armamento nuclear.

     A continuación un párrafo del libro de Jeffrey Sachs, una persona mucho más inteligente que Trump y sus asesores militaes “ Solo conseguiremos sobrevivir a largo plazo si reconocemos que la inmensa mayoría de la población de Oriente Próximo. China, la India y el resto del mundo igual que la de Estados Unidos, ansía prosperidad y seguridad, no dominar a los demás. Nuestros temores  pueden arrebatarnos lo mejor de nosotros mismos. Por consiguiente, debemos entrenarnos y orientar nuestra política exterior a comprender el mundo no solo tal como nosotros lo vemos, sino también tal como lo ven los demás. Es la clave para apreciar nustra comunidad de destino y de riqueza, sobre el planeta” “La negociación es el único enfoque productivo”. "Necesitamos diplomacia, no guerra”. (Extraído del libro de Sachs Economía para un planeta abarrotado, 2008)

2 comentarios:

J. Felipe dijo...

Es elemental Juliana. La democracia nunca se conquistó a cañonazos. Además estamos hablando de un país, Siria, dejado de la mano de Dios desde que empezó la guerra hace seis años. Está claro que a la comunidad internacional, con EE.UU. a la cabeza y la U.E. detrás, los problemas del pueblo sirio no le importan nada más allá del gigantesco negocio que de manera indirecta le está representado esta guerra, en forma de la venta de armas por un lado y, si cabe experimentar con sus drones y sus nuevas máquinas de matar. En el caso de la UE no es solo Siria, no hay adjetivos suficientes para calificar la actuación de la Unión Europea con el caso de Siria, Libia, los refugiados y las millares de personas que mueren cada año en el Mediterráneo.

Y así nos va.

Un saludo.

Óscar Gartei dijo...

Solo añadiría que la población de todos los países buscan esencialmente lo mismo, que es tener una vida digna, pero no así muchos de sus dirigentes. En las élites hay un pulso de dominación implícito, lo que lleva a estos continuos escarceos con la aniquilación. Las élites no buscan la vida próspera para el resto del planeta, buscan la imposición de su modelo de vida. A veces lo hacen a través del cine, la música, la política... y otras a través de la guerra. Es un saqueo impune, en el que siempre, siempre, mueren inocentes.