El contenido de este blog se ha cedido al dominio público: puede ser copiado, parcial o totalmente, sin previo permiso de la autora.


lunes, 7 de noviembre de 2011

Población del planeta

     El segundo factor que Teresa Angulo somete a debate se refiere a la evolución que es de esperar que experimente la población del mundo. "¿Seremos 16.000 millones de habitantes en el mundo o solo 6.000 millones?   Este es el rango de posibilidades que maneja Naciones Unidas con respecto a la población del planeta en 2010, dependiendo de lo que suceda con los índices de fertilidad y otros factores".

     El rango de posibilidades que se maneja es tan amplio que no significa nada. Más razonable, parece, estudiar los distintos factores que determinan esta evolución. Quizás uno de los factores más importante sea el índice de fertilidad. Y puesto que es en los países más pobres donde tienen lugar los más elevados índices de fertilidad, conviene analizar el porqué de este fenómeno para poner los remedios más adecuados y, de esta manera, evitar que la población del planeta alcance valores insostenibles.

     Son varias las razones por las que las mujeres de los países pobres tienen tantos hijos. Una de ellas es la elevada tasa de mortalidad infantil: necesitan tener muchos hijos para que alguno de ellos pueda, en el futuro, cuidar de la familia. Otra, es la necesidad de tener hijos que trabajen (trabajo infantil) y colaboren, así, en el sustento de la familia. En esto tiene mucha culpa la Organización Mundial de Comercio (OMC) al no diferenciar entre dos productos por su modo de obtención, en este caso, por no diferenciar entre, por ejemplo, un balón en cuya confección ha participado niños de un balón en cuya confección solo han intervenido adultos. (El salario que recibe un niño es inferior al salario de un adulto; además, el niño es más dócil).

     Sin embargo, las familias pobres no pueden superar la pobreza extrema sin un descenso de la tasa de fertilidad. Arrastrados por la solidaridad y empatía -valores consustanciales al ser humano- es difícil no estar de acuerdo en la necesidad de ayudar a esos países. Esta ayuda lleva implícito un amplio proceso al alfabetización -o mejor de emponderamiento- del sector femenino, pues está demostrado que ello conduce, siempre, a un descenso de la fertilidad.

     Simultáneamente, no hay que olvidar el papel que desempeña el rápido descenso de las tasas de mortalidad de los niños pequeños; por ejemplo, mediante el suministro de vacunas y garantizando el suministro de agua potable.

     Todo eso, menos llevar a cabo los consejos de expertos contratados para mantener triunfante a lo largo del siglo XXI el actual sistema económico, que indica Susan George en su libro de ficción El informe Lugano. Sobran pobres.

1 comentario:

Elemento Cero dijo...

La población es mano de obra. A medida que el "desarrollo" ha inundado los países occidentales, las fábricas se han desplazado a los países menos favorecidos, para explotarlos. El problema es que somos muchos, y cada vez seremos más...