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jueves, 27 de diciembre de 2012

"El cuento de Mundoflauta"

     El post (entrada) publicada, en el blog ¡Tierra a babor!, el 12  de este mes de diciembre se titulaba El cuento de Mundoflauta, un cuento en el que se relata lo que unos viajeros del futuro comentan  acerca de la existencia en un "rinconcito de una remota galaxia" de dos mundos paralelos: Mercadópolis y Mundoflautas.  El primero era "gris y guerrero, en su codiciosa locura estaba encaminado inexorablemente a la autodestrucción". El segundo, Mundoflautas, surgió porque "un buen día, un grupo de jóvenes sin futuro, viejos precarios y parias de toda índole, decidieron abandonar su planeta natal, Mercadópolis, y se exilaron a un pequeño e inhóspito satélite".

     "Allí en su nuevo lugar, los mundoflautas establecieron acampadas y en sus continuas asambleas, debatieron sobre cómo había de ser su nueva sociedad. Por fin, lograron fundar su democracia participativa 4.0, cuyos pilares fueron: Paz, Libertad, Igualdad y Solidaridad". "Los mundoflaúticos florecieron prósperamente y pronto fueron envidiados por sus codiciosos vecinos de Mercadópolis", que intentaron desintegrar "la sociedad mundoflaútica".

     Pienso que el cuento quiere señalar lo que, desde hace unos pocos años, está sucediendo en la Tierra: sus habitantes están siendo divididos en dos clases: ricos y pobres, dueños y esclavos. Desde ese punto de vista, me parece oportuno realizar algunas precisiones que, tenidas en cuenta, pueden alterar el final del cuento.

     Para empezar, se debe indicar que la aparición de esos dos mundos paralelos tuvo lugar en un importante país occidental; hay que tener en cuenta que Mercadópolis no puede existir sin tener al lado otro mundo, que, durante bastante tiempo, ha carecido de nombre, hasta que en España, según el autor del cuento, ha sido bautizado con el de  Mundoflauta.  Pronto Mercadópolis "en su codiciosa locura" empezó a adueñarse de una parte del planeta que se conoce con el nombre de Tercer Mundo sin que casi ninguno de los habitantes del resto de los países, preocupados con otros asuntos,  se diera cuenta de lo que estaba sucediendo. Recientemente, Mercadópolis se ha trasladado al Primer Mundo. Conviene señalar que mientras  Mercadópolis tiene el mismo aspecto y obra de igual manera en todas partes, su mundo paralelo es muy diferente de una parte a otra, por ejemplo, en el Primer Mundo, quienes pertenecen a Mundoflauta saben que tienen que corregir el camino que sigue Mercadópolis para evitar la autodestrucción: está tal punto está unido el destino de estos dos mundos paralelos.

     Otra cosa que creo que no responde a la realidad, es el hecho de que Mundoflautas estuviera inicialmente formado por "jóvenes sin futuro, viejos precarios y parias de toda índole": desde el principio, Mundoflautas estuvo habitado por destacados intelectuales, que colaboraron en la creación de una "democracia participativa 4.0, cuyos pilares fueron; Paz, Libertad, Igualdad y Solidaridad".

     En el cuento se relata cómo, al final, terminan por desaparecer Mercadópolis y Mundoflauta; pero,  en la realidad, no ha terminado todo: los mundoflaúticos, están en condiciones de cambiar el futuro. 

4 comentarios:

Inma dijo...

Totalmente de acuerdo en que los mundoflaúticos están en disposición de cambiar muchas, muchas cosas y lo bueno/malo es que los gobernantes se han dado cuenta y dan "pequeños" pasos para aunar voluntades, aunque insuficientes, hasta el momento.
Un cordial saludo y te deseo que pases buenos días de fiesta.

Elemento Cero dijo...

Aunque a lo mejor parece que no está totalmente relacionado, he de decir que estos días estoy jugando a un videojuego llamado Assassins Creed 3, en el que el protagonista pertenece a una tribu india del siglo XVIII. En este juego, además, se plasma con bastante acierto la colonización por parte de las naciones europeas de América del Norte, su imparable avance, su destrucción de los bosques, la aniquilación de las pacíficas tribus nativas... Es un juego, pero por desgracia también es la historia de la humanidad desde el año 0 hasta nuestros días.

Para que unos naden en abundancia, tienen que expoliar a otros seres vivos, poner precio a la Tierra y comerciar con sus recursos. En el sistema capitalista, como todos los que le han precedido, solo prima la sed de poder y de riqueza, no el valor de la vida ni el respeto a la naturaleza. Y eso solo nos lleva a la extinción, mimetizando a los virus y el colapso de los organismos infestados.

Tenemos que aprender a consumir menos, a quitarnos más a menudo los grilletes de la locura.

Un saludo.

J. Felipe dijo...

Como bien dices Juliana, los mundofalutas "no lo componemos" ovejas descarriadas como plantea Miguel en su blog, aunque seguro que no quería decir eso sino que quizá intentaba exagerar el término.

Pero, igualmente y como dice Oscar en Elemento Cero, esta es la historia de la humanidad.

Y estaos en la obligación de evitar una nueva masacre. De no ser así...

Un saludo.

Juliana Luisa dijo...

No sé qué decir. Pero pienso que la Humanidad ya debia haber pasado la infancia, ya debía haber alcanzado la madurez. Ha demostrado que no le falta inteligencia.

Gracias por vuestra colaboración.

Un saludo