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miércoles, 1 de abril de 2026

Tiramos alimentos

 

     Mattte Lytte (Dinamarca, 45 años) dirige Too Good to Go, la plataforma que conecta restaurantes y supermercados con consumidores dispuestos a rescatar sus excedentes a precio reducido. Opera en 21 países, tiene 130 millones usuarios y cuenta con más de 500 millones de comidas salvadas.  Lykke  considera el despilfarro la gran anomalía de nuestro tiempo:  se desperdicia el 40% de los alimentos producidos y ese derroche genera el 10% de las emisiones globales. Lo explica en la sede de su empresa, en Copenhague, satisfecha con la nueva ley contra el desperdicio que entra en vigor este viernes en España.

     Según Lytte "España es el tercer país europeo en implantar de este tipo. Espero un cambio estructural; va a obligar a las grandes grandes superficies a trabajar con organizaciones sociales para donar alimentos y a tener un plan claro para reducir el despilfarro. En España se desperdician varios millones de toneladas de comida al año. (Fuente: EL PAÍS. martes, 31 de marzo de 2026) 

     EL Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) empieza: "poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaría y la mejora de la nutrición". 

Hacia donde queremos ir: el desarrollo sostenible


       Hacia donde queremos ir: el desarrollo sostenible es el título del capítulo 3  de un libro, El desarrollo sostenible. Su dimensión ambiental y educativo, escrito por María Novo, cuya actividad científica la realiza fundamentalmente como Directora de la Cátedra UNESCO de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Educación a Distancia en España.

     Al principio de ese capitulo señala algo que dijo Martin Luther King: "Nuestras vidas empiezan a acabarse el día en que guardamos silencio sobre las cosas que realmente importan".

     Al empezar ese capítulo, María Novo escribe; "A la luz de cuanto queda expuesto, parece posible afirmar que el modelo que la humanidad ha venido utilizando para la gestión de los bienes naturales y es reparto de bienestar no responde verdaderamente la denominación de buen desarrollo, pues ha  producido una situación ecológica grave y, en lo social, tiene sumida en la pobreza a más de la mitad de la humanidad Este modelo podría denominarse, si acaso, desarrollista, pues lo que ha hecho es exacerbar ka explotación de los recursos naturales y las desigualdades sociales.

     En el plano ecológico, problemas tan preocupantes como el cambio climático, la deforestación, la contaminación del agua, aire y suelo, la extinción  acelerada de especies ..., dan cuenta de la insostenibilidad del desarrollismo  y de los enormes riesgos que supone seguir adelante con él. En el terreno social, el empobrecimiento de muchos países, el porcentaje de personas que pasan hambre, el problema de las migraciones ..., nos hablan de un injusto y desigual acceso a los recursos. En cuanto a los problemas culturales, baste decir que la extinción de culturas originarias representa una de las pérdidas de diversidad de nuestro tiempo.

     La posición desarrollista nos conduce a un callejón sin salida, pues  los criterios económicos que la sustentan no se lleva bien con las leyes de la naturaleza, ni con el necesario equilibrio equilibrio con el acceso a los recursos que demanda la humanidad. La crisis es mundial, pero en un sentido nuevo, porque no se trata de un momento crítico en medio en medio de un proceso bien orientado, sino del resultado de haber emprendido una dirección equivocada y de haber utilizado medios inapropiados.

     Hablar de desarrollo sostenible significa situarse en otra òptica; contemplar las relaciones de la humanidad con la naturaleza desde enfoques distintos, comprender el derecho de todos los seres  humanos a participar en los beneficios del bienestar. Supone, desde luego, una transformación radical en las relaciones entre economía, ecología y ética: significa  comenzar a pensar y actuar con una lógica diferente, tomando en cuenta los límites de la biosfera, la redistribución social y la diversidad cultural.