Continuo con el libro Tomás Molina. Voy a escribir lo que dice de los cerdos, pollos y vacas.
Los pollos no pueden sudar. Justamente esa carencia los puede llevar a la muerte cuando las temperaturas suben lo suficiente, ya que no pueden su temperatura interna con la transpiración y acaban muriendo de un golpe de calor si el termómetro supera los 44 grados centígrados. Las granjas de pollos, para quesean productivas, tienen que mantener las aves por debajo de los 40 grados, y eso va a ser difícil de conseguir en extensas regiones del sur y centro peninsular los próximos años. Las temperaturas altas afectan a todas las explotaciones ganaderas, ya sea de manera directa, como en los pollos o en la producción de leche de las vacas, o indirectamente, en calidad de agua e higiene. El aumento de las temperaturas previsto en España repercutirá negativamente en la cantidad y calidad de la leche y la carne producida en nuestro país en todas las zonas ganaderas. Dotar a las explotaciones ganaderas de sistemas de climatización, puede ser una solución, pero es coste importante.
Se tendrá que aprender a vivir con más calor y con más mosquitos y, por tanto, con más plagas y enfermedades.
No voy a seguir copiando cosas del libro de Tomás Molina, porque he recordado que ahora sabemos que el cambio climático se debe a la quema de combustibles fósiles y además sabemos que se puede vivir sin hacer uso de esos de esos combustibles,
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