Los océanos han entrado desde hace años en terreno desconocido como consecuencia del cambio climático, pero este año 2026 està dejando atónicos a los científicos al añadirse los efectos de un Niño extremo. Tras varios meses de marcas extraordinarias, el 22 de agosto se batió el récord de temperatura diaria más en la superfie oceánica desde que hay registros: 2i,i grados. Nunca antes se ha medido una media del agua del mar tan caliente y esto, además de tener consecuencia nefastas para la vida sumergida, convierte los mares en una bomba climática, "Cada vez tenemos más papeletas para que en España vuelva a suceder algo grave como en 2024", incide Juan González Alemán, meteorólogo de Aemet e investigador que ha estudiado cómo el calentamiento intensificó la catastrófica da de Valencia en que murieron más de 230 personas. "Es preocupante que no se haga en adaptación frente a estos eventos extremos", afirma.
En 2023, la Tierra empezó a alcanzar un calentamiento de 1,5 grados en comparación con la época preindustrial. "Un grado de calentamiento en el océano superficial (en los primero 100 metros) equivale a 1,5 por elevados a 23 de julios de energía, que es alrededor de 250-300 veces el consumo de energía anual de la humanidad. Es decir, corresponde a tres siglos de uso de energía de la humanidad, tres siglos con el consumo actual",especifica el oceanógrafo Carlos Duarte.
En este inventario de daños, uno de los impactos más generalizados es la mortalidad de corales, que tiene consecuencias mucho más de euelo normalmente se piensa, "Una tercera parte de toda la biodiversidad del océano depende de los arrecifes de coral en algún momento de su ciclo de vida, y aproximadamente mil millones de personas dependen de alguna forma de ellos, ya sea como alimento, como protección ante eventos extremos o incluso como fuente de ingresos a través del turismo", destaca Duarte, uno de los autores del estudio. "Para ver el colapso de un ecosistemas de esta relevancia global, posiblemente tendríamos que irnos casi 40 millones de años atrás; estamos hablando de una tendencia irreversible que afecta a muchas generaciones humanas que pueden vivir en un planeta donde los ecosistemas de coral sean un recuerdo similar a los dinosaurios, pero en este caso los meteoritos somos nosotros".
Aparte de impactar en la vida marina, el calor también influye en gran medida en los complejo mecanismos de los océanos que deciden el clima. Como detalla González Alemán, se ha probado que el aumento de las temperaturas está provocando que las tormentas tengan potencial de ser más virulentas por la mayor humedad en la atmósfera, "Ese mar cálido supone más combustible o de más calidad cuando se forma una tormenta" incide. No obstante, los cambios van mucho más allá. "Cada vez resulta menos descartable que llegue a formarse cerca de España un ciclón tropical", destaca el meteorólogo.
Sobre este escenario, en 2026 ha entrado en acción un nuevo protagonista que dispara todavía los riesgos: El Niño. Este es un fenómeno natural que, cuando aparece la temperatura de la superficie del agua en el Pacífico tropical y puede tener importantes impactos en el clima y la agricultura. Ya ha ocurrido otras veces, pero la crisis climática cambia las reglas conocidas. Los científicos están alertando de que es un super-Niño más potente de lo habitual. "Hay estudios que ya apuntaban que el cambio climático iba a provocar Niños monstruosos, es preocupante". comenta González Alemán.
Este verano, una boya al oeste de Mallorca midió también una marca récord en el mar Mediterráneo: 33.2 grados. "Una verdadera salvajada". asegura Duarte. Esto puede traducirse en más tormentas peligrosas en otoño. Además, el efecto del soper-Niño puede generar vaguadas y lluvias que vayan enfriando el Mediterráneo. "Pero si llegamos a octubre y las anomalías de calor sigue siendo altas.puede haber tormentas mucho más virulentas", advierte.
Uno de los efectos más complejos del calentamiento del planeta es la alteración de las corrientes oceánicas. Con o sin El Niño, a los climatólogos de la llamada Circulación de Retorno Meridional del Atlántico (a AMOC, por sus siglas en inglés), una corriente que transporta agua desde los trópicos hacia el norte. contribuyendo así a mantener un clima relativamente templado en Europa Occidental. Aunque existe debate científico, hay investigaciones que alertan de que ese motor de calor se está frenando por el aumento de las precipitaciones en algunas partes del Atlántico norte y el deshielo en Groenlandia y Ártico (al reducir la salinidad y la densidad del agua), y que puede llegar a un punto de no retorno. (Fuente:EL PAÍS. 3 de septiembre de 2026)
En la Agenda 2030, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 13 (ODS 13) es "adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático". En la misma Agenda, el ODS 14 es "conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para desarrollo sostenible".
Todo se puede conseguir utilizando energías renovables en lugar de combustibles fósiles.
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