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martes, 10 de julio de 2012

¿Pertenecen a la especie humana? ¿Están en este mundo?

     Thomas Homer-Dixon hablando de los optimistas económicos dice (pág. 41): "Por lo general, los optimistas económicos hacen uso exclusivo de una porción limitada de la experiencia humana actual. El suyo es el mundo hermético y fabricado de los centros comerciales urbanos, los edificios de oficinas y las tecnologías avanzadas que vemos a nuestro alrededor en los países ricos. (...) Cuando viajan más allá de sus capullos urbanos de alta tecnología, suelen visitar regiones o enclaves de dinamismo tecnológico simular. Sus viajes, las máquinas que emplean, la televisión que ven, los periódicos y revistas que leen y los sitios de Internet que visitan reflejan este mundo artificial. (...) He escuchado decir a eminentes científicos sociales de esta opinión que los recursos importantes ya no son importantes", porque "el ingenio humano ha encontrado sustitutos adecuados para muchos de los recursos que han llegado a ser escasos".

     Es cierto que el ingenio humano ha encontrado sustitutos para algunos recursos -el calificativo de "adecuados" merece un análisis independiente-, pero también es cierto que los optimistas económicos hacen un uso muy selectivo del ingenio humano. En unos casos, ya conocen sustitutos de algunos residuos, pero no los usan; y, en otros, sencillamente, carecen de esos sustitutos. A título de ejemplos, se pueden mencionar el petróleo y el tántalo.

     En el caso del petróleo, hay alternativas para la práctica totalidad de sus usos, pero para el grupo de las petroleras -uno de los más poderosos- no interesa ninguna de esas alternativas: prefieren las reservas de países subdesarrollados. Texaco, en veinte años de operación en Ecuador, extrajo más de 1.000 barriles de petróleo, al mismo tiempo que "deforestó un millón de hectáreas de bosque tropical, derramó 75 millones de litros de petróleo y una cantidad mucho mayor de desechos líquidos contaminantes en los ríos amazónicos; y produjo daños irreparables a los pueblos de Siona, Secoya, Quinchua y Huaorani". (María Novo, El desarrollo sostenible, pág. 82)

   El tántalo es un elemento metálico raro, de alta densidad y sumamente resistente al calor, a la oxidación y a los ácidos. La mayor parte de su producción se destina a teléfonos móviles, ordenadores, consolas de videojuegos, algunos equipos quirúrgicos, detectores de humo y automóviles. Pero los países ricos prácticamente carecen de este recurso; alrededor de una quinta parte de las existencias mundiales proceden de un mineral llamado coltán que se encuentra en el Congo. Para hacerse con él -su precio se ha elevado mucho en los últimos años- las grandes empresas occidentales no dudan en pisotear los derechos humanos, financiar guerras, pagar comandos asesinos y hacer inhabitables grandes extensiones de terreno.

     Por otra parte -también según Homer-Dixon- los optimistas económicos ignoran que hay muchos países, en los que habitan miles de millones de personas, donde "la deforestación, el agua contaminada, las pesquerías esquilmadas y la tierra de cultivo erosionada afectan directamente a sus vidas en innumerables aspectos inmediatos e íntimos, y los recursos naturales seguirán siendo muy importantes para su bienestar en las décadas venideras".

     ¿Por qué los optimistas económicos no utilizan el ingenio de que tanto presumen? ¿Será que no saben que los seres que habitan en entornos  diferentes a los suyos son seres humanos como ellos? ¿Será que somos nosotros los que no nos hemos dado cuenta de que los optimistas económicos no pertenecen a la especie humana? Y si son seres humanos, ¿cuánto tiempo debe pasar para que aprendan que ética y economía  deben ir juntas?  Demasiadas preguntas, demasiadas dudas.

     Para terminar conviene recordar que la corriente de pensamiento que defienden los optimistas económicos "guía a la Organización Mundial de Comercio (OMC), al Banco Mundial y a otros organismos de desarrollo, y aparece en influyentes libros, periódicos y revistas de orientación empresarial".

 

7 comentarios:

Lorenzo Garrido dijo...

Estamos hablando de delincuentes, genocidas, gente comparable a Hitler por el número de asesinatos que ya llevan a sus espaldas. ¿Les juzgará algún día la historia por lo que están haciendo? No lo sé, lo dudo.

Juliana Luisa dijo...

Estimado Lorenzo, puedo, de forma retórica, dudar de su pertenencia a la especie humana, pero de lo que se trata, fundamentalmente, es de buscar la forma de cambiar un sistema económico que les da cobijo o que ha permitido su aparición.

Un saludo

Lorenzo Garrido dijo...

Pues para empezar a cambiar las cosas habrá que llamarlas por su nombre, digo yo. Si estamos ante tiranos genocidas, se dice, y antes llegaremos a la verdad.

Elemento Cero dijo...

La clave reside en la ciudadanía. Me explico: sé que es idealista y quizá ingenuo, pero si la gente dejase de aferrarse a las riquezas monetarias y de comprar productos que se han confeccionado con el sufrimiento de nuestros semejantes, el propio sistema se vería obligado a transformase. Ante una negativa rotunda a participar en los atropellos, la ética se abriría paso necesariamente entre las políticas económicas de nuestro tiempo, y estos personajes serían vistos con desagrado.

No obstante, para ello primero hay que despertarse del canto mesmerizante que nos envuelve, y no es precisamente fácil.

Un saludo.

Vicky Moreno dijo...

La pena es que magníficas reflexiones, como por ejemplo las de Juliana Luisa, quedan entre nosotros, sus seguidores, y no saltan a las pantallas o inundan las conversaciones de cafés. No es de mayorías la consciencia ni la ética y, hasta que esto no sea así, tendremos que perseverar en lo que en yoga se conoce como "la correcta reflexión", "la correcta palabra" y la "correcta acción", que no es más que aplicar a nivel personal y en todos los aspectos, el sano ejercicio del discernimiento, la ética y la eficiencia, tan tristemente ausentes en nuestro panorama político.
Sólo la educación (y el ejemplo es imprescindible) puede hacernos conseguir, con mucha paciencia, que se llegue a alcanzar la masa crítica que nos permita hacer efectivo cualquier cambio. Mientras tanto, paciencia y unión en la lucha inteligente entre los que queremos un cambio profundo de modelo.

Juliana Luisa dijo...

Me ha pasado ahora, lo que ya me ha sucedido en otra ocasión: me entero muy tarde a algunos comentarios. La culpa es mía por no consultar, con la frecuencia debida, el correo.

El caso es que tus comentarios siempren me agradan mucho. Y éste no es una excepción.

Un abrazo

Juliana Luisa dijo...

Muy acertado lo que dice Elemento Cero. Comparto su opinión.

Un saludo