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martes, 24 de julio de 2012

Sociedad civil

     Uno de los términos con más frecuencia mencionados por Federico Mayor Zaragoza es el de "sociedad civil": no "súbditos", sino "ciudadanos". Al invocar la sociedad civil está refiriéndose a la "actividad espontánea de la gente corriente como nosotros". Todas las definiciones de "sociedad civil" coinciden en que se trata de algo distinto de la maquinaria institucional del Estado, a la que se suele ver ajena a las preocupaciones de los ciudadanos comunes.

     La sociedad civil es el espacio en el que se forma la opinión pública, capaz de ejercer influencia tanto sobre los mercados como sobre los gobiernos. El éxito relativo obtenido por algún movimiento social  muestra como los actores de la sociedad civil "pueden hacer frente al saber de los expertos y al poder de los sistemas político y financiero".

     Aunque no es un sujeto unitario, sino un conglomerado heterogéneo de grupos que no siempre, ni mucho menos, caminan en la misma dirección, está en manos de la sociedad civil la responsabilidad de llevar los problemas morales a la "plaza pública", donde las gentes se reúnen para charlar y deliberar en común. Porque los problemas morales que afectan a la Humanidad no tienen respuesta en el nivel técnico y estratégico en el que se mueven las administraciones y los mercados financieros, y porque solo de la sociedad civil, como unión de individuos que aisladamente nada lograría, pueden venir los impulsos para imaginar y construir alternativas ("para mostrar que es posible otro mundo").

     Unos importantes problemas, que afectan, en estos momentos, la Humanidad -solo aparentemente ajeno a los  múltiples planteados por la ·crisis" que sufrimos- son los derivados de la apropiación de tierras por parte de inversores de todo tipo.

     Para empezar, es inaceptable -un calificativo, desde luego, extremadamente suave- el que se expulse de sus tierras a los labradores de los países más pobres para cultivar, por ejemplo, aceite de palma y biocombustibles. Sin embargo, no se trata de la situación en que quedan los labradores expulsados -sin posibilidad de obtener, a partir de tierras que durante generaciones fueron suyas,  los alimentos que necesitan para sobrevivir-; tampoco se trata solo de las operaciones especulativas que llevarán a cabo esos inversores -¿no tenemos suficiente con los movimientos especulativos que sufrimos en estos momentos y que otros países han sufrido con anterioridad?-, sino de todo eso y de la situación a la que va abocada la Humanidad, consecuencia de un modelo agrícola que conduce a la pérdida de suelo fértil, un bien común, imprescindible para la vida en el planeta.

     Ninguna de las actuales instituciones internacionales, incluida las Organización de Naciones Unidas, es capaz de hacer frente a este problema, es decir, es un problema que no tiene respuesta en el nivel en que se mueven los gobiernos y los mercados. Su solución es responsabilidad de la sociedad civil.

     No ignoro que hay otros problemas: en estos momentos, son numerosos  los problemas, a nivel local y global, que para ser resueltos necesitan la intervención de la sociedad civil.  Más que nunca es necesaria la constitución, dentro de la sociedad civil, de grupos que, tras un detallado análisis, obliguen a gobiernos y mercados a modificar su actitud. No siempre es  fácil, pero no hay que olvidar que los gobiernos dependen de las votaciones, los mercados de los consumidores; y que las instituciones internacionales también tienen  puntos débiles.  Todo es cuestión de voluntad, conocimiento, pensamiento y... estrategia.

NOTA. Para conocer algunos aspectos más sobre la apropiación de tierra se puede, en este blog, consultar http://pildoras-para-pensar.blogspot.com.es/2011/11/politica-medioambiental-del-banco.html  y  http://pildoras-para-pensar.blogspot.com.es/2011/11/agricultura-para-el-tercer-mundo_19.html.

2 comentarios:

Inma dijo...

Hola Juliana.
Muy bien planteado el tema, pero yo pregunto ¿Realmente tenemos claro el concepto de sociedad civil?. Me da la impresión de que los españoles no lo tenemos asumido como parte del juego de la democracia, no sabemos cómo manejarnos ante figuras jurídicas que nos otorgan libertades, derechos, deberes. En otros países lo tienen más asumido, por ejemplo: Francia. Cuando seamos capaces de asumir nuestra responsabilidad como parte activa de la vida publica, seremos más libres y tendremos más capacidad para echar a los gobernantes ineptos, sin contenplaciones, sin concesioes.
Con respecto al tema de la especulación por las tierras, complejo y dificil de tratar, los intereses creados son de tal magnitud que se escapan a cualquier tipo de control por parte de los organismos internacionales, no digamos ya de los nacionales.
Cordial saludo y que pases buenas vacaciones.

Juliana Luisa dijo...

Inma: muchas gracias por tus puntualizaciones.
Quizás en España no nos hayamos quitado del todo el peso de años de dictadura.
En cuanto a la especulación por las tierras, no creo que los gobiernos nacionales puedan hacer nada (están atados de manos y piés); solo la sociedad civil puede hacer algo,pienso que, por una parte, aprovechando el miedo que las grandes empresas tienen a los ciudadanos (los consumidores) y, por otra apoyando a las ONG (sé que Intermón Oxfam está bastante implicada en la solución de este problema). Lo que es cierto es que tenemos que hacer algo: lo que sea.

Un saludo