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martes, 20 de noviembre de 2012

Capital social

     El concepto de capital social adquirió una gran fama cuando el sociólogo y politólogo estadounidense Robert Putman, en colaboración con dos colegas, Robert Leonardi y Raffaella Nameti, publicó un libro en el que ofrecía los resultados de una larga investigación -iniciada en 1979- sobre el desarrollo desigual de las diversas regiones italianas. Para sorpresa de todos, resultó que la variable más significativa, la que mejor explicaba el éxito de unas regiones y el fracaso de otras, no eran los indicadores políticos, administrativos o económicos, sino otro tipo de variables culturales y asociativas que demostraban la presencia o ausencia de relaciones de confianza y reciprocidad generalizada. Estos investigadores observaron que las regiones del norte y centro de Italia poseían altos niveles de confianza mutua, causa última de su éxito social y económico, mientras que el Mezzogiorno se hundía en el estancamiento y depresión por ser víctima de la desconfianza.

     Posteriormente Putman publicó un libro, traducido al español en 2002, Solo en la bolera, que le hizo mundialmente famoso. En este libro, utilizando la metáfora del juego de bolos, popular en Estados Unidos, que, desde hace unos años, se está convirtiendo en una actividad solitaria en lugar de un disfrute compartido, Putman demuestra que el capital social no solo es el factor más potente de satisfacción social y personal, que influye en la salud y en la felicidad de las personas, sino que su aumento o disminución determina la marcha de la economía y la democracia.

     Se han destacado tres "fuentes" principales de capital social: la confianza mutua, las normas efectivas y las redes sociales. A pesar de las posibles diferencias en la forma de definir estos atributos, el capital social siempre apunta hacia aquellos factores que nos acercan como individuos y a cómo este acercamiento se traduce en oportunidades para la acción colectiva y el bienestar del grupo. Puestos que somos animales sociales y dotados de empatía (neuronas espejo) lo apropiado es conversar, alternar, amar, practicar la solidaridad, empatizar,.... Lo ideal y lo humanamente natural sería disfrutar del mayor número posible de contactos amistosos y familiares.

     Los resultados obtenidos por Putman han dado lugar a un análisis y advertencia ya ineludibles en el estudio de las sociedades occidentales.  Ineludibles, porque el primer obstáculo al aumento de capital social se encuentra en el sistema económico que ha engendrado un individualismo rampante, hedonista e insolidario, que convierte a los ciudadanos en consumidores consumidos.

     Pero, el ser humano es difícil de domesticar: la sociedad civil ha creado muy diversas asociaciones generadoras de capital social. Una de ellas lo constituyen las de tipo Banco de Tiempo, donde basados en la confianza y normas de reciprocidad, se establecen vínculos entre los ciudadanos a través del intercambio de habilidades y conocimientos, usando como unidad de medida el tiempo, algo que se considera mucho más valioso que el dinero.

2 comentarios:

Arcadio R. C. dijo...

Me ha parecido especialmente interesante el contenido de las investigaciones de ese sociólogo que citas y del que no tenía noticias. Trataré de estudiar sobre esa cuestión.
Gracias. Un saludo.

Juliana Luisa dijo...

Creo que interesará. En su libro "Sólo en la bolera" analiza únicamente el caso de Estados Unidos, en un artículo de prensa señala que, por ello, los estadounidensen se confiesan menos felices que años anteriores,
Es curioso comprobar que, quizás porque es una nación muy joven, los estadounidenses están muy acostumbrados a reunirse en clubs de todo tipo, iglesias, casas para cenar los viernes, etc. y practican mucho el voluntariado de todo tipo. Se dice ue los Bancos de Tiempo fueron ideas de una persona que trabajaba en la Banco y pudo disfrutar de un año para actividades de voluntariado.
Pienso que debido a eso puede resistir el sistema económico que se ha extendido por todas partes y que ahora, a poco que nos decuidemos, terminará con el Estado de Bienestar que caracterizaba a Europa.

Estoy segura de que de tido esta tú sabes más que yo.

Un saludo