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domingo, 4 de noviembre de 2012

Democracia y desigualdad económica

     En la Universidad de San Diego en California se hicieron, hace años, una serie de experimentos cuyo objetivo era buscar cuáles son las motivaciones que, con respecto al dinero, mueven a las personas cuando no hay un interés particular.

     En todas las experiencias (recogidas en la revista Nature) la tendencia fue siempre la misma: quitar a los ricos y dar a los pobres. Aún sin conocer a los que más tenían, los jugadores manifestaron que sentían cierto enfado con los más favorecidos. La justicia retributiva está de alguna manera inscrita en nuestro funcionamiento. Este comportamiento es, en cierta manera, coherente con el descubrimiento de las neuronas espejo.

     Estos resultados, de algún modo, explican el que "no ha nunca una hambruna en una democracia funcional con elecciones periódicas, partidos de la oposición, libertad de expresión y medios de comunicación relativamente libres (aunque el país sea muy pobre y se encuentre en una situación alimentaria muy adversa) (...) La historia de las hambrunas ha tenido, en efecto, una relación peculiarmente cercana con los regímenes autoritarios" (Amartya Sen, La idea de la justicia págs. 373 y 374).

     Sin embargo, en la actualidad, hay en Occidente gobiernos, que se dicen desarrollados y democráticos, a quienes no solo no preocupa la existente desigualdad económica en sus países, sino que, al mismo tiempo, emprenden acciones que la acrecientan.

     La razón, según Amartya Sen, reside en que no se trata de gobiernos realmente democráticos, sino de gobiernos en los que, de acuerdo, con lo que pronosticó, en una entrevista, el entonces -año 2005- Relator de la ONU para la Alimentación, Jean Ziegler, la democracia ha sido sustituida por un sistema feudal, en el que los señores feudales únicamente tienen de  humanos la configuración exterior.

     Julien Brenda, famoso filósofo y escritor francés que vivió entre 1967 y 1956, dice, en una de sus obras, Memorias de un intelectual: "A decir verdad, considero que por sus actos y aún por sus dogmas, algunos pueblos se han excluido de la humanidad. Presentar una cierta configuración anatómica no me parece condición suficiente para ser hombre".

6 comentarios:

Elemento Cero dijo...

El enfado hacia los ricos, más que por justifica retributiva, quizá también sea por envidia. Eso de que el poder corrompe es muy cierto, y me gustaría ver en qué clase de persona nos convertiríamos si tuviésemos miles de millones de dólares/euros. ¿Podemos garantizar nuestra rectitud y honestidad? Unos resistirán, otros cederán y, como siempre, los "egoístas" desbordarán al resto, por una cuestión de influencia social.

En cuanto a las democracias, ya sabemos que en Occidente los gobiernos poco tienen que ver con ese concepto teórico. Aquí elegimos un señor feudal para X años y no podemos cambiar nada de lo que hacen o se proponen. Son intocables, la misma ley lo dice, pero ay del que se atreva a robar una barra de pan o a descargarse una película de Internet. La Ley se pone la venda en los ojos cuando observa a los adinerados (el oro brilla y ciega criterios).

Un saludo.

Dani...él dijo...

Cierto que la tendencia del ser humano suele ser procurar mantener los equilibrios distributivos, pero en el seno de comunidades perfectamente delimitadas.
También es una actitud habitual la desidia por lo que ocurra más allá del grupo en el cual el individuo se sienta formar parte.
Por ejemplo es habitual procurar la equidad absoluta entre los miembros de una misma familia y practicar simplemente la caridad con los vecinos.
La lucha por la solidaridad debe tener como importante componente la formación de estructuras sociales relativamente reducidas, pero superiores al ámbito familiar en los cuales los miebros la practiquen sin recelos.

Inma dijo...

El poder corrompe, el dinero aún más y aquí estamos los de siempre viéndolas venir ante los abusos de poderosos y adinerados.
El sistema democrático está caput, bueno, el actual sistema electoral español.
cordial saludo

J. Felipe dijo...

El que la democracia pone freno a la pobreza extrema es lógico y la historia lo evidencia. Pero no es menos cierto que ni la elimina y, si cabe, en momentos como los actuales los acrecienta. Y de ello tiene buena culpa, sin duda, que la democracia está siendo cada vez más devaludad por una clase política en franca decadencia, supeditada a otros poderes fácticos muy alejados del pueblo.

Por otra parte yo no creo que el hombre, por naturaleza sea dañino. Lo que ocurre es que muchos personajes que en nuestra larga historia han tenido gran trascendencia eran especialmente crueles. Desde Alejandro Magno hasta Adolf Hitler pasando por Felipe II o Stallin.

Otra cosa distinta es la influencia del dinero y el poder en uno mismo. Mi padre siempre decía que honradamente trabajando nadie se hace rico. Y a mi edad puedo dar buena fe de ello. Podrás vivir mejor pero de ahí a rico, de no ser por un golpe de suerte o el resultado de varias generaciones, resulta practicamente imposible. De hay que una buena parte de los ricos de hoy en día no lo sean consecuencia de su legítimo esfuerzo.

Un saludo

Camino a Gaia dijo...

La propiedad privada implica el derecho a negar a otros el acceso a un bien, puesto que en modo alguno exige que ese bien sea realmente usado por quien detenta el derecho de propiedad.
Toda concentración de ese derecho de exclusión en una persona que esté muy por encima de lo que esa persona aporta a la sociedad implica una estafa. Como dice un refrán popular "nadie se hace rico trabajando". Hasta hace un tiempo, antes del neoliberalismo que nos destruye, los impuestos a las rentas mas altas o el IVA en artículos de lujo, constituía un mecanismo de autoregulación que limitaba concentraciones de poder económico y actuaba redistribuyendo de una forma mucho mas justa..
Ahora con los impuestos de IVA que pagamos por la educación o los alimentos se paga el rescate de los bancos que nos dejan sin educación y a las puertas de la hambruna.

Juliana Luisa dijo...

Para empezar debo daros las gracias por vuestras aportaciones, cada una, a su manera; siempre es enriquecedor conocer otros puntos de vista. Lamento haber tardado tanto tiempo en dar señales de vida.

Creo que todos estamos de acuerdo en el poder maligno del dinero, una vez que alcanza un determinado mivel. Entiendo, perfectamente, a quienes dicen que lo mismo que se establece un salario mínimo se debía precisar la máxima riqueza. Así se hace en la propuesta (ya en funcionamiento) de la Economía del Bien Común.

Aunque, todavía, me faltan conocimientos, creo, como Dani, que la democracia por consenso se ajusta mejor a sociedades pequeñas; la veo como un proceso que va de abajo hacia arriba.

Es cierto que la solidaridad, hasta ahora, se practicaba entre personas cercanas; sin embargo, los problemas con los que ahora se encuentra la humanidad son todos globales y exigen ampliar el marco de la solidaridad. No es opinión mía, sino de muchos expertos en distintas ramas del saber. Es la única manera de poder sobrevivir.

No pocos los gobiernos democráticos funcionan como tales; están bajo el control de un sistema económico social del todo incompatible con la democracia. De momento ninguna de sus instituciones rectoras es democrática, a pesar de que funcionen con dinero de los ciudadanos.

Llevo tiempo pensando en el concepto de propiedad privada, tan querido por el capitalismo. De momento ha servido para adueñarse de todo aquello que parecía no tener un dueño con los correspondientes papeles acreditativos.

Un saludo y, nuevamente, muchas gracias.