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sábado, 11 de agosto de 2012

Mercado de trabajo

     En el boletín del Banco Central Europeo (BCE), correspondiente al mes de agosto en curso, se indican algunas cosas que conviene comentar. ¿Por qué? Porque no se puede cambiar lo que se desconoce, y es necesario -urgente- cambiar el actual sistema económico.

     Una de los temas mencionado en ese boletín es el relacionado con el empleo. El vigente sistema económico, y, por tanto, el que impone el BCE, ha convertido en mercancía toda actividad humana. En esa  línea ha establecido que el trabajo es una mercancía que se vende y se compra en el mercado como cualquier otra (por ejemplo, las patatas). Puesto que cuando una mercancía es abundante, su precio es bajo (ley de la oferta y demanda), los defensores del sistema afirman que el paro se podría eliminar si los trabajadores aceptasen salarios bajos. ¿Cuánto de bajos? No hay límite.

     En una de las noticias donde se informa del contenido de ese boletín se indica: "el BCE ha recomendado a los países que están sufriendo altas tasas de paro por los recortes de su gasto público una batería de medidas estructurales que incluyen reducir los salarios y las indemnizaciones por despido...".

     A eso hay que añadir algo más. Según el sistema, para que los mercados funcionen bien, no deben intervenir los gobiernos.  Por eso, el BCE "sugiere medidas como reducir el salario mínimo, relajar las leyes de protección laboral, permitir negociación laboral a nivel de empresa y abolir la interrelación entre salarios e inflación".

     Sin embargo, la realidad es que muchos los economistas que han demostrado que este tipo de consejos -más que consejos son obligaciones- ni tienen consistencia lógica ni han producido, en la práctica, los resultados que se anuncian. Son una falacia, como otras muchas, por ejemplo, las relacionadas con la alimentación o teoría de la filtración; falacias consecuencia del integrismo de mercado, una especie de dogma fatalista que nada tiene que ver con una buena economía, pero que los defensores del sistema sacan del baúl cuando les interesa. (Conviene recordar lo que, según el diccionario de la RAE significan integrismo y falacia).

     Concretamente, la insistencia del BCE en la rebaja de los costes laborales como solución al desempleo se ve desmentida por los datos. Los autores del libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, los economistas Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa (prólogo de Noam Chomsky), indican que en Irlanda, pese a ser el país donde, según la OCDE, se han reducido más los costes laborales desde el principio de la crisis, la tasa de desempleo sigue por encima del 14%.

     Pero, a mi juicio, lo más importante de todo esto, es la premisa de partida, es decir, la consideración de que el trabajo es una mercancía. Los trabajadores no son una mercancía que conviene comprar al menor precio posible. Immanuel Kant, famoso filósofo alemán, dijo que "el ser humano es, ante todo, creador, nunca vasallo ni siervo". Porque tanto trabajadores, como accionistas y directivos son seres humanos, que participan en la misma empresa, hay que exigir una distribución equitativa de los beneficios económicos entre todos ellos.

   Da la sensación de que el actual sistema económico quiere retrocedes a la época de la esclavitud o de inicia de la industrialización en Inglaterra. 

NOTA. Los entrecomillados están extraídos de http://economia.elpais.com/economia/2012/08/09/actualidad/1344515265_718980.html.

2 comentarios:

Elemento Cero dijo...

Esas recomendaciones del BCE demuestran la desfachatez del sistema capitalista; las personas no valen nada en un mundo de números. Para este ente de oscuridad son mano de obra, robots sin sentimientos, y solo desde ese punto de vista se justifican las medidas que los gobiernos están llevando a cabo, en connivencia con organismos internacionales-criminales.

La única vía de escape pasa por anteponer la dignidad humana a la ganancia económica, pero... ¿cuándo? ¿Cómo? De momento gobiernan estos dictadores monetarios, y su mundo ideal consiste en producir más y más, para ganar más y más. Que los trabajadores se pasen el día en sus puestos y cobren mucho menos.

"Ser competitivos".

Un saludo.

Juliana Luisa dijo...

Sarkozy hablaba de una "refundación del capitalismo".

Gracias por tu comentario. Un saludo