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jueves, 15 de noviembre de 2012

Opiniones de un especialista

     En la reseña del libro de Alfredo Pastor, que indiqué en la última entrada, se señalaban algunas cosas que, en honor a una impuesta brevedad, no mencioné, pero que, sin embargo, no deben ser pasadas por alto porque quien las dice ha dedicado mucho tiempo al estudio de la materia de que habla. Además de lo que se indicó en la entrada anterior, Alfredo Pastor, después de ser catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, se doctoró de nuevo en el Massachusetts Institute of Technologý (MIT), y posee una gran experiencia docente en aulas de varias universidades, por ejemplo, ha enseñado en la escuela de negocios China-Europa en Shanghai.

     1. Alfredo Pastor explica que "la desigualdad, tanto entre países como entre personas, es uno de los grandes conflictos que tendremos que resolver, porque la situación no solo es injusta sino también insostenible"; indica que, a pesar de lo que dicen los partidarios del actual sistema económico, la desigualdad no se irá resolviendo con los años". "Creo", precisa, "que no podemos confiar porque esto no sucederá", y recuerda lo que ha ocurrido en los últimos 20 años en que "la desigualdad ha aumentado en Estados Unidos y en Europa".

     La situación, además de injusta es insostenible porque, como ya se ha dicho, en un nave espacial, como es la Tierra, no es posible la coexistencia en paz de pasajeros de primera y pasajeros de tercera, "Deberíamos haber aprendido ya que en un mundo de desigualdad manifiesta -entre países y dentro de cada país (...)- no va  ser totalmente seguro, ni siquiera para sus habitantes privilegiados" (Koffi Annan, ex secretario general de la ONU)

     2. Este profesor señala la necesidad de "poner límites a las leyes del mercado: "hay que ponerlas en su sitio, hay que ponerles límites, porque no nos dan justica". Pero "¿quién pone estos límites?, se pregunta. Y para dar su respuesta, Pastor vuelve a mirar a los ciudadanos: "Hay que convencer a los ciudadanos de que tienen más importancia de lo que creen". "La economía", sostiene, "en muchas cosas tiene muy poco que decir, son los ciudadanos los que tienen que tomar las decisiones".

     Con todos los obstáculos, internos y externos, con que ahora tropieza la ciudadanía, lleva mucho tiempo diciéndose que "el siglo XXI será el siglo de los ciudadanos o no será",

     3. Aludiendo al tratamiento que están sufriendo los recursos naturales, Pastor indica que "quizás tengan razón los economistas franceses que hablan de decrecimiento". "No es un drama tener una economía estacionaria. El objetivo de la economía es satisfacer las necesidades materiales". "Lo que hay que conseguir es que la educación y la sanidad sean mejores".

     Pastor se refiere a la corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución de la producción económica. La consiguiente jornada laboral más reducida hará posible que las personas tengan más tiempo libre para dedicarse a lo que, realmente, les gusta y, realmente, les hace felices.

     4. Este economista cree que "el agua puede ser un problema más grave que el petróleo o carbón".

     Recuérdese que para el actual sistema económico la solución a este problema es poner un precio al agua. Esto significa que solo podrá disponer de agua los que tengan dinero para pagarla.

     5. Por último, Pastor indica que "la búsqueda de la riqueza insaciablemente embrutece".

     Hasta el punto de dejar de pertenecer a la especie humana. Recuérdese la opinión del filósofo y escritor francés Julien Brenda. (Considero importante precisar que Julien Brenda habla de "pueblos", no de personas particulares)

    

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Mal va la especie humana si ha de pagar un alto precio por subsistir. Excelente referencia.
Cordial saludo

J. Felipe dijo...

Por eso es la hora de la política "con mayúsculas". Desde, por y para el pueblo ya que, en la supeditación de esta al poder económico y financiero, está una de las claves de esta crisis.

Y en lo que respecta a "la felicidad", ya me lo habrás visto comentar en numerosas ocasiones. Craso error haber situado dos conceptos tan dispares como "riqueza" y "felicidad" en un mismo plano.

Excelente artículo Juliana.

Un saludo.

Óscar Gartei dijo...

Siendo como soy un idealista, siempre he defendido un mundo unido e igualitario, en el que todos viven a un mismo nivel y cada uno se dedica a aquello que más le satisface. Un mundo en el que la economía busca la manera de aprovechar bien los recursos, con el mínimo impacto medioambiental, y que promueve una sociedad sana y autosuficiente. Un mundo en el que el desarrollo cultural, artístico... incluso espiritual, nos tornan en una especie respetuosa, reflexiva, amante de la naturaleza, que lucha por un futuro con garantías y de forma pacífica.

Este mundo no es en modo alguno posible con el actual sistema económico. La avaricia y el egoísmo que denominan el tejido de nuestra civilización impiden cualquier atisbo de "futuro". Estamos anclados en el desenfreno, en el derroche, y todo por el maldito dinero. Entonces me da una infinita pena, y espero que entre todos podamos cambiar esto a tiempo.

Un saludo.

Camino a Gaia dijo...

La desigualdad y la desregulación del mercado llevan a una economía que satisface los caprichos de quienes mas rentas acumulan en detrimento de las necesidades de la mayoría. Cuando el crecimiento ya no es posible, los ricos solo pueden seguir siéndolo a costa del expolio del resto de la población en una espiral que nos lleva la colapso de la sociedad.
Un saludo

Juliana Luisa dijo...

Gracias por vuestros comentarios, De verdad que siempre me enseñan algo.
Hay un libro, "Informe Lugano", escrito por Susan George, mencionado por Delibes. padre e hijo, en, "La Tierra herida" y que comenté hace mucho tiempo en este blog, que llega a la misma conclusión que señala Camino a Gaia.
La única solución se encuentra en los ciudadanos, no lo digo yo sino que los dicen todos los expertos y estudiosos preocupados por el tema. Hay que moverse en todos los sentidos.
Quiero decir que estoy de acuerdo con Inma, J. Felipe y Elemento Cero. A mi juicio, no hay que lamentarse, ni hay que enrredarse en cómo y por qué hemos llegar a esta situación, hay que actuar.

Un saludo
ce mucho tiempo