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jueves, 2 de mayo de 2013

Ganadores, perdedores y responsables

     Cuando he señalado al vigente sistema económico como último responsable de tragedias como la que ha tenido lugar en Bangladesh, se me puede acusar de "echar balones fuera", tratar de eximir de culpa a los gestores de las fábricas. Nada más lejos de mi intención; a pesar de lo cual considero necesario explicar las características del sistema económico: no se puede cambiar una situación injusta si no se tiene toda la información.

     He señalado al actual sistema económico, porque concibe la economía como incompatible con la ética.  En la vida económica, a lo sumo, la ética ejerce una función cosmética, es decir, a crear una buena imagen, favorable o atractiva para el consumidor (un "engaña bobos").

     Esta incompatibilidad está presente en todas las normas de funcionamiento de las instituciones internacionales en las que se apoya el actual sistema económico y da lugar a multitud de comportamientos no-éticos como el de los gestores de las fábricas textiles que se han hundido en Bangladesh. ¿Acaso la OMC, sabiendo que esas tragedias son consecuencia de algunas de las normas de sus estatutos, ha señalado la necesidad de cambiar ciertas cosas?  En más de una ocasión, la ONU ha advertido a la OMC que las personas están por encima del comercio. ¿En cuántos casos la OMC ha tenido en cuenta esas advertencias?

     Ante la observación de que no es aceptable tal y como van las cosas, cabe preguntar: ¿qué razón o razones han provocado el cambio desde los orígenes éticos de la economía hasta la actual concepción no-ética de la economía?

     Sin entrar en muchas consideraciones históricas, considero acertado decir que el origen reside en una determinada concepción del ser humano, por un lado, filosófico y, por otro, religioso. Parecía "natural" y moralmente justificado el "afán de lucro", entender a las personas como individuos egoístas racionales, calculadores de desventajas y beneficios, carentes de sentimientos -las tanta veces mencionadas "máquinas de calcular", modelo social de "elección racional"-.

     La economía deja de ser una ciencia social e histórica para someterse a un proceso de formalización y matematización, es decir, empieza a usar complejos modelos matemáticos, como si fuera una ciencia experimental tal como lo es la física.  A lo largo de este proceso se ha producido una creciente absorción de actividades y fenómenos, en principio, no estrictamenre económicos (no-de-mercado) por parte de la economía. Esta absorción constituye un problema social.

     El premio Nobel de Economía, Amartya Sen, en su libro Sobre ética y economía, mantiene que "la naturaleza de la economía moderna se ha visto empobrecida sustancialmente por el distanciamiento que existe entre economía y ética (Jesús Conill, en una conferencia ya citada).

     Pero experimentos en neurociencia han puesto de manifiesto quelas personas, incluso cuando desarrollan actividades económicas, no se comportan como "máquinas de calcular": junto con razón tienen sentimientos.

     Se hace necesario, es urgente, adaptar la ciencia de la economía y las instituciones internacionales  a la nueva situación. Sin embargo, por egoísmo, avaricia e, incluso, incompetencia e insensibilidad, siguen funcionando como la han hecho hasta ahora.  En estos momentos, son los ciudadanos los responsables de obligarles a cambiar, en definitiva, a no eximirse, ni evadirse de las correspondientes responsabilidades en la vida personal e institucional. Además de ganadores y perdedores, hay responsables.

4 comentarios:

Arco dijo...

Hay dos reflexiones en tu artículo de hoy que me han llegado profundamente:
1) señalar al sistema mundial como último responsable de la tragedia de Bangladesh; 2) señalar a los ciudadanos como aquellos responsables de obligar al cambio.
No podría estar más de acuerdo.
Hay que profundizar hasta el infinito en estos dos puntos.
Saludos cordiales.

J. Felipe dijo...

Hola Juliana

Aunque la avaricia y la codicia parece un mal endémico de la especie humana, quizá el origen de este modelo económico tan cruel provenga del concepto de fisiocracia del SXVIII, por el que, según sus ideólogos, la economía -como la naturaleza-, responde al orden natural de las cosas, por lo que ni el estado ni las administraciones públicas deberían intervenir en modo alguno en la misma.

De ahí siguió el modelo liberal, el laissez faire y todas las secuelas ya conocidas. ¿El problema? Es obvio, el modelo no tiene en cuenta precisamente eso, las dos varianes principales, la avaricia y la codicia, ajenas en la naturaleza pero innatas en el ser humano. De ahí que toda la historia de la economía moderna este condicionada por esto.

Y así hasta hoy, donde esos dos parámetros aumentan exponencialmente conforme el grado de desregulación aumenta del mismo modo. De ahí la situación actual y que se den casos tan tragicos como el de Bangladesh donde están implicadas y comparten las mismas dosis de resposnabilidades tanto las empresas como las autoridades.

Es la doctrina del "todo vale", con tal de alcanzar mayores dosis de poder.

Un saludo.

J. Felipe dijo...

Ah y por cierto. Si para colmo de males, hace ya casi un par de décadas que la economía se colocó definitivametne por encima de la política quedando supeditada la segunda a los vaivenes de la primera, es elemental que los valores humanos se perdieron y hoy por por hoy, como hemos visto ahora en Bangladesh o como vimos en la catástrofe de Bhopal en 1984, las personas poco o nada importan.

Y tampoco hay que irse tan lejos para percibirse de ello, lo estamos viendo en España todos los días...

Ale, hasta luego.

Juliana Luisa dijo...

Hola Arcadio:
Las dos reflexiones que indicas me han empujada dedicar al mismo tema la próxima entrada. He leído que la actual tragedia de Bangladesh no ha sido, ni mucho menos la única; solo es la única de la que nos han informado, quizás por lo espectacular de un derrumbe de un edificio de ocho plantas.
Si los gobiernos no hacen nada, sea porque no quieren sea porque ni pueden, solo quedamos los ciudadanos. El sistema lo sabe y por ello intenta que no pensemos, mediante propuestas y artilugios de todo tipo para que no tengamos tiempo para para pensar, Tenemos que ser concientes de que intentan convertirnos en ovejas de un rebaño que puede proporcionarles grandes beneficios económicos.
Un saludo

Hola Felipe:
En líneas generales estoy de acuerdo contigo,acerca de los orígenes del sistema económico. Sin embargo, disiento en que la avaricia y la codicia son un mal endémico de la especie humana. El ser humano no es, menos mal, un ser angélico: puede ser capaz de las mayores maldades y de las mayores heroicidades. Todo depende de muchas circunstancias que no viene al caso analizar. Hay un libro titulado "Civilización empática" en el au autor describe las visicitudes que la empatía ha sufrido a lo largo de la historia. En la introdución dice; "Quizá la cuestión nás importante a la que se enfrenta la humanidad es si podemos lograr la empatía global a tiempo de salvar la Tierra y evitar el derrumbe de la civilización". Es una idea que comparten muchos otros estudiosos de distintas ramas del saber.
Un saludo

Muchas gracias a los dos por vuestras aportaciones