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martes, 29 de mayo de 2012

Ética y economía

     Hace unos años -concretamente en 2003- el Consejo Social de la  Universidad de Valladolid organizó un ciclo de conferencias bajo el título Ética para la sociedad civil. Uno de los conferenciantes fue el profesor de Filosofía Moral de la Universidad de Valencia, Jesús Conill Sancho, que habló sobre El horizonte ético de la economía. He considerado interesante conocer la opinión de un profesor de Filosofía Moral, porque el concepto mecanicista de la economía -economía regida por unas leyes que se consideran análogas a las leyes de la física o la química- hace irremediablemente incompatibles ética y economía. No hace mucho tiempo, el expresidente de Elf hacía unas declaraciones, con amplio eco en los medios, sobre esta incompatibilidad entre ética y economía.

     La incompatibilidad entre ética y economía explica, entre otros comportamientos, el fracaso de todos los intentos que se han hecho para que las empresas adopten un código o normas de responsabilidad social. A lo sumo, la ética vendría a ejercer una función cosmética en la vida económica, es decir, a crear una imagen favorable o atractiva, que intentan exhibir con el único objetivo de aumentar la cifra de negocio, es decir, aumentar el número de personas que compran sus productos.

     En su conferencia, Jesús Conill llevó a cabo un breve recorrido histórico para conocer "las razones que han provocado el cambio desde los orígenes éticos de la economía hasta la actual sensación no-ética de la economía": cómo de la autonomía de la economía con respecto a la moral se ha pasado a su primacía en todos los órdenes de la vida humana; cómo "el pensamiento económico se ha ido haciendo cada vez más influyente en nuestra vida moderna, hasta transformar el modo de pensar y analizar las cosas" (por ejemplo,  frecuencia con la que para determinar la bondad de una actividad se dice: "mueve mucho dinero"); y cómo ha tenido lugar "una creciente absorción de fenómenos, en principio, no estrictamente económicos (no-de-mercado), por parte de la racionalidad económica, hasta llegar a lo que se podría calificar de "imperialismo económico"  o muerte de la democracia.

     Desde su categoría de profesor de Filosofía Moral, Conill recuerda que estos procesos han sido fruto de un haz de decisiones y de acuerdos internacionales y que, por ello, no se hace "ningún favor a la causa de la mejora con sentido ético el remitirnos a un fantasma, sino sería mucho mejor detectar puntos neurálginos y proponer alternativas viables, mostrando que la mejora depende de la voluntad político-económica de los que dicen ser nuestros representantes (nacionales e internacionales)". En definitiva, que no es correcto eximirse -ni evadirse- de "las correspondientes responsabilidades en cada nivel de la vida personal e institucional".

     Según este profesor, cabe esperar, si se hace el esfuerzo necesario, un cambio en el enfoque económico del futuro, es decir, es posible otro mundo en el que ética y economía avances juntas. Como anticipo señala la actividad de Amartya Sen, Premio Nobel de Economía en 1998, y su propuesta de una alternativa al PIB. "Porque ya no es suficiente ni conveniente seguir por más tiempo con un enfoque utilitarista, sino que se trata de buscar innovadoramente otro instrumental para atender a las diversas clases de actividades que hacen floreciente a una vida humana".

4 comentarios:

frank dijo...

iNTERESANTE MI AMIGO SERIGE POR AQUI EN TU BLOG G SALUDOS!

J. Felipe dijo...

Juliana te cuento dos conversaciones que he tenido hace unos pocos días de forma separada. Por una parte un ex-diputado del PSOE me decía: Felipe puedo asegurarte después de muchos años en política, que el 80 % de las personas que entran en ella lo hacen por sus intereses personales, independientemente sea del partido que se trate. Y por el otro lado otra amiga, en este caso concejala del PP me decía que cuando se alcanza la alta esfera de la política estas personas convierten en "normal" lo que para todos los demás nos resulta "anormal", lo que les lleva a un alejamiento de la realidad.

Con esto te quiero decir en relación a tu estupendo artículo, como de costumbre, que el problema sigue estando en las personas. El porqué esto se ha degenerado tanto con, que duda cabe, un nivel cultural muy superior al de otras épocas es dificil buscarle una explicación. Aunque, y esto me lo has visto decir muchas veces, creo que el problema radica en esa condición innata en la especie humana que es la vanidad y que, cuando se alcanzan las esferas del poder, sea este del modo que sea, esto acaba conduciendo a la avaricia y la codicia y ahí hasta donde estamos.

Riqueza y felicidad ¿es la misma cosa? Evidentemente no pero, para mucha gente, forman una simbiosis fatal que nos ha llevado a tan trágicos extremos como las circunstancias que se están viviendo hoy, de uno u otro modo, a lo largo y ancho del mundo.

Y por último, enlazando tu comentario del post anterior, claro que puedes hacer cosas y las estás haciendo de hecho aportando tus ideas desde esta vantana al mundo -por pequeña que sea-, y enriqueciéndonos de la manera que lo haces a todos los que te seguimos. Ten confianza, para que, entre todos, aportemos nuestro granito de arena, para como dices en tu blog "imaginar y crear" un futuro mejor.

Saludos y ánimo.

Ignacio Aporta de Pazº dijo...

Excelente artículo Juliana. Excelente comentario de J. Felipe, que comparto. Un saludo a ambos y a seguir aportando un poco de luz, como la vela, que aunque su llama sea pequeña ayuda a disipar la oscuridad.

Juliana Luisa dijo...

Muchas gracias a los dos. Sois excesivamente amables. Creo que se puede corregir lo que dice J. Felipe con una democracia más democrática (Parece un juego de palabras, pero no lo es)

Muchas gracias y un saludo