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sábado, 13 de octubre de 2012

Nuevo orden económico

     Hace años que empezó a  mencionarse la "urgente" necesidad de establecer um nuevo orden económico. Se trataba de poner un poco de orden en la actual "economía de casino" y evitar en lo posible la consiguiente incertidumbre ecónomica (crisis). Hace tiempo que empezó a denunciarse la condición obsoleta de instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero nadie se atrevía a afirmar que el sistema está podrido y que es indispensable -urgente- cambiarlo profundamente.

     Los escándalos financieros y sus catastróficos resultados; la existencia de paraísos fiscales; el creciente aumento de las desigualdades económicas no solo entre países sino también dentro de un mismo país y las consecuencias de todo tipo debidas a esas desigualdades: revueltas, enfermedades  y consiguiente descenso de vida media, ..., son solo algunas de las ineludibles señales de la urgencia de un nuevo orden económico global. ("Deberíamos haber aprendido ya que en un mundo de desigualdad manifiesta (...) no va  ser totalmente seguro, ni  siquiera para sus habitantes privilegiados", Koffi Annan, ex secretario general de la ONU).

     Pero ¿cómo hacerlo ahora cuando los gobiernos han claudicado de su obligación de representar a los ciudadanos y cuidar su bienestar?  En un principio, se dice que se necesitarían unos presidentes de gobierno con gran visión y audacia política. Unos dirigentes capaces de proponer y construir formas económicas alternativas, en las que el mercado esté subordinado a los derechos humanos, la democracia y la sustentabilidad ambiental. ¿Dónde están?

     En un muy conocido relato épico de los mayas quichés, El Popol Vuh. Las antiguas historias del Quiché, se dice: "Entonces el Corazón del Cielo les echó un vaho sobre los ojos; los cuales se empañaron como cuando se sopla sobre la luna de un espejo. Sus ojo se velaron y solo pudieron ver lo que estaba cerca, solo eso era claro para ellos. Así fue destruida su sabiduría...". (Extraído del libro Los efectos de la política europea. Un análisis crítico, José J. Romero, coord. 2002)

     Según los mayas, cuando los dioses quieren castigar a los mortales les empañan la vista para que no puedan ver sino lo que está cerca.  Nuestros dirigentes hace años que han olvidado que habían sido elegidos para representar al pueblo. Han sido castigados por los dioses y no ven que su manera de obrar contraviene la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Constitución de sus países, no son capaces de ver lo qué significa no apoyar a la enseñanza y sanidad públicas, no ven a las personas que tienen que ir a comedores sociales para, literalmente, no morir de hambre, etc.

     Ante esta situación, los expertos y no expertos llevan tiempo diciendo que la solución se encuentra en la sociedad civil. "El siglo XXI será de la sociedad civil o no será".

3 comentarios:

Inma dijo...

Excelente, pero ¿Cuándo se dará cuenta, la sociedad civil, del poder que tiene?. Se van viendo atisbos, pero aún son insuficientes. Más ciudadanos criticos y reflexivos y menos políticos marionetas o titeres.
saludos

J. Felipe dijo...

No hace mucho, en un artículo tuyo, tan interesante como de costumbre, hablabas de Christian Felber y su "economía del bien común". El propio Felber ya dice, de forma meridianamente clara, que bastaría con hacer cumplir nuestra Constitución y la de los países de nuestro entorno para acabar con la crisis ya que, cada una de ellas, recoge claramente la necesidad de mirar los intereses generales del pueblo por encima de los particulares de unos pocos.

Sí que parece, por otra parte en los últimos tiempos, que la sociedad civil está tomando más cartas en el asunto y se deja ver y oir con mucha mayor frecuencia.

En resumidas cuentas, siempre he pensado que acabar con la crisis tiene dos componendas necesarias: la voluntad política y la voluntad popular de acabar con ella y construir un mundo mejor para todos.

Un saludo.

Juliana Luisa dijo...

Inma:
Entiendo tu premura "¿Cuándo ae se dará cuenta la sociedad civil del poder que tiene? Me lo he preguntado muchas veces. Quizás pecamos de impaciencia.

J. Felipe:
Es triste, pero la realidad es que nuestra Constitución y la de los países de nuestro entorno se han converido en "papel mojado".

La sociedad civil se está dando cuenta y está tomando cartas en el asunto, pero muy lentamente, quizás debido a los obstáculos que debe salvar.

Discrepa contigo en relación con lo necesario para acabar con la crisis. Creo que, dada la situación y el poder de las instituciones que gobiernan el sistema, solo la voluntad popular puede acabar con ella.

Muchas gracias a los dos por participar en este pequeño diálogo.

Un saludo