"El planeta ha entrado en la era de la bancarrota hídrica global", Esta es la advertencia de un informe del centro de estudios del agua de la ONU presentado ayer, que alerta de los crecientes riesgos por el mal uso de este recurso esencial a escala mundial. Según este trabajo, elaborado por el Instituto del Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH, en sus siglas en inglés), los conceptos habituales de "estrés hídrico" y "crisis hídrica" no reflejan ya la realidad de muchos lugares ya la realidad de muchos lugares en el mundo, donde las pérdidas de capital hídrico natural son irreversibles y no hay forma de recuperar los niveles históricos de este recurso. Por ello. introduce el uso de "bancarrota o quiebra hídrica",
Expresado en términos financieros, los autores detallan que es el punto al que están llegando muchas sociedades que no gastan más de sus ingresos anuales de agua proveniente de las lluvias y la nieve, sino que también agotan los ahorros a largo plazo acumulados en acuíferos, glaciares o humedales.
"Hemos entrado en una etapa de la historia de la humanidad en la que cada vez más sistemas hídricos pierden la capacidad de volver a su normalidad, con sequías, escasez o episodios de contaminación que se han vuelto crónicos", explica Kaveh Madani, director de UNU-INWEH y principal autor del informe. No se está diciendo que todo el planeta esté en bancarrota hídrica, pero el trabajo considera que existen ya suficientes cuencas en mundo quebradas o que han superado umbrales irreversibles para considerar los riesgos a escala planetaria, dadas las múltiples conexiones entre unas zonas y otras.
"Las cadenas alimentarias y de suministro, las presiones migratorias la estabilidad económica se ven cada vez más condicionadas por los fallos hídricos que ocurren en múltiples lugares a la vez", afirma Madani, que recalca que esto ya no es problema de una serie de crisis locales aisladas, sino un riesgo global compartido que exige un nuevo tipo de respuesta.
Los datos del informe son apabullantes. Alrededor del 70% de los principales acuíferos del mundo presentan descensos a largo plazo. El hundimiento del terreno, vinculado a la extracción excesiva de agua subterránea, afecta actualmente a más de sis millones de kilómetros cuadrados, casi el 5% de la superficie terrestre mundial y a casi 2.000 millones de personas. Más de la mitad de los grandes lagos del mundo han perdido agua desde principios de la década de los noventa, lo que afecta a aproximadamente una cuarta parte de la población mundial. En las últimas cinco décadas, han desaparecido aproximadamente 410 millones de hectáreas de humedales naturales, una superficie tan grande como el conjunto de la Unión Europea. El mundo ya ha perdido más del 30% de su masa glaciar desde 1970 y la desaparición de estas zonas pone en peligro la seguridad hídrica de cientos de millones de personas que dependen de ríos que se alimentan de las masas de hielo.
La evaluación de esta institución con sede en Canadá señala que los puntos críticos de bancarrota hídrica están en Oriente Próximo y el Norte de África. Asia Central y Meridional (especialmente, las principales llanuras irrigadas y dependientes de aguas subterráneas), zonas del norte de China, el Mediterráneo y el sur de Europa, el suroeste de Estados Unidos y el norte de México (incluida de cuenca del río Colorado), partes del sur de África y áreas de Australia, "Estos son lugares donde el uso excesivo a largo plazo, la recarga limitada y la degradación de las reservas naturales de agua (acuíferos, lagos, humedales, glaciares) han reducido la capacidad de volver a los niveles históricos tras sequías o episodioa de contaminación", precisa el director de UNU-INWEH.
El informe no estudia la situación concreta de España. No obstante, Mandani considera que el de algunas cuencas españolas ilustra por qué la bancarrota hídrica no es cuestión solo de sequías o abundancia de lluvia: "Un año lluvioso no reconstruye automáticamente el capital natural agotado, algunos acuíferos y ecosistemas siguen sometidos a estrés estructural". Para el director de UNU-INWEH, "dado que la agricultura desempeña un papel principal en España, cualquier solución seria para una bancarrota hídrica debe funcionas para los agricultores, no solo para suministros urbanos.
Entre las reacciones a este trabajo, Jonathan Paul, profesor de Geociencia en lawacuela Royal Holloway de la Universidad de Londres, asegura al Science Media Centre del Reino Unido que "el nuevo informe e UNU-INWEH expone, sin ambigüedades, el mal uso que la humanidad hace el agua como capital natural. Incluyendo profundos déficits entre la oferta y la demanda y degradaciones masivas de la calidad del agua en todo en mundo". No obstante, opina que el término bancarrota hídrica es "exagerado y está demasiado vinculado a la situación específica de Irán". el país de origen del director de UNU-INWEH y donde este comenzó a utilizar la alegoría de quiebra hídrica como concepto técnico.
Para en español Gonzalo Delacámara, experto mundial en economía de los recursos naturales y profesor de IE University, el informe muestra la dura realidad del agua en el planeta, y recuerda las palabras de hace unos años de Andrew Steer, entonces presidente del Instituto de Recursos Mundiales, cuando afirmó que "mayor crisis de la que nadie está hablando". En su opinión, "forzar el lenguaje y llevarlo a ese terreno financiero" es adecuado para visibilizar las vinculaciones para visibilizar las vinculaciones económicas del mal uso: Resulta clave verlo cómo degradación de un activo de capital natural, como el fallo sistémico de sistemas de asignación de derechos de uso sin agua que los respalde, hay que entender que gestionar el agua es gestionar las actividades sobre el territorio que presionan los ecosistemas acuático".
Sobre si resulta excesivo el concepto, Madani responde: "Puede parecer exagerado cuando la gente asocia bancarrota hídrica solo con aridez, pero el problema es el desajuste entre el presupuesto de agua de un sistema y sus consumos. Al igual que en las quiebras financieras, incluso 'los ricos' en agua pueden acabar en bancarrota si siguen un modelo de vida insostenible. E incide: "Se refiere a la pérdida de resiliencia: cuando las sequías, la escasez o los episodios de contaminación dejan de ser temporales y se vuelven crónicos en cuencas específicas.
El informe se publica antes de una reunión de alto nivel en Dakar, que tendrá lugar el lunes y martes, para preparar la Conferencia de la ONU sobre el Agua de 2026, que se celebrará en Emiratos Árabes Unidos en diciembre. (Fuente: EL PAÍS, 21 de enero de 2026)
Espero a que tenga lugar esa Conferencia de la ONU sobre el Agua.
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