En España la economía va prudentemente bien. Se crece por encima de los países de nuestro, el paro se ha situado por debajo del 10% y hay zonas y sectores rozando el pleno empleo. y aspectos hasta ahora poco reconocidos en el cuadro macroeconómico como el abandono escolar o la formación profesional mejoran sustantivamente. Sin embargo, lo relacionado con la pobreza, exclusión y las desigualdades económicas avanza mucho más lentamente. La Encuesta de Condiciones de Vida indica que el porcentaje de población en riesgo de povreza o exclusión social apenas de mueve un 25,7% en 2025 frente al 25,8% de un año antes; el porcentaje de población que se encontraba en situación de carencia material y social severa se redujo hasta el 8,1% frente a 8,3%; el 8,5% de la población llegó a fin de mes con "mucha dificultad", el 36,4% no se pudo ir de vacaciones fuera de casa al menos un semana al año. Estos datos son una suerte de modelo social negativo.
Los datos referentes a la pobreza infantil en España son coincidentes, se utilice la fuente que se utilice: cerca del 29,2% de los niños y adolescentes vive por debajo del umbral de pobreza (ingresosmenoes menores al 60% de la mediana nacional). lo que equivale a un total de 2,7 millones de menores afectados. Si se incluye el riesgo de pobreza o exclusión (que suma carencias materiales o empleos débiles), el porcentaje asciende al 34,6%: más de uno cada tres niños. Cuando el informe Foessa aborda esta realidad indica que desde que comenzó la Gran Recesión la exclusión social entre la población y juvenil no ha dejado de aumentar; y ambos grupos se han convertido en los "grandes perdedores del modelo socioeconómico actual". Al dar el salto de los niños a los jóvenes, el informe describa lo siguiente: "La juventud española vive con profundo pesimismo su futuro, marcado por la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda, la dependencia familiar y la imposibilidad de construir un proyecto vital autónomo".
Nada que no sepamos, pero es subrayable la cronaificación de la pobreza infantil como factor definitorio de la sociedad española, en tasas más altas que las de la mayoría de los países europeos (la UE está en alrededor del 24% de pobreza infantil). Ahora que se está estudiando en algunos lugares la trazabilidad de un Estado de bienestar modernoooooo, adecuado a la situación demográfica, se describe la necesidad de un nuevo derecho de ciudadanía: una prestación universal por crianza, que ya albergan muchos vecinos europeos. Se trataría de una cantidad dotada univerversalmente -- es decir, un derecho -- para paliar la pobreza imfantil, que sería distinta dependiendo de la capacidad fiscal y la riqueza de cada país. (Fuente: EL PAÍS, 8 de febrero de 2026).
Una muy buena noticia, escrita por Joaquín Estefanía
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