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sábado, 14 de febrero de 2026

Ricos cada vez más ricos

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha centrado  todas las miradas de Foro Económico Mundial de Davos y ha dejado en segundo plano otros temas habituales que  rodear el acto, como el impacto de la desigualdad en el mundo. 

 

      El Foro Económico de Davos  nació como un encuentro para reunir a los principales líderes empresariales y políticos internacionales y desde hace décadas, diferentes organizaciones no gubernamentales y activistas aprovechan la cita para intentar sacar a relucir las vergüenzas del mundo económico entre aviones privados y hoteles de lujo con vistas a pistas de esquí.

     Uno de los mejores termómetros para observar el fenómeno en España son los datos de impuesto sobre el patrimonio que recopila la Agencia Tributaria. No es una fotografía perfecta --hay bonificaciones, mínimos exentos y estrategias de planificación fiscal --, pero sí una de las pocas fuentes oficiales que permiten seguir la pista a la evolución de la riqueza declarada por los más ricos.

     Entre 2011 y 2023, el último con datos, el número de declarantes ha repuntado un 75%, hasta las 228.000 personas, mientras que la riqueza  conjunta ha pasado de los casi 450.000 millones de euros hasta los 934.000 millones, una subida de 107%. Es un crecimiento relevante, pero mucho más moderado en los tramos bajos que en la cúspide. El grupo más acaudalado, con ricos que reconocen cada año tener más de 30 millones, ha pasado de 352 a 865 personas y multiplica casi por cuatro su patrimonio de 37.331 millones en 2011 a 146.818 millones en 2023.

     El Laboratorio Mundial de la Desigualdad, con sede en París, sitúa a España entre los países europeos con mayor desigualdad patrimonial, sin visos de corregirse. El 10% más rico acapara ya más del 57% de la riqueza y, dentro de este grupo privilegiado, el 1% acumula alrededor de una cuarta parte,una proporción que se ha incrementado desde la crisis financiera. El colofón lo pone Oxfam Internacional con su estimación presentada con motivo del foro de Davos, que cifra en 33 los mil millonarios que había en España en 2025.

     Todos estos números, reflexiona Nuria Badenes, investigadora en el Instituto de Estudios Fiscales, dan píe a poner sobre la mesa el concepto de polarización económica, "que tiene una relación más estrecha con el surgimiento de conflictos sociales que la desigualdad".  Esa polarización, marcada por el aumento de la brecha y la paulatina desaparición del constructo de la clase media, intensifica el conflicto social y político al dividir a la sociedad en grupos con intereses contrapuestos, "generando desconfianza en las instituciones y alimentando posturas extremas".

     Olga Cantó, catedrática de Economía en la Universidad de Alcalá e investigadora en Equalitas, pone el acento en la evolución histórica de esa brecha. Según explica, la mitad de la población más pobre ha perdido riqueza respecto a los niveles que tenía a comienzos de siglo,  mientras las ganancias se han concentrado en el 5% más rico. A su juicio,  este proceso está ligado a la crisis de 2008,y a las crecientes dificultades de acceso a la primera vivienda y la pérdida de capacidad de ahorro de una parte de la población,después.

     Cantó advierte de que la acumulación extrema de riqueza no es solo un problema distributivo, sino también democrático, Cuando una minoría muy reducida concentra una parte creciente de patrimonio "aumenta su capacidad de influir en las decisiones políticas y económicas, lo que genera un riesgo de captura del poder", asegura.

     A la vez, la pérdida de riqueza neta de amplias capas de la población reduce la resiliencia social cuando vienen mal dadas. La riqueza actúa como un colchón fundamental ante los golpes económicos. Si una mayoría carece de activos para sostener su consumo en períodos de crisis, la sociedad en su conjunto se vuelve más vulnerable.

     Esta fragilidad tiene efectos políticos: la percepción de que los más ricos acumulan cada vez más mientras tributan relativamente menos erosiona el apoyo al sistema fiscal y genera des afección entre las clases y bajas. A largo plazo, "esta percepción de inseguridad económica futura alimenta dinámicas de polarización y puede favorecer el avance de la extrema derecha", recuerda Cantó. (Fuente: EL PAÍS, 25 de enero de 2026)

     ¿Donde está en verdadero ser humano dotado de, entre otras, de empatía y solidaridad?  Desde ese punto de vista, me atrevo a decir, como indica Naciones Unidas, que es necesario "promover el  crecimiento económico inclusivo y sostenido, el pleno empleo productivo el trabajo decente para todos" y, al mismo tiempo, "reducir la desigualdad en un mismo país".  

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