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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cifras de desempleo

     Según algunos economistas, entre ellos Paul Krugman, profesor de economía en Princeton y premio Nobel 2008, y Jeremy Rifkin, presidente de la Fundación de Tendencias Económicas, siguiendo los esquemas actuales, es imposible que los creen los puestos de trabajo que prometen. El tema no es nuevo, ya lord Keynes (John Maynard Keynes, 1883-1946), el economista más influyente del siglo XX, indicaba  que decenas de millones de hombres y mujeres pronto estarían "parados  tecnológicamente" -nosotros diríamos ahora "parados estructuralmente"-.

     En relación con este tema, no hace mucho, en el suplemento Negocios de EL PAÍS, Paul Krugman señaló que, al día siguiente de un acto en el que Obama mencionaba su empeño en reducir las cifras de desempleo, The Times publicó un artículo sobre el uso cada vez más frecuente de programas informáticos para realizar investigaciones legales: resulta que los ordenadores pueden analizar rápidamente millones de documentos y llevar a cabo de forma barata una tarea que antes requería legiones de abogados y procuradores. "Así -decía- en este caso, el progreso tecnológico está reduciendo, en realidad, la demanda de trabajadores cualificados". Si a finales del siglo XVIII la máquina empezó a desplazar al hombre a la hora de realizar físicos; ahora, la máquina empieza a reemplazar el trabajo mental del hombre.

     En Estados Unidos, se han reinstalado fábricas de tornillería, ubicadas con anterioridad en el Tercer Mundo (mano de obra barata, nada de sindicatos, ninguna legislación medioambiental) en minas abandonadas con máquinas (robots) y uso cero de factor trabajo; en África y Asia, donde sobra mano de obra, se están robotizando minas; en Suecia, ya hay robots para repartir medicamentos en hospitales; en España hay farmacias que tienen un robot para despachar recetas; etc.

     Jeremy Rifkin habla de la tercera revolución industrial, que afectará tanto a los países del Norte como a los países del Sur. En la anterior revolución industrial, se optó por solucionar el problema de pérdida de puestos de trabajo aumentando la producción, fabricando productos perecederos y aumentando el consumo. Sin embargo, en la actualidad, no puede pensarse en una solución de este tipo, fundamentalmente, por imposibilidad medioambiental y escasez de recursos. La solución debe pasar por el hecho de que la máquina sólo pude reemplazar al hombre en aquellos trabajos, mentales o manuales repetitivos, pero nunca en aquellos que exija un mínimo de creatividad; todos los seres humanos estamos dotados de creatividad, que  cada uno canalizamos, si nos dejan, de una manera distinta. 

     La transición  no será fácil. El actual sistema económico y social intentará la intromisión de acontecimientos que puedan hacerla fracasar. Por ejemplo, puede perfectamente volverse contra ella la actual crisis financiera y económica a través de temas como la flexibilidad del trabajo o las desregulaciones.

    

8 comentarios:

Elemento Cero dijo...

El ludismo, precisamente, era un movimiento "de resistencia" -en el siglo XVIII- que atacaba las máquinas, porque los trabajadores pensaban que, con el tiempo, serían sustituidos por tales artefactos.

Hoy en día, cada vez más, los sistemas robóticos (informáticos y mecánicos) son más eficaces, más rápidos, más "listos", más resistentes... El progreso arroja la controvertida consecuencia de convertir al creador en elemento prescindible dentro de la creación.

A ver si somos capaces de encontrar un equilibro o, en última instancia, nos quedará la "asimilación"; convertirnos en una mezcla híbrida de máquina y ser vivo. Y esto, aunque puede parecer algo fantasioso, no está tan lejos de ocurrir.

J. Felipe dijo...

Durante la década de los 80, en España, presenciamos lo que se llamó "la reconversión industrial". Al principio nos apreció bien que un obrero español no tenía que seguir martilleando un yunque en una retrograda siderurgia. En un mundo globalizado las áreas de actividad se tenían que haber distribuido formalmente en beneficio de todas las partes, pero la especulación, consecuencia de un sentimiento de avaricia propio de la sociedad indivdual, acabó sustituyendo la economía productiva por la especulativa y todo el proceso se derrumbó. Aquí es donde estamos y veremos haber donde acabamos.

Inma dijo...

La rebelión de las máquinas, aunque debería ser al revés, la rebelión pacífica de todos los seres humanos del planeta. No más explotación bajo ningún concepto. Una máquina nunca podrá hacer trabajos de razonamiento lógico, esperemos que los que manejan los hilos de la economia, usen la lógica para refundar todo el sistema.
Un saludo

Juliana Luisa dijo...

Inma alude a "los que manejan los hilos de le economía" y espera que "usen la lógica para refundar todo el sistema". Lamento discrepar. "Los que manejan los hilos de la economía" no son más listos que nosotros; decir que son ellos los que pueden arreglar las cosas es aceptar un sistema feudal, dictatorial o plutocrático. Precisamente, "los que manejan los hilos de la economía" son los menos aptos para refundar un sistema en el que están implicados y del que sin beneficiarios. Hay un proverbio que dice: "Nadie corta la rama sobre la que está sentado". Somos nosotros los que debemos de intentar arreglar las cosas, ¿para qué sino la democracia?
Muchas gracias por tu comentario. Es muy importante dialogar.
Un saludo

Juliana Luisa dijo...

Gracias a "Elemento cero" y "J. Felipe" por sus aportaciones: son parte del diálogo posible gracias a las técnicas de información y comunicación.
Un saludo a los dos

Poderio dijo...

Como muy bien se comenta ya desde la revolucion industrial vivimos este fenomeno y seguira avanzando.
La conclusión que saco es que hay que plantearse repartir el trabajo que hay o bien un mundo donde parte de la población no necesita trabajar para vivir.
La primera solución parece equitativa, pero cuando a un trabajador le comentas que va a ganar la mitad para dar trabajo a otra persona, no le suele gustar la idea. A los empresarios tampoco. Sin embargo en mi opinión es una via para atacar el problema (pero no la unica).
Por otra parte, una sociedad en la que una gran parte de la poblacion no trabaje no encaja en el modelo actual.
O tenemos alguna idea imaginativa o la realidad se impone. Sobramos la mitad en este mundo (por decir una cifra). Y la otra mitad tiene que aprender a vivir sosteniblemnete.
Hasta ahora eso se conseguia con guerras y otras desgracias traumaticas.
Habrá que pensar en otras soluciones . . . porque las que comento aqui no me gustan.
Hay muchas novelas de ciencia ficcion que abordan este problema con diversas soluciones (y ninguna buena . . . a lo mejor es que intentamos obtener la cuadratura del circulo y ... va a ser que no es posible).

Juliana Luisa dijo...

En las anteriores Revoluciones Industriales anteriores, el problema se ha solucionado disminuyendo la jornada laboral y desplazando los trabajadores sobrantes a sector económicos emergentes: así, gran parte de los trabajadores del campo pasaron a la industria, y posteriormente los que sobraban en la industria trasladándose al sector servicios. El problema en este caso es que no se ve ningún sector emergente.
Jeremy Rifkin habla de un tercer sector o sector del voluntariado, que puede (en algunos casos, es así) dedicarse a tareas desatendidas por el Estado y por el mercado.
Parece absurdo que después de tanto protestar por el trabajo y reclamar tiempo libre, ni seamos capaces de dar salida a este problema.
Un abrazo

Camino a Gaia dijo...

Me temo que las máquinas nunca heredarán la Tierra. La razón es muy sencilla: necesitan de energía abundante y barata, el petróleo, que es la que se nos está acabando. No solo esto, sino que además esta energía es finita y las máquinas no permiten el reciclado completo de sus materiales.
Además, cualquier tarea o producción realizado por una máquina necesita de un consumidor.
Creo que el tecno-optimismo futurista no se preocupa de los problemas mas acuciantes con los que se enfrenta el planeta y la propia humanidad: crisis energética(enfrentamos el final de la era del petróleo), crisis de biodiversidad(al ritmo al que se están extinguiendo actualmente las especies de seres vivos el ecosistema global no tardará en colapsar), Cambio Climático(ya está aquí) y superpoblación(que también podemos abordar como crisis alimentaria).