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sábado, 17 de septiembre de 2011

Renta Básica de Ciudadanía

     Johann Wolfgang von Goethe, novelista, poeta y científico alemán de la segunda mitad del siglo XVIII, para muchos, "el último verdadero hombre universal que caminó por la Tierra", dijo: "El arte y la ciencia, como todos los bienes sublimes del espíritu, pertenecen al mundo entero". Muchos más cercanos a nosotros, José Vidal-Beneyto, en la columna periodística que dedicaba a los "bienes comunes de la humanidad", añadía a los bienes de naturaleza material, otros de naturaleza inmaterial y entre ellos incluía "el conocimiento"; y el economista Joseph E. Stiglitz ha señalado, en un artículo para el periódico, que "el conocimiento mismo es un bien público global".

     En 1963, un grupo de economistas, científicos y filósofos dirigieron un carta al presidente de Estados Unidos, publicada en The New York Times, en la que advertían de los riesgos para la cohesión social, derivados de la automatización de la producción, y proponían que cada ciudadano tuviera garantizados "unos adecuados ingresos con carácter inalienable", puesto que el saber acumulado por las generaciones anteriores había hecho posible la automatización de la producción y esa automatización había dejado sin trabajo a muchas personas. (Joaquín Estefanía, periodista y economista, Hij@, ¿qué es la globalización? La primera revolución del siglo XXI, 2002, Santillana Ediciones Generales, Madrid, pág.120)

     A partir de ahí ha surgido una iniciativa que recibe el nombre de Resta Básica de Ciudadanía (RBC). En el Forum Universal de las Culturas, celebrado en Barcelona en 2004, tuvo lugar el X Congreso de la Red Europea de Renta Básica, donde, después de dialogar sobre derechos humanos, se instó a la comunidad internacional a adoptar una  Carta de los Derechos Humanos Emergentes para el siglo XXI. Entre estos derechos emergentes se incluyó "el derecho a una renta básica a toda persona, con independencia de su edad, sexo, orientación sexual, estado civil o condición laboral; el derecho a vivir en condiciones materiales de dignidad".

     Los defensores de esta iniciativa recuerdan que hace unos años todos "se rasgaban las vestiduras ante la sola idea de que pudieran votar" los pobres -los "vagos" y los pobres "diablos"-, y, sin embargo, ahora a nadie se le ocurriría decir que las mujeres y los pobres no deben votar. Por lo mismo -argumentan-, dentro de unos años todos aceptaremos que cualquier ser humano -independientemente de su situación económica- reciba una renta como herencia dejada por seres humanos anteriores. El filósofo Fernando Savater opina que "la posibilidad de una RBC, entendida como un derecho social para todos y no como un subsidio ante la adversidad, es uno de los ideales que pueden movilizar en los próximos años tanto las conciencias éticas como los proyectos políticos". (Joaquín Estefanía, libro citado, pág. 114).

7 comentarios:

Lorenzo Garrido dijo...

Hay otra alternativa: en vez de dinero para todo el mundo, que se suprima la circulación de la moneda y que volvamos al trueque.

Juliana Luisa dijo...

¿Crees que sería mejor? ¿Que pasaría con los que no poseen nada que intercambiar? Tendré que pensarlo más despacio.
Un saludo

Lorenzo Garrido dijo...

Si viviéramos en un mundo justo comprobaríamos que todo el mundo tiene algo que aportar.

Elemento Cero dijo...

La cuestión es: si hay millones y millones de euros circulando en el mundo -algunos casi inventados-, porque no puede tener cada persona esta renta básica para vivir en condiciones, cuando no supondría para nada un gasto excesivo.

Nuestra sociedad tiene que entender que si priorizamos el valor del sistema económico, estamos devaluando el valor de la persona. Entonces, ¿qué es más importante? Tenemos que responder a esta pregunta y actuar.

Juliana Luisa dijo...

Elemento Cero:
Estoy de acuerdo von lo que dices
Un saludo

Poderio dijo...

Pues en mi opinion una RBC (salvo que se haga muy muy muy bien) no valdria para nada.
Yendonos a un caso extremo. Si a cada español le damos un millon de euros que pasaria . . . se dispararia el precio de las casa, de los coches, de todo, porque se asume que vas a poder pagarlo y los comerciantes (pequeños y grandes empresas) veran la posibilidad de sacar tajada.
Llevando el mismo ejemplo a un salario minimo interprofesional para todos, en mi opinion provocaria una subida de los bienes basicos, porque se asume que cuentas con unos minimos.
Para que eso funcione hay que cambiar muchas cosas antes y en paralelo. Como utopia es buena y me parece bien perseguirla, pero lo veo como eso... como una utopia.

Juliana Luisa dijo...

Hola, Poderío:

Creo que intentando ser breve, no me he explicado bien. En distintas versiones y, a veces, carente del calificativo "universal" existe en algunos países. En un libro que tengo de la Directora de la Cátedra UNESCO de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible de la UNED, se mencionan algunos casos, que, según ella, abren el camino para futuras aplicaciones más complejas. Según ella, (estoy de acuerdo) "organizar la economía de manera sostenible significa adecuarse no sólo a los límites de la naturaleza sino también a los límites de un recurso escaso como el empleo y a las exigencias legítimas de una vida digna de todos los ciudadanos". Desde ese punto de vista, dicen, no es una gasto social sino una medida económica.
Es una idea que tiene muchos defensores. No tiene que tener las consecuencias que indicas; siguiendo esa línea de razonamiemto, tampoco habría que dar a los desempleados ninguna ayuda. Hay quien dice que no hay que dar esa ayuda, para que la gente esté obligada a aceptar cualquier tipo de trabajo con cualquier tido de salarío.

Termino. Un saludo