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lunes, 15 de abril de 2013

Democracia y sabiduría de las multitudes

     Según Natalie Evans, subdirectora del centro de investigación británico Policy Exchange, ahora contamos con la tecnología para llegar a una enorme cantidad de talento e ideas del público en general de una manera que, simplemente, antes no era posible"; y añade, "esto puede ser particularmente importante cuando hay que tomar decisiones difíciles, por ejemplo, para la reducción del gasto público".

     Anthony Williams, co-autor de Wikinomics,  abunda en la misma idea. Según él, la colaboración masiva ha cambiado todo; los ejemplos están por todas partes. Los sistemas operativos abiertos, como Linux, se escriben y mejoran por los usuarios. "La apertura de un problema a la opinión pública, más allá de un pequeño grupo de trabajadores, puede traer enormes beneficios. Y no sólo pasa en las empresas, también es aplicable al gobierno".

     Todo lo anterior lleva a la conveniencia de modificar el tipo de gobierno que se practica, en la actualidad, en un gran número de lugares. Si se piensa un poco, la democracia representativa es un insulto a los ciudadanos, lo mismo que la no aceptación del voto femenino o, antes, de los esclavos, fue un insulto a esos colectivos a los que se negaba su pertenencia a la especie humana.

     ¿Quién ha decidido que el sector financiero carezca de regulación y que sus desmanes sean pagados por los ciudadanos? y ¿quién ha decidido el tipo de rescate que se está llevando a cabo? Todo ha sido decidido por unas instituciones supranacionales totalmente ademocráticas?  Según el vigente sistema, los ciudadanos solo están para obedecer, se les niega la capacidad de pensar, de dialogar y, entre todos,  decidir sobre sus propias vidas.

     El premio Nobel de Economía, Amartya Sen, considerado, por sus compañeros, como la "conciencia de la profesión", en el prefacio de su libro La idea de la justicia, dice que "la democracia debe juzgarse no solo por las instituciones formalmente existentes sino también por el punto hasta el cual pueden ser realmente escuchadas voces diferentes de sectores distintos del pueblo".  Lo cual, según él, conduce a un "entendimiento de la democracia como el gobierno por discusión".

     La idea de un gobierno por discusión es ampliamente aceptada por la filosofía política contemporánea y,  de forma distinta, ha empezado a practicarse en algunas partes. La idea ha calado, pienso, que en un sector importante de la sociedad española, puesto que ha dado lugar al nacimiento de un nuevo partido político, Partido X o Partido del Futuro.

    Es curioso destacar cómo Erich Fromm, en su libro La revolución de la esperanza, mencionaba la necesidad de humanizar la sociedad tecnológica.   Según él un paso imprescindible para llevar a cabo ese proceso de humanización de la sociedad tecnológica era la participación del ciudadano en las decisiones políticas y tras describir como podía armonizarse esa participación indicaba que para ello serían muy útiles las técnicas de la información y comunicación. (Cuando Fromm escribió sus libros todavía no habían aparecido los redes sociales, técnicas peer-to-peer o P2P)

     

4 comentarios:

J. Felipe dijo...

Fenomenal artículo Juliana.

Al menos, en mi modesto modo de ver, la crisis actual es consecuencia de que, en un momento dado de nuestra historia reciente 15 o 20 años atrás, la política, que hasta ese momento supeditaba a la economía resultó doblegada por esta invirtiéndose de forma trágica los tiempos. A partir de aquí despaarece la política como tal y con ella los políticos y es a partir de ese mismo instante cuando las personas pasan a un segundo plano hasta quedar relegadas al olvido.

Por eso de las dramáticas decisiones para el pueblo de las instituciones y por eso mismo es por lo que muchos entendemos que ha llegado nuevamente el momento de la política y no hay mejor manera de ejercer la política que a traves de la democracia y los políticos provenientes de la misma.

Por desgracia, hoy, como proclaman muy acertadamente movimientos como el 15M, la democracia ha quedado secuestrada por los poderes fácticos y por ello se hace necesaria una nueva revolución social que sea capaz de dar al traste con los mismos y colocar a la democracia y a la política donde les corresponde.

¿Cómo se consigue eso? Esa es la pregunta para la que no hay una respuesta nada facil. Pero, sin duda, si millones de personas se echaran cada día a la calle, los medios de comunicación de masas pusieran voluntad en ello y entre todos pusiéramos nuestro granito de arena, eso ya sería mucho y acabaría dando lugar a que, de entre todos, saldrían esos nuevos políticos con carisma suficiente y el apoyo necesario para darle la vuelta a todo este extraordinario entramado. Aún dentro incluso de un sistema de partidos que, por supuesto y sin el menor género de dudas, habría que modificar muy, pero que muy sensiblemente.

En definitiva, se trata de tener la voluntad popular -la política vendrá siempre después-, de solucionarlo.

Un saludo.

Juliana Luisa dijo...

J. Felipe:
Muchísimas gracias por tu comentario, Estoy de acuerdo contigo, excepto (si no he entendido mal la expresión) en eso de "nuevos políticos con carisma suficiente". Las cosas cambian (en estos últimos años, muy rápidamente)y, a mi juicio, la época de los líderes pasó. En este mundo complejo que nos ha tocado vivir, no se puede pensar en un nuevo político por mucho carisma que tenga, capaz de encontrar soluciones y enfrentarse al entramado formado por mercados sin regular e instituciones que les apoyan. Sólo los ciudadanos bien formados e informados, pueden hacer eso.

Me alegro que estés de vuelta. Un saludo

Inma dijo...

Buen post.
Lo que habría que preguntarse es ¿Hasta cuándo los ciudadanos estaremos dispuesto a soportar la manipulación que sufrimos?. Me llama la atención el hecho de que, individualmente, reconocemos que las cosas no se hacen bien, pero seguimos tolerando conductas inaceptables de parte de los que votamos "ciegamente".

Juliana Luisa dijo...

INMA:
Creo que somos muchos los que pensamos como tú:¿hasta cuando?

Quizás sea porque no se pueden cambiar las cosas de la nocha a la mañana, aunque es verdad que urge una solución porque se están cometiendo verdaderos crímenes contra la Humanidad.

Desde mi punto de vista la solución pasa por abandonar el actual sistema democrático por representación. Son posibles otras demicracias.

Un saludo