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lunes, 6 de noviembre de 2017

Economía circular



La economía circular pretende imitar el funcionamiento cíclico del planeta Tierra. Si en la Tierra siguen existiendo seres vivos, es porque las sustancias imprescindibles para la vida funcionan en ciclos: ciclo del agua, ciclo del nitrógeno,…. Aurelio Peccei, fundador del Club de Roma, ya advirtió en 1971, en “Los límites del crecimiento”, la necesidad imperiosa de adaptar el crecimiento a las exigencias de un mundo finito.
El actual modelo de producción y gestión de recursos, bienes y servicios que busca potenciar un consumo a corto plazo, no tiene en cuenta la cantidad limitada de recursos naturales y el funcionamiento en ciclo de los más importantes para vivir (recursos no renovables y recursos renovables). Ello está llevando el planeta a una situación insostenible. El vigente sistema económico pasa por alto nuestra responsabilidad de dejar a nuestros descendientes un planeta, al menos, en las mismas condiciones en las que le hemos recibido.
 La economía circular constituye un nuevo paradigma económico en el que los productos se reutilizan y reciclan en un ciclo continuo. Se presenta como un sistema de aprovechamiento de recursos donde prima la reducción, la reutilización y el reciclaje de los elementos. Es decir, en sustituir el producir, usar y tirar por el reducir, reusar y reciclar.
En Internet he visto que existe una Fundación para la Economía Circular, cuyo objetivo principal es convertir a la Unión Europea en una “economía circular” basada en una sociedad de reciclado a fin de reducir la producción de residuos y utilizarlos como recurso.
A este respecto, indica que, en 2014, el entonces “Comisario Europeo de Medio Ambiente, Janez Potocnik, durante el 3º Fórum Internacional sobre Economía – Eficiencia de los recursos, señaló que «es necesario transformar Europa en una economía eficiente en los recursos, aunque solo la eficiencia no es suficiente. También hay que asegurarse de que una vez que hemos utilizado nuestros productos, nuestros alimentos y nuestros inmuebles, seleccionamos los materiales de estos y los usamos una y otra vez. Cada año, en Europa, se utilizan un promedio de 16 toneladas de materiales por persona para mover nuestra economía. Y además, alrededor de 6 toneladas por persona se convierten en residuos. Por otra parte, casi la mitad de los residuos generados terminan en vertederos. En definitiva, el uso de residuos como la principal fuente de materia prima fiable es esencial para la Unión Europea”.
Sin embargo, Carlos Martinez-Orgado, autor del blog de la Fundación, escribió, el 14 de diciembre de 1015, una entrada en la que explicaba que  “concluía el otoño de 2014 cuando el recién estrenado nuevo equipo de la Comisión, con Jean-Claude Juncker a la cabeza y su vicepresidente, Frans Timmermans, a su lado, decidieron cargarse el paquete de economía circular presentado por el comisario Janez Potocnik, el mes de julio anterior. Sorprendería que tan altas instancias no tuvieran mejor cosa que hacer que forzar la retirada del proyecto en contra de lo manifestado por casi todo el Parlamento Europeo”. Justificaron la retirada del “paquete de economía circular”  argumentando  que la retirada era para presentar “un nuevo paquete mucho más ambicioso”.  Martinez-Orgado explica cómo se sintió cuando “el nuevo paquete era todo lo contrario de más ambicioso porque, entre otras cosas,  en matemáticas, 65% es inferior a 70%. “Me quedé muy preocupado porque pareció que mi flamante mente ingenieril había sufrido algún desajuste”.  En resumen, nada de economía circular.
Sin duda, la economía circular es un paradigma económico que solo puede ser realidad por los ciudadanos. De hecho en Internet pueden encontrarse multitud de ejemplos.  Los gobiernos no son capaces de enfrentarse a los lobbies empresariales.
Existe una gran coincidencia entre la economía circular y el procomún colaborativo que indica Jeremy Rifkin al hablar de eclipse del capitalismo, el movimiento del decrecimiento que indica la necesidad de consumir únicamente lo que necesitamos, las comunidades de transición diseñadas para hacer frente al fin del petróleo  y cientos de millones de empresas sociales y organizaciones no gubernamentales, preocupadas por las generaciones futuras.

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