No hay fiarse mucho cuando una gran empresa cárnica o de lácteos afirma que va a alcanzar la neutralidad climática en 2050 o va ahorrar miles de millones de litro de agua para 2039: un estudio publicado el 22 de abril en Plos Climate estima que el 98% de las declaraciones y compromisos ambientales recientes de las mayores compañías del mundo de este sector pueden catalogarse como greewashingi o ecopostureo. Las investigadoras que han puesto la lupa sobre los anuncios verdes de estas compañías, pertenecientes a las universidades de Miami y Nueva York (EE UU)´aseguran que son muchas las promesas, pero pocas las pruebas científicas que las sostienen. De hecho, como especifica por correo electrónico, Maya Bach, dietista especializada en sostenibilidad ambiental y autora principal del trabajo, el otro 2% tampoco son compromisos más creíbles, sino afirmaciones neutras que no están vinculadas a anuncios de ninguna compañía.
El 25 de abril, la mayor empresa cárnica del mundo, la brasileña JBS, pagó una publicidad a página entera en el diario The New York Times sn el que se aseguraba: "La agricultura puede ser parte de la solución climática. Bacon, alitas de pollo y bistec con cero emisiones neta
Es posible". Este anuncio, junto a otras declaraciones posteriores de la compañía con su compromiso de alcanzar las cero emisiones en 2040, fueron puestos como ejemplo por la fiscal general de Nueva York, Letitia James, en una demanda contra este gigante de la carne por "tergiversar el impacto ambiental de sus productos". Como cuenta Jennifer Jacquet, otra de las investigadores de la Universidad de Miami que ha participado en el estudio de Plos Climate, "esa demanda (que terminó en un acuerdo extrajudicional el año pasado que incluía el pago de 1,1 millones de dólares nos llevo a preguntarnos si el greenwashing era común entre las empresas cárnicas y láctea.
Así fue como las investigadoras decidieron analizas las webs e informes de sostenibilidad (entre 2021 y 2024) de las 33 mayores empresas de carne y lácteos del mundo. Entre ellas, nueve con sede en EE UU, y las demás repartida por todo el mundo, como JBS (Brasil), Nestlé (Suiza), Dadone (Francia), DMK (Alemania), Yurun Food (China), CP Group (Tailandia) ... La lista incluye una española: el grupo Coren. Tras despiezar todo este material, identificaron 1,233 afirmaciones ambientales, la mayor parte de ellas, un 68% relacionadas con el clima.
Según los resultados del estudio Plos climate, de las 1.233 declaraciones ambientales analizadas, el 38% eran proyecciones futuras no verificables, como "lograr la neutralidad de carbono para 2030" o "permitir la restauración de 600.000 millones de litros de agua en regiones con escasez hídrica para 2030". También de esas 1.233 afirmaciones, solo un 29% iban acompañadas de pruebas que las validasen y únicamente tres estaban respaldadas por pruebas científicas académicas."La buena noticia es que muchas de las mayores empresas cárnicas y lácteas tienen la necesidad de hablar sobre ambientales; la mala es que gran parte de esto que solo en palabras y no en acciones concretas", destaca Jacquet, que considera que, aunque estas malas prácticas ocurren en otros sectores, en estos de la carne y los lácteos deben ser especialmente escrutados por su alto impacto ambiental.
De las 3 empresas evaluadas, la investigación determina qu 17 han asumido compromisos de cero emisiones netas, objetivo que significa reducir los gases que provocan el cambio climático hasta un mínimo que pueda ser absorbido por la naturaleza.Sin embargo, también encuentra que, al igual que pasa con las empresas de petróleo y gas, estos compromisos se basan más en planes para compensar las emisiones (pagando, por ejemplo, por reducciones o créditos contabilizados en bosques), en lugar de poner en marcha acciones para descarbonizar su actividad empresarial.
El trabajo científico examina también las inversiones apuntadas como gastos de capital (COPEX) e los informes de sostenibilidad e estas empresas para avanzar en sus compromisos. "Hacen muchas promesas, pero no establecen un plan claro para alcanzarlas". explica Jacquet. "Tampoco parecen contar con inversiones financieras que respalden sus promesas. Solo un de las empresas, Nestle, declaró importantes inversiones de capital relacionadas con sus objetivos climáticos".
Tras estas evaluaciones, las investigadoras de las universidades de Miami y Nueva York cogieron de nuevo las 1.233 declaraciones ambientales seleccionadas y las examinaron, esta vez utilizando una herramienta de análisis especifica para greenwashing desarrollada hace unos por otros científicos. Ahí fue donde encontraron que la mayoría de las afirmaciones verdes de estas grandes empresas pueden ser catalogadas como greenwashing. Las investigadoras destacan el uso frecuente de un lenguaje demasiado vago (como "productor de alimentos sostenibles") y la escasa información sobre cómo se miden las emisiones, que ponen en duda la credibilidad de estas declaraciones.
Según incide el trabajo científico, el grado de greenwashing encontrado, puede tener hasta implicaciones legales, particularmente EE UU. Es el caso del grupo español Core, Bach detalla que "sus declaraciones abarcan desde compromisos generales (como "trabajar cada día para lograr la neutralidad de las emisiones para 2040") hasta esfuerzos para la optimización de recursos y la implementación de tecnologías de gestión de residuos", incide la investigadora principal.
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