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viernes, 17 de abril de 2026

Fallo en el sistema

     Tullia Ester denunció el pasado fin de semana a su exmarido por  violencia.El lunes, fue acuchillada en el rellano de su casa cuando salía para acudir al juicio rápido que se iba a celebrar esa misma mañana en el juzgado de Violencia de Córdoba. con ella son ya 1.359 las mujeres muertas a mano de sus parejas o exparejas desde que en 2003 se comenzaron a contabilizar estos casos en España.  En lo que llevamos de año, van ya 16 víctimas mortales: el doble que las registradas en 2025 por estas fechas. Pero existe otro dato que agrava esta brutal escalada muertes: la mitad de ellas, como Ester, habían denunciado a su agresor.

     La víctima, una mujer colombiana de 64 años, que llevaba 30 en España, llevaba separada 20 años de su presunto asesino, un español de 65 años. Él entró el viernes en su casa con un martillo, machacó el equipo de música, la agarró por el pecho y la amenazó con destrozas el resto. Él sábado fue detenido, tras la denuncia de la mujer, y puesto en libertad provisional con una orden de alejamiento. Nadie pidió su ingreso en  prisión; tampoco la Fiscalía. A ambos se les incluyó con calificación de "riesgo medio" en el sistema VuiFen, que concede protección policial para ella. Tulia Ester rehusó la oferta de que un agente la acompañara al juicio. Su exmarido se saltó la orden de alejamiento. Los expertos saben bien que la mayoría de las víctimas no son capaces de ver el peligro mortal que corren.  Pero es lamentable que la infravaloración del riesgo venga de las autoridades. Ala vista del resultado, ni el riesgo de la situación era medio ni el alejamiento podía rn manos del agresor.

     Es angustioso que cada nuevo crimen se mire de reojo el año anterior, que se cuente con que en 2026 pueden ser asesinadas otro centenar de mujeres  -- en 2025 fueron 46 y este, la tendencia va en aumento -- . Pero lo que resulta inadmisible es constatar, otra vez, que las autoridades tienen un grave problema con la protección de las víctimas que denuncian. El Ministerio de Interior recordaba tras el crimen de Tulia que el riesgo cero no existe.  No es la frase más oportuna de quienes tienen que garantizar la seguridad, cuando acaban de sumarse 16 asesinatos en poco más de un trimestre. Gobiernos, jueces y fuerzas de seguridad son los responsables de evitar estas muertes. Y los datos revelan que hay muchos márgenes de mejora. Valga como ejemplo que de 102.112 casos activos en el sistema VuiGen apenas 4.500 tienen pulseras telemáticas. Ninguna mujer protegida por este sistema    ha sido asesinada.

     Es costoso proteger. Requiere dinero, medios y mucha formación de las autoridades. Pero también asumir con decisión la responsabilidad, actuar con todos los medios y urgencia, con la misma valentía que las víctimas cuando denuncian. (Fuente: EL PAÍS, 16 de abril de 2026)

     Todo lo anterior me ha recordado la Agenda 2030, que diseña un plan para el futuro y establece  establece la necesidad de un cambio de rumbo hacia un mundo resiliente y sostenible. La Agendo 2030 incluye 17 objetivos. Uno de esos objetivos, el 0DS 5, es "lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas".

 

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